El pasado sábado 28 de marzo, miles de personas en el Área Metropolitana de Asunción se quedaron sin buses. Dos días después, el servicio se restableció tras un acuerdo entre el Gobierno y los empresarios que incluyó un desembolso de casi 7 millones de dólares.
Para la mayoría, fue un episodio más de una historia conocida: crisis, negociación, acuerdo, vuelta a la normalidad. Pero lo ocurrido no es un hecho aislado, sino la expresión de un sistema que funciona exactamente como está diseñado para funcionar.
Este ciclo plantea una pregunta de fondo: ¿estamos ante un problema de voluntad política o ante una lógica estructural que hace muy difícil salir del equilibrio actual? Los datos y el trabajo técnico acumulado en los últimos meses ofrecen algunas respuestas y también permiten dimensionar lo que está en juego antes de que se firme el decreto reglamentario que definirá el transporte metropolitano por los próximos años.

Modelo de remuneración de la ANTP
En marzo de este año, la Associação Nacional de Transportes Públicos de Brasil (ANTP) presentó ante el Viceministerio de Transporte los resultados de una asesoría técnica encargada por el propio Gobierno para desarrollar el modelo de remuneración del sistema metropolitano.
El trabajo se desarrolló a lo largo de un ciclo de talleres entre agosto de 2025 y marzo de 2026, con participación de empresarios del transporte, sociedad civil y academia. El estudio, basado en datos operativos reales de 20 empresas, llega a una conclusión que parece simple pero tiene implicancias profundas: la remuneración actual es consistente con la situación vigente.
Traducido a un lenguaje sencillo: las empresas reciben lo que corresponde por el servicio que prestan hoy. El problema es que ese servicio es malo y la tarifa actual, aún con subsidios estatales, no genera los incentivos necesarios para mejorarlo.
Los datos confirman esta realidad. La flota convencional tiene una edad promedio de 15,25 años, con buses que siguen circulando desde 2005 y 2006. La flota diferencial está algo mejor, con 8,21 años de promedio, pero sigue envejecida para cualquier estándar regional. No es casualidad que el 73% de los asuncenos califique el servicio como malo o muy malo.[1] El sistema da exactamente lo que su estructura le permite dar.
Lea más: Reforma del transporte público: ¿qué se avanzó y cuándo será la primera licitación?
Optimizando flota actual, sube el costo mensual
El estudio de la ANTP es claro en este punto: solo la transformación del sistema justifica un aumento de la remuneración. Y esa transformación descansa sobre dos pilares concretos: i) la renovación de la flota y ii) el perfeccionamiento del modelo de gestión.
El escenario optimizado calcula que con la misma flota actual, sin renovar un solo bus, pero con mejor gestión y mantenimiento, el costo mensual del sistema convencional ya sube un 13% respecto a lo que hoy reconoce el Viceministerio.
Lea más: MOPC sumaria a 28 empresas de transporte por incumplir con el servicio durante el fin de semana
Frente a este diagnóstico, la nueva ley promulgada en enero introduce un cambio de lógica. La ley establece concesiones por licitación pública de 15 a 20 años, vincula la remuneración de las empresas al cumplimiento de indicadores de calidad y prevé un fideicomiso para garantizar la previsibilidad de los pagos, justamente la falta de previsibilidad que está detrás de cada paro.
El próximo paso concreto es el decreto reglamentario, que el Viceministerio comprometió para abril. Cuando esté firmado, la reforma deja de ser una ley en el papel y empiezan las licitaciones, la renovación de flota, los indicadores de calidad. Todo lo que hoy es promesa tiene que volverse acción y para eso el tiempo importa ya que cada mes que pasa es un mes más de buses viejos, reguladas y usuarios sin otra opción.
Lo que está en juego no es solo la renovación de buses o la regularidad de los pagos sino la posibilidad de salir de un sistema que ya mostró sus límites. La diferencia no la va a marcar el diagnóstico, que hoy es bastante claro, sino la capacidad de implementar reglas que cambien los incentivos. Si eso ocurre, en unos años la discusión dejará de girar en torno a paros y subsidios y empezará a centrarse en la calidad del servicio.
[1] CIIS, 2025. Encuesta: Qué quiere Asunción. https://ciis.org.py/2026/01/20/que-quiere-asuncion/
