En la última edición del informe Commodity Markets Outlook (Perspectivas de los mercados de productos básicos) del Grupo Banco Mundial, se prevé que este año los precios de la energía aumentarán un 24% hasta alcanzar su nivel más alto desde la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, dado que la guerra en Oriente Medio está provocando una grave conmoción en los mercados mundiales de productos básicos.
A nivel local, si bien la inflación general del 1,9% interanual está por debajo del objetivo meta, la inflación en alimentos estaba cercano al 10% recientemente, aunque se ha notada una desaceleración en último reporte de marzo.
El análisis indica que la crisis tendrá graves consecuencias para la creación de empleo y el desarrollo.
Los ataques a la infraestructura energética y las interrupciones del transporte marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 35% del comercio mundial de petróleo crudo transportado por mar, han desencadenado la mayor crisis de suministro de petróleo registrada hasta la fecha, con una reducción inicial en el suministro mundial de alrededor de 10 millones de barriles por día.
“La guerra está golpeando la economía mundial en oleadas acumulativas: primero con el aumento de los precios de la energía, luego con el aumento de los precios de los alimentos y, por último, con el aumento de la inflación, que elevará las tasas de interés y encarecerá aún más la deuda”, señaló Indermit Gill, economista en jefe y vicepresidente sénior de Economía del Desarrollo del Grupo Banco Mundial.
“Las personas más pobres, que gastan la mayor parte de sus ingresos en alimentos y combustibles, serán las más perjudicadas, al igual que las economías en desarrollo que ya se ven agobiadas por una pesada carga de deuda. Todo esto es un recordatorio de una cruda verdad: la guerra es el desarrollo a la inversa”, añadió.
En este contexto, el experto detalló que se prevé que en 2026 los precios de los fertilizantes aumentarán un 31%, impulsados por un alza del 60% en los precios de la urea. La asequibilidad de los fertilizantes caerá a su peor nivel desde 2022, lo que erosionará los ingresos de los agricultores y pondrá en peligro el rendimiento futuro de los cultivos.
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Aumento de la inseguridad alimentaria
Según el Programa Mundial de Alimentos, si el conflicto se prolonga, estas presiones sobre el suministro y la asequibilidad de los alimentos podrían empujar a hasta 45 millones de personas más a una situación de inseguridad alimentaria aguda este año.
En cuanto al alza de los precios de los productos básicos provocada por estas perturbaciones incrementará la inflación y frenará el crecimiento en todo el mundo.

En las economías en desarrollo, ahora se proyecta que en 2026 la inflación promediará el 5,1% bajo los supuestos del escenario de referencia, lo que representa un punto porcentual más alto de lo esperado antes de la guerra y un aumento con respecto al 4,7% del año pasado.
Los precios de los productos básicos podrían aumentar aún más si se intensifican las hostilidades o si las interrupciones del suministro provocadas por la guerra se prolongan más de lo previsto.
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En 2026, en un escenario en el que las instalaciones críticas de petróleo y gas sufran más daños y los volúmenes de exportación tarden en recuperarse, los precios del petróleo Brent podrían alcanzar un promedio de US$ 115 por barril. Esto, a su vez, tendría un efecto en cadena sobre los precios de los fertilizantes y las fuentes de energía alternativas, como los biocombustibles.
En este escenario, este año la inflación en las economías en desarrollo podría aumentar al 5,8%, un nivel que solo se superó en 2022 durante la última década, advierte el reporte del Banco Mundial. Cabe mencionar que el objetivo de inflación del Banco Central del Paraguay (BCP) para el presente año es del 3,5%
