El Consejo Nacional de Salarios Mínimos (Conasam) ingresó oficialmente en la etapa de definiciones para el reajuste del salario mínimo, una decisión política y económica que debe ser elevada al Poder Ejecutivo a más tardar a mediados de este mes.
El viceministro de Trabajo, César Segovia, adelantó que el cronograma ya está en marcha. Para este martes se aguarda que el Banco Central del Paraguay (BCP) publique el reporte oficial de la inflación de mayo, completando así el Índice de Precios al Consumidor (IPC) interanual. Con este documento en mano, las autoridades convocaron a una reunión clave para este miércoles a las 15:00, donde se debatirán las posciones del Estado, los empleadores y los obreros.
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Históricamente, el reajuste se realizaba practicamente de forma automática calcando el porcentaje de inflación del BCP. Sin embargo, para esta vuelta el sector de los trabajadores exige un incremento que supere al IPC, bajo el argumento de que no refleja la realidad económica del país y que la ley actual deja una ventana abierta.
Segovia explicó que la normativa laboral menciona que el reajuste se hará “sobre la base” del IPC, pero no dice de manera taxativa que deba ser exactamente ese porcentaje. Si la intención de la ley hubiese sido congelar el aumento al nivel de la inflación, lo habría dejado por escrito de forma estricta.

Por el contrario, el sector empresarial sostiene que se debe respetar a rajatabla la tradición de los años anteriores, utilizando el IPC como el único número válido para el reajuste, para evitar distorsiones en los costos operativos de las empresas.
El fantasma del rebote de precios
Desde la perspectiva del Ministerio de Trabajo, la cautela es la regla de oro. Las autoridades recuerdan que en los últimos periodos se dieron reajustes de entre el 3,6%, 4,4% y 5,1%, niveles que el mercado local pudo absorber sin mayores sobresaltos, y se mantuvo unla inflación controlada.
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El gran temor del Gobierno es ceder ante un incremento de doble dígito. La experiencia económica demuestra que cuando el salario mínimo sube con brusquedad, se genera un “efecto rebote” inmediato en los precios de la canasta básica.
Este golpe termina perjudicando de forma directa a la clase media que gana más del mínimo, pero por sobre todo a ese gigantesco sector de la población que sobrevive en la informalidad cobrando incluso menos del piso legal, según determinó.
Un impacto real en 400.000 trabajadores
El viceministro Segovia aclaró que el salario mínimo no solo alcanza a unos 23.000 trabajadores mensuales formalizados. Detalló que, cuando se abre el espectro y se analiza el mercado real paraguayo, saltan los empleados que perciben sus ingresos por jornal diario; al sumar a este sector, la cifra de paraguayos directamente afectados por el decreto trepa de golpe a los 400.000 trabajadores.
A esto se deben acoplar unos 15.000 funcionarios del sector público que tienen al salario mínimo como base dentro del Presupuesto General de la Nación.
De acuerdo con el artículo 255 del Código Laboral, el Poder Ejecutivo tiene tiempo hasta el 30 de junio para firmar el decreto respectivo. El Conasam prevé cerrar sus deliberaciones internas y remitir las actas con las propuestas de consenso alrededor del 15 de junio. Posteriormente, se deja la pelota en la cancha del presidente de la República para sellar el monto definitivo que regirá desde el próximo mes de julio.
