Desde la Cámara de Representantes de Importadores de Productos Farmacéuticos y Afines (Cripfa) lamentaron que la reciente reglamentación de la cesión de derecho de deuda que buscaba dar una salida a los millonarios montos adeudados a las proveedoras del rubro, no abarque a todos los afectados, como el caso específico de los servicios esenciales, dejando a la deriva a una buena parte de empresas que también estaban pendiente de una solución a la alarmante crisis de pago por parte del Gobierno.
Al respecto, Rocío Figueroa, vocera de Cripfa indicó tajantemente que la citada reglamentación emitida por el MEF el pasado viernes, no alivia en nada la crisis que vienen soportando en los últimos años y que lastimosamente traslada todos los costos financieros de la operación a los proveedores que quieran acceder a la cesión.
Indicó que de la forma en que salió la reglamentación, en el sector de salud, solo unas pocas empresas podrán realizar la cesión. Solo a proveedoras de Salud, el Gobierno adeuda más de US$ 1.000 millones.
“Este modelo de cesión pago no fue lo que se habló con el Gobierno desde el año pasado antes que la deuda se agrave, y de todas maneras volcaron los intereses a los proveedores, 6 meses después de iniciadas las conversaciones y con una deuda histórica, que en ningún otro Gobierno existió”, expresó Figueroa.
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Limitaciones pueden afectar provisión de insumos
El otro punto crítico, según detalló fue que al enfocarse únicamente en el pago de medicamentos, se ignoran otros costos cruciales que afectan directamente la atención al paciente, como todos los tratamientos que reciben por vía del Amparo Judicial, la logística, el mantenimiento de equipos y la prestación de servicios médicos.
Esto significa que, según explicó, que si las empresas que no pueden acceder a la cesión por quedar excluidas de la Ley del PGN 2026 no ven una mejora en su liquidez, se verán obligadas a priorizar sus recursos, lo que podría resultar en retrasos en el abastecimiento de medicamentos y servicios esenciales.
“Para los pacientes, esto se traduce en un acceso limitado a tratamientos necesarios. Si las distribuidoras y laboratorios no pueden cubrir sus costos operativos, podrían reducir la cantidad y variedad de medicamentos disponibles, lo que comprometería la continuidad de los tratamientos y, en última instancia, su salud y bienestar”, alertó.
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¿De qué manera impacta la deuda acumulada?
Según precisó Figueroa, el impacto de la deuda tiene consecuencias directas y negativas para los pacientes y la acumulación de deuda ha creado un ambiente de incertidumbre que afecta la cadena de suministro de medicamentos de la siguiente manera:
- Interrupciones en el acceso a medicamentos: Debido a la deuda, muchas distribuidoras y laboratorios enfrentan dificultades para mantener el flujo de medicamentos. Esto puede resultar en faltantes de productos esenciales en los hospitales y farmacias, lo que significa que los pacientes no podrán acceder a los tratamientos que necesitan.
- Retrasos en el inicio de tratamientos: La falta de medicamentos disponibles puede llevar a que los pacientes experimenten retrasos en el inicio de tratamientos críticos, lo que puede agravar sus condiciones de salud y complicar los resultados médicos.
- Calidad de atención comprometida: La escasez de insumos y medicamentos afecta la calidad de atención que los profesionales de la salud pueden ofrecer. Los pacientes podrían recibir tratamientos incompletos o de menor calidad, lo que pone en riesgo su recuperación.
Preocupación e incertidumbre
La vocera de Cripta expresó que el sector está preocupado de que, a pesar de haberse reglamentado la cesión, una parte significativa de las obligaciones quede fuera del esquema, lo que genera mucha incertidumbre porque ya excluyeron a servicios esenciales, limitando la cesión de pagos solo a medicamentos, se ignoran otros servicios cruciales, como los amparos, los insumos y el mantenimiento de equipos. Esto significa que los pacientes podrían enfrentar una falta de recursos necesarios para su atención integral.
“Si las deudas no se normalizan completamente en el corto plazo, los proveedores seguirán enfrentando problemas financieros. Esto puede llevar a que no puedan garantizar el suministro de todos los medicamentos y servicios, lo que afectará directamente a los pacientes que dependen de tratamientos regulares y oportunos”, precisó.
Dijo además que la falta de una solución completa a la deuda y la falta de prioridad del Estado en lo que hace a Salud Pública, podría resultar en un desabastecimiento de medicamentos y otros insumos, lo que comprometería la salud y vida de los pacientes y podríamos decir que estamos en puertas de una emergencia sanitaria.
