A través de su cuenta de X, el especialista en finanzas corporativas Amilcar Ferreira argumentó que Paraguay se encuentra ante un escenario que no debería desaprovechar. “Es una inversión ancla que traerá otras empresas con gran impacto en el empleo, exportaciones y seguridad alimentaria, que pondrá al país por primera vez en el mapa de las inversiones privadas”, destacó.
Según el analista económico, este tipo de proyectos exige previsibilidad innegociable en su insumo principal, la energía eléctrica, al ser un requisito directo de los bancos financiadores internacionales.
Explicó que el precio de contratación con la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) para Atome se podría ubicar en el nivel actual para grandes industrias y mantenerse congelado por 10 años, tiempo estimado para el pago de la deuda.
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“Con un diseño inteligente del contrato, que equilibre los requerimientos del proyecto con el necesario equilibrio financiero de la ANDE, se puede concretar una inversión estratégica que será un hito. Es totalmente factible”, aseguró.
Voces divididas en el Gobierno
La postura del analista coincide con la férrea defensa comercial que ensayaron figuras del Poder Ejecutivo, incluso después de que el presidente Santiago Peña dejara sin efecto el 9 de junio los decretos que favorecían a las electrointensivas.
El jefe de Gabinete del Gobierno, Javier Giménez, había argumentado que la tarifa de US$ 30/MWh solicitada no constituía un perjuicio económico para la prestadora estatal ni un regalo gubernamental.
“Subsidio, por definición, es una tarifa por debajo del costo”, justificó Giménez, asegurando que el costo de suministro para este tipo de industrias rondaba los US$ 28 por megavatio hora, buscando desmitificar las críticas técnicas.
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Cero ejecución e incomodidad estatal
Por su parte, el titular de la ANDE, el ingeniero Félix Sosa, quedó atrapado en el centro de la tormenta al tener que defender la salud financiera de la institución frente a las presiones para otorgar el acuerdo.
Sosa advirtió públicamente que la tarifa pretendida por Atome no cubría los costos técnicos y reveló que el costo de generación eléctrica de Paraguay trepará a US$ 50/MWh para el año 2043, volviendo inviable la congelación de precios por 15 años.
Mientras el Ejecutivo discutía estos montos, referentes como el director de la empresa Penguin, Bruno Vaccotti, desnudaron que Atome arrastra cero ejecución en infraestructura desde 2021. “Empezó a exigir y poner condiciones sin bilateralidad: dos veces se les expandió la potencia del PPA, de todas maneras no instalaron ni una subestación de isopor”, criticó.
Riesgo de un millonario golpe al Estado
A las críticas se sumaron especialistas que apuntan directamente contra las argumentaciones del titular del Ministerio de Industria y Comercio, Marco Riquelme, quien llegó a afirmar que la ANDE “no está para perseguir lucro, está para desarrollar el país”.
Para el Ing. Javier Villate, otorgar una tarifa preferencial por más de una década no es una política de desarrollo, sino un “subsidio encubierto” que terminaría siendo costeado por todos los contribuyentes paraguayos.
Esta advertencia coincide con la del Ing. Fabián Cáceres, exgerente técnico de la ANDE, quien lapidó la propuesta: “El precio de US$ 30 por MWh está por debajo del costo. Cualquier técnico de la ANDE que conoce la estructura tarifaria puede confirmarlo”, había señalado.
