El incremento del 18,2% en el consumo eléctrico desnuda la urgencia de acelerar obras en la ANDE

Cables de alta tensión Ande
Cables de alta tensión AndeArchivo, ABC Color

Un incremento acumulado del 18,2% en el consumo de energía eléctrica registrado durante los primeros siete meses del año presiona al sistema energético nacional. Al cierre de julio de 2026, la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) confirmó una firme tendencia al alza en la demanda de la ciudadanía y el sector productivo.

Durante el mes de julio, el requerimiento eléctrico del país trepó a los 2.587.086 MWh, cifra que representa un aumento interanual del 17,5% en comparación con los 2.201.666 MWh computados en el mismo mes del año anterior. En el total acumulado de lo que va del año, ya llega al 18,2% de aumento.

Este volumen de demanda en julio exigió a las principales fuentes de generación. Itaipú Binacional lideró la provisión con un aporte de 2.273.105 MWh, seguida por la Entidad Binacional Yacyretá con 236.191 MWh y la Central Acaray con 77.584 MWh. La Central Térmica de Bahía Negra contribuyó con 178 MWh.

A la estructura hidroeléctrica tradicional se sumó un hito dentro de la gestión energética: la entrada en operación de la nueva planta fotovoltaica de Puerto Esperanza, ubicada en el departamento de Alto Paraguay.

Consumo eléctrico Nacional de enero a julio de 2026.
Consumo eléctrico Nacional de enero a julio de 2026.

Esta instalación inyectó sus primeros 28 MWh al sistema eléctrico nacional. Aunque representa un porcentaje menor sobre el total, el hecho marca el inicio de la diversificación de la matriz energética en zonas estratégicas del Chaco paraguayo, destacaron desde la ANDE.

La incorporación de generación solar busca aliviar la dependencia de las grandes represas y mejorar la cobertura en zonas alejadas de la red principal.

Ante este escenario de acelerado crecimiento del consumo, la ANDE aseguró que trabaja para garantizar un servicio eficiente mediante una planificación técnica estratégica y la ejecución de obras de infraestructura clave.

Sin embargo, el vertiginoso ritmo de incremento de la demanda reaviva el debate sobre la capacidad de respuesta de las redes de transmisión y distribución para evitar colapsos durante los picos de consumo.