Indignante manipulación de indígenas por senadores

El jefe de Gabinete de la Municipalidad, Federico Mora, quien últimamente da la cara por el intendente Óscar “Nenecho” Rodríguez –el verdadero responsable de lo que ocurre en la ciudad, pero que desaparece cuando hay problemas– denunció un grave caso de uso indebido de influencias por parte de “ciertos senadores”, luego del arribo de grupos indígenas para expresar numerosos reclamos. Según dijo, la Municipalidad coordinó su estadía con la Policía Nacional y con el Indi, en otro lugar, pero finalmente se les permitió acampar en las inmediaciones del Cabildo, por “presiones y pedidos de senadores”. Los ciudadanos deben ir pensando hasta cuándo van a aceptar tan pasivamente ser conducidos por violadores de la ley.

Tantas veces altas autoridades y políticos han prometido solucionar los problemas de los pobres y los indígenas, sin que la situación haya variado un ápice. Por el contrario, transmiten la sensación de que les conviene que siga así, para usarlos con fines populistas, para aparecer como magnánimos salvadores de alguna ocasión que les permita cosechar votos o para conseguir fondos de los que, es de presumir, los propios impulsores sacan alguna tajada.

El jefe de Gabinete de la Municipalidad de Asunción, Federico Mora, quien últimamente da la cara por el intendente Óscar “Nenecho” Rodríguez –el verdadero responsable de lo que ocurre en la ciudad, pero que desaparece cuando hay problemas– denunció un grave caso de uso indebido de influencias por parte de “ciertos senadores” –aunque sin dar nombres– luego de que el lunes hayan arribado grupos indígenas para expresar numerosos reclamos, tal como estaba anunciado. Según dijo, la Municipalidad coordinó su estadía con la Policía Nacional (PN) y con el Instituto Paraguayo del Indígena (Indi), estando previsto que se ubicaran en la sede del Seminario Metropolitano. Empero, los nativos lo hicieron al lado de la Plaza Uruguaya, así que, para evitar obstáculos al tránsito vehicular y contra la clara oposición municipal, se les permitió acampar en las inmediaciones del “Cabildo”, ante las plazas que están siendo restauradas, a alto costo, tras dos años de ocupación ilícita. La Secretaría Nacional de Cultura (SNC), encargada por ley de su mantenimiento, ni siquiera fue consultada.

En palabras del comisario Osvaldo Lesme, “la PN, adelantándose, previó un local ‘x’, frente mismo al Cabildo, con carpas, víveres de por medio”, pese a que tiene el deber legal de velar por la defensa de las cuatro plazas que también integran el patrimonio histórico nacional. Según Federico Mora, “hay presiones y pedidos de senadores”, por lo que la PN y el Indi habrían decidido instalar a los indígenas en la Plaza del Congreso, pese a la oposición de la Municipalidad. Debe hacerse constar que las dos instituciones mencionadas son del todo incompetentes para autorizar la ocupación de espacios públicos.

En otras palabras, el comandante de la PN, comisario general Gilberto Fleitas, y el presidente del Indi, Omar Pico, serían responsables del ninguneo a la Municipalidad y a la SNC, así como del rotundo éxito de la influencia indebida. La vigencia efectiva de la Constitución y las leyes resultó así desmentida de un modo flagrante. No sorprende que el jefe de Gabinete haya constatado que los indígenas tuvieron “apoyo político y logístico”, dados los antecedentes en cuanto a invasiones de tierras y a manifestaciones “campesinas”. Ese nefasto apoyo a reclamos diversos, apenas encubierto, suele provenir de politicastros de todo pelaje, que ignoran el orden público y la propiedad privada. Imbuidos del más grosero populismo, alientan de hecho el uso de la fuerza para que se satisfagan demandas “sociales”, sin importarles un bledo su legitimidad.

Desde luego, se espera que la “sensibilidad social” sea retribuida con votos, lo que hace temer que actuaciones similares se multipliquen en función del calendario electoral.

Es una grave contradicción que los legisladores que tenemos sancionen leyes pero ellos mismos fomentan su transgresión mediante un procedimiento que debería costarles a los responsables la pérdida de la investidura, según la Constitución, y al comandante de la PN y al presidente del Indi la de sus respectivos cargos. A propósito de los senadores, uno de ellos –Lucas Aquino (PLRA)– presentó un proyecto de ley que, dejando de lado a la SNC, “concede al Congreso Nacional, por el término de veinte años, la administración de las plazas: De Armas; Juan de Salazar; Constitución; De la Independencia; y de la Plaza del Congreso, pertenecientes a la Municipalidad de Asunción”. De lo que ha mencionado Federico Mora, más que dedicarse a su cuidado, que está lejos de las funciones que les corresponden, probablemente algunos senadores piensan más bien utilizarlas, según las circunstancias, para refugiar a su clientela. Total, el costo de la reparación de las mismas va a ser trasladada, como siempre, sobre las espaldas de los asuncenos.

Se ha visto, una vez más, que el Estado de derecho es socavado por quienes deben sancionar leyes a ser cumplidas por los gobernantes y los gobernados. Es de suponer que al menos tienen conciencia de su canallada, pues de lo contrario se identificarían ante la opinión pública: actuaron tras bambalinas, sin atreverse aún a sostener que la Constitución y las leyes son una “bolaterapia”, como diría el senador Silvio Ovelar (ANR, cartista), más conocido como “trato apu’a”.

Resta ahora saber qué opinión le merece al presidente de la República, Mario Abdo Benítez, que Gilberto Fleitas y Omar Pico –que dependen de él– obedezcan a “ciertos senadores”, suponiendo que no le hayan consultado antes de someterse a una influencia aberrante que evidencia un singular menosprecio de normativas vigentes, empezando por la Constitución. Los ciudadanos deben ir pensando hasta cuándo van a aceptar tan pasivamente ser conducidos por violadores de la ley.

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