Marcado aumento del dengue y el covid debe despertar a la población

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El marcado aumento de los casos de dengue y de coronavirus, registrado en los últimos días, ha inducido al IPS y al Ministerio de Salud Pública a instalar una “mesa de crisis” y a sugerir a la población que tome ciertas medidas preventivas. El Ministerio ya emitió una alerta epidemiológica, aunque sus hospitales no estén (aún) colapsados, en tanto que el Dr. Carlos Morínigo, gerente de Salud de la entidad previsional, informó que hay una gran cantidad de pacientes con cuadros febriles y que el dengue y el covid-19 “están yendo a la par”. En estas condiciones, es de vital importancia que la gente aplique ciertos consejos bien conocidos, como la necesidad de eliminar los caldos de cultivo del mosquito, en el caso del dengue, y aplicar las prácticas higiénicas y el uso de máscaras en el caso del covid.

El marcado aumento de los casos de dengue y de coronavirus, registrado en los últimos días, ha inducido al Instituto de Previsión Social (IPS) y al Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social (MSPBS) a instalar una “mesa de crisis” y a sugerir a la población que tome ciertas medidas preventivas. El Ministerio ya emitió una alerta epidemiológica, aunque sus hospitales no estén (aún) colapsados, en tanto que el doctor Carlos Morínigo, gerente de Salud de la entidad previsional, informó que hay una gran cantidad de pacientes con cuadros febriles y que el dengue y el covid-19 “están yendo a la par”.

En verdad, resulta preocupante la simultaneidad del recrudecimiento de las respectivas dolencias: la transmitida por el mosquito, que hoy está afectando sobre todo a los menores de diez años, ya tiene una larga historia, mientras que la difusión viral del covid, que se inició en 2020, había disminuido notablemente dos años después, razón por la que se levantó el estado de emergencia sanitaria. Más allá de las disposiciones que adopten las entidades públicas referidas, es de vital importancia que la gente aplique desde ya ciertos consejos bien conocidos.

En lo que al dengue respecta, hay que insistir en la necesidad de eliminar los caldos de cultivo del mosquito, empezando por los que puedan hallarse en los hogares y en los baldíos de las zonas urbanas: la acumulación de agua en ciertos sitios favorece la procreación del agente transmisor de esa “enfermedad febril, epidémica y contagiosa”; implica una grave negligencia limitarse a esperar la visita de los fumigadores del Servicio Nacional de Erradicación del Paludismo (Senepa): la sanidad empieza por casa, como ya debería ser de conocimiento público.

Duele constatar que las periódicas campañas de concienciación no han tenido hasta hoy grandes logros, quizá porque buena parte de la sociedad está habituada a aguardar que el Estado se ocupe de todo y a quejarse luego, como si su ineficiencia fuera sorprendente. La población debe defender la salud con los medios a su alcance, que en este caso no demandan ningún gasto: basta con tener en cuenta la higiene, limpiando los baldíos y evitando la acumulación de basura, sin perjuicio de que las municipalidades cumplan con su deber de recogerla y de limpiar calles y plazas, entre otras cosas.

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También en lo que atañe al coronavirus, que hasta ahora ha causado unos 20.000 decesos desde su aparición, mucho depende de la conducta apropiada para impedir el contagio. Tal como están las cosas, ya parece conveniente usar de nuevo mascarillas en sitios cerrados y lavarse las manos con cierta frecuencia, de modo que resulta oportuno que el Ministerio de Educación y Ciencias haya dispuesto que al inicio del año lectivo las escuelas y los colegios vuelvan a contar con lavamanos. Obviamente, es imperioso que la campaña de vacunación prosiga y que alcance a quienes aún no la hayan recibido: hasta mayo de 2023, casi cuatro millones de personas habían recibido al menos una dosis de la vacuna, de modo que resta mucho por hacer para inmunizar a todas; en adelante, deben recibir la bivalente una vez al año.

Ante el cuadro que se viene presentando, debe sumarse el empeño de poner en condiciones los deteriorados centros de salud y los hospitales públicos, para que no se repita el drama sanitario de hace un par de años. Aunque no se crea indispensable volver a declarar un estado de emergencia, es preciso contar desde ya con los recursos humanos y materiales necesarios para combatir el avance del dengue y del coronavirus. Para ello, debe ponerse énfasis en una buena ejecución presupuestaria, eliminando los gastos superfluos. Por ejemplo, debe rechazarse de plano la ampliación del Palacio Legislativo –para recibir a más clientes de ciertos parlamentarios– y destinar los fondos al sector salud.

Hemos insistido en que la población debe tomar precauciones, por cuenta propia, sin necesidad de que se dicten nuevas reglas ni de esperar que de la sanidad solo se ocupe el Estado paternalista. Empero, conviene que la “mesa de crisis” del IPS y del MSPBS sirva para algo más que dar la impresión de que se reacciona con prontitud ante los renovados desafíos sanitarios. Manos a la obra, pues, cumpliendo y haciendo cumplir lo que ordenan el sentido común y la legislación vigente.