Calles de Asunción son trampas peligrosas gracias a Nenecho y sus seguidores

En la última semana, al menos cuatro autos cayeron en profundos pozos abiertos en calles de Asunción, tres de ellos en una zona de obras inconclusas del alcantarillado pluvial, legadas por Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR, cartista) y aún detenidas bajo la gestión del intendente Luis Bello (ANR, cartista), por falta de dinero. Vale recordar que el primero está acusado en el caso de los “detergentes de oro” adquiridos en tiempos de pandemia e investigado en el del presunto desvío de 512.000 millones de guaraníes, obtenidos en su mayor parte para la construcción de dichas obras, mediante la emisión de bonos. Siendo concejal, el segundo aprobó todas las barbaridades de su antecesor, al igual que la gran mayoría de sus excolegas. Pero ajeno a estas preocupaciones ciudadanas, Nenecho inscribió ayer su precandidatura a concejal para las internas coloradas en las que se elegirá candidatos para las elecciones municipales del 4 de octubre próximo.

En la última semana, al menos cuatro autos cayeron en profundos pozos abiertos en calles de Asunción, tres de ellos en una zona de obras inconclusas del alcantarillado pluvial, legadas por Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR, cartista) y aún detenidas bajo la gestión del intendente Luis Bello (ANR, cartista), por falta de dinero. Vale recordar que el primero está imputado en el caso de los “detergentes de oro” adquiridos en tiempos de pandemia e investigado en el del presunto desvío de 512.000 millones de guaraníes, obtenidos en su mayor parte para la construcción de dichas obras, mediante la emisión de bonos. Siendo concejal, el segundo aprobó todas las barbaridades de su antecesor, al igual que la gran mayoría de sus excolegas. Pero ajeno a estas preocupaciones ciudadanas, Nenecho inscribió ayer su precandidatura a concejal para las internas coloradas que elegirá candidatos para las elecciones municipales del 4 de octubre próximo.

Los accidentes referidos, que causaron graves daños materiales y pudieron haber tenido consecuencias mortales, se sumaron a otros dos similares que ocurrieron en el mismo barrio San Pablo, en noviembre y diciembre del año pasado. Según los vecinos, los sitios de las desgracias no estaban señalizados, al igual que en los casos recientes. La responsabilidad primaria corresponde al consorcio constructor, pero la Municipalidad tiene la obligación de atender que en una zona de obras se tomen las medidas de seguridad apropiadas, de acuerdo al contrato vigente. Por lo demás, el Art. 12 de la Ley Orgánica Municipal (LOM) menciona, entre las funciones del Gobierno local, “la regulación y fiscalización del tránsito en calles, avenidas y demás caminos municipales, incluyendo lo relativo a la seguridad y la circulación de vehículos y de peatones” (las negritas son nuestras). Por lo visto, los fiscalizadores no advirtieron que los pozos no estaban señalizados ni vallados, suponiendo que hayan cumplido con su deber de visitar las obras, aunque estén paralizadas.

Al daño infligido a los vehículos, que conlleva una responsabilidad civil, podría agregarse la prevista en el Art. 204 del Código Penal, que castiga con hasta cinco años de prisión o con multa a quien, “incumpliendo gravemente las exigencias del cuidado técnico, proyectara, construyera, modificara o derrumbara una obra construida y con ello peligrara la vida o la integridad física de otros”. Estas disposiciones se constituyen en “letra muerta” ante la inacción de las autoridades respectivas.

También las desgracias referidas, atribuibles en última instancia a la negligencia municipal, revelan la continuidad de hecho de la desastrosa gestión del intendente anterior, Nenecho. Luis Bello es de la misma escuela, signada por la corrupción y la ineptitud flagrantes. En efecto, son los excolaboradores del impresentable quienes hoy siguen mandando, para mal de los asuncenos y de sus visitantes. Con todo descaro, once de ellos aspiran a ser reelectos como ediles, probablemente para seguir actuando en beneficio propio y contra el bien común; su desempeño ha sido una verdadera calamidad, que los electores deberían recordar en las elecciones del próximo 4 de octubre, para que la indignante historia no se repita. Y desde luego, para que tampoco el exintendente de marras satisfaga su desfachatada pretensión de volver a integrar la Junta Municipal.

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Es necesario impedir que se siga jugando con el dinero público y hasta con la vida de la gente, negando el voto a unos sinvergüenzas que deberían ser sometidos a una investigación penal, por haber autorizado fechorías mayúsculas. Vale recordar –una vez más– que el Art. 276 de la LOM dice que los ediles serán responsables con sus bienes por los daños causados a la municipalidad por actos y operaciones que permitan contra las normas legales.

Para lo que hubiere lugar, el Ministerio Público debería poner en práctica las disposiciones citadas, en tanto que los conductores de vehículos deberían extremar la prudencia al circular por las desastrosas calles y avenidas de la capital. A esto se ha llegado, gracias a Óscar “Nenecho” Rodríguez y a sus acólitos.