La economía paraguaya pasa por un buen momento, en medio de un ciclo de sólido crecimiento por cuarto año consecutivo, buenas cosechas, dinamismo agropecuario, industrial, comercial y de servicios, aumento de inversiones, sin grandes emergencias climáticas o de otra índole. Pero los períodos de auge son provechosos y a la vez peligrosos, porque pueden inducir a tomar decisiones equivocadas, especialmente a gastar más de lo que se puede y endeudarse más de la cuenta, con serias consecuencias futuras. Así lo ha advertido en ABC Cardinal el exministro de Hacienda César Barreto, a propósito de las últimas recomendaciones del Fondo Monetario Internacional.
El FMI alertó sobre un crecimiento acelerado y sostenido del endeudamiento en los hogares y del crédito de consumo, e instó al Banco Central del Paraguay y a la Superintendencia de Bancos a mantener vigilados esos indicadores y tomar medidas regulatorias en caso de que sean necesarias.
El crédito de consumo es en este momento el principal rubro financiero en Paraguay, con una participación del 19% del total de la cartera de los bancos, con 34,68 billones de guaraníes (más de 5.500 millones de dólares) a abril de 2026, un 40,63% más que el año anterior. Adicionalmente, el saldo financiado con tarjetas de crédito fue de 6,41 billones de guaraníes a abril, lo que representa un incremento anual del 30%.
César Barreto indicó que estas tendencias pueden tener consecuencias negativas, porque “mucha gente se endeuda por decisiones apresuradas y termina con dificultades para pagar las cuentas”.
La coyuntura de “oferta crediticia tan masiva, tan fácil de obtener”, que puede constituir una ventaja si se la utiliza bien, también puede propiciar decisiones no racionales a la hora de tomar préstamos o utilizar las tarjetas, lo que luego podría poner en aprietos a muchos hogares, sobre todo de los sectores más vulnerables. Ello no solamente constituye un riesgo para los propios deudores, sino para la salud del sistema financiero.
“Todas las veces que hubo un ciclo de crédito muy expansivo por un período largo de tiempo terminó mal. Es una señal de alerta, porque siempre ha habido deterioros en períodos posteriores”, señaló el economista. Coincide en que el BCP tiene que monitorear cuidadosamente el fenómeno y cerciorarse de que “las cosas se están haciendo bien”.
Lo mismo ocurre con el sector público. El crecimiento económico y el consecuente aumento de las recaudaciones, lo cual también se vio potenciado por el ajuste en Argentina, lo que equiparó precios y redujo el contrabando, hizo que la administración estatal se durmiera en los laureles, expandiera el gasto corriente y acelerara el endeudamiento sin suficiente tasa de retorno, todo lo cual pone hoy al fisco en una situación complicada, sin poder cumplir las metas de reducción del déficit y con más de 1.500 millones de dólares de deuda no registrada.
El exministro señala que ha habido una falta de rigurosidad financiera por parte del Gobierno a la hora de realizar gastos y puso el foco particularmente en el sector salud, donde se expandieron desordenadamente las autorizaciones de uso de fondos sin la fuente de financiamiento correspondiente, como queda demostrado con la imposibilidad de cancelar la deuda con proveedores y contratistas y de sostener a la vez el abastecimiento de los hospitales. A ello habría que agregar la falta de focalización de los programas sociales y, sobre todo, la ausencia de reformas para racionalizar el gasto en servicios personales y en jubilaciones y pensiones del sector público.
El déficit fiscal debía haber retornado este año al tope legal del 1,5% del PIB, pero ya se ha admitido que no se cumplirá la meta y que se pondrá en vigor un nuevo calendario hasta 2028. Entretanto, el saldo de la deuda pública fue de 21.781 millones de dólares al primer trimestre, 6.000 millones de dólares más del que recibió Santiago Peña al asumir, y todavía hay que sumar nuevas emisiones de bonos realizadas posteriormente y previstas para este ejercicio.
La bonanza económica no será eterna, por lo que no debe confundir ni a las personas ni al Estado. No hay que gastar de más y sí aprovechar y ahorrar para cuando llegue la época de vacas flacas. Al igual que en el fútbol, en la economía nacional y familiar hay que tener tranquilidad en las malas y prudencia en las buenas, porque, como dice la canción de los legendarios Vinicius de Moraes y Tom Jobim, tristeza não tem fim, felicidade sim.