Cómo combatir el estrés agudo y postraumático

El profesor doctor Julio Torales, profesor Adjunto de Psiquiatría y jefe del Departamento de Salud Mental del Hospital de Clínicas, abrió debate en redes sociales esta semana sobre el estrés agudo y postraumático que pueden experimentar las personas que vivieron una situación límite, como la del concierto de San Bernardino que terminó en una tragedia.

Prof. Dr. Julio Torales, de la Facultad de Ciencias Médicas.
Prof. Dr. Julio Torales, de la Facultad de Ciencias Médicas.Gentileza

Todas las personas que se han visto expuestas a grandes estresores o factores de trauma, como una situación de violencia vivida en combate, abuso sexual, agresión física, experiencias cercanas a la muerte o han sido testigos de la muerte violenta de un ser querido o un amigo, resulta abrumador e impactante y quienes la vivieron quedan afectadas por un trastorno por estrés agudo o estrés postraumático, explica el profesional.

La sintomatología de estos trastornos por estrés agudo o estrés postraumático –señala el doctor Torales– se agrupa en cuatro grupos de síntomas:

  1. Reexperimentación del trauma: recuerdos intrusivos, pesadillas, flashbacks (rememorar el acontecimiento estresante o traumático vívidamente, con sensaciones de que se lo está padeciendo nuevamente). “Se nota una presencia de manera intrusiva de uno o más síntomas relacionados con la reviviscencia del suceso traumático: recuerdos involuntarios angustiosos y recurrentes; pesadillas y sueños angustiosos, reacciones disociativas en las que el sujeto siente o actúa como si se repitiera el suceso traumático (llegando incluso en una forma extrema a perder completamente la conciencia del entorno); visualización incluso de fragmentos o secuencias completas de imágenes que reproducen el evento de manera intrusiva (flashbacks); malestar psicológico intenso o prolongado al exponerse a factores internos o externos que simbolizan o se parecen a un aspecto del suceso traumático o reacciones fisiológicas intensas a factores internos o externos que simbolizan, recuerdan o se parecen al trauma”.
  2. Conductas de evitación: evitación alteración de conducta o pensamiento consistente en la evitación persistente de estímulos relacionados con el suceso traumático, realizando esfuerzos para evitar recuerdos, pensamientos, sentimientos o recordatorios externos (personas, lugares, conversaciones, actividades, objetos, situaciones) acerca o estrechamente asociados al trauma.
  3. Cogniciones o estado de ánimo negativos: estos pueden ser la incapacidad para recordar un aspecto importante del evento traumático (por amnesia disociativa); creencias o expectativas negativas persistentes y exageradas sobre uno mismo, los demás o el mundo; percepción distorsionada persistente de la causa o las consecuencias del suceso traumático que hace que el individuo se acuse a sí mismo o a los demás, apareciendo típicamente sentimientos de culpa o vergüenza; estado emocional negativo persistente (típicamente miedo, terror, enfado, culpa o vergüenza); disminución importante del interés o la participación en actividades significativas; sentimiento de desapego o extrañamiento de los demás o incapacidad persistente de experimentar emociones positivas.
  4. Hiperalerta: alteraciones de la alerta que incluyen un comportamiento irritable y arrebatos de furia que se expresan típicamente como agresión verbal o física contra personas u objetos, comportamiento autodestructivo, alteraciones para concentrarse e insomnio. Además, las personas afectadas ven sus vidas complicadas, en lo laboral, familiar y académico. Demás está decir que estos trastornos pueden complicarse con otros cuadros psiquiátricos comórbidos y con intentos de suicidio.

“En el trastorno de estrés agudo, los síntomas aparecen a los pocos minutos del suceso traumático y remiten con un mínimo de dos días y un máximo de cuatro semanas. Mientras que si los síntomas se mantienen por encima de cuatro semanas, ya podemos hablar de un trastorno de estrés postraumático”, precisa el médico.

Complicaciones

De no tratarse, el trastorno de estrés postraumático, principalmente, provoca un riesgo incrementado aumenta el riesgo de suicidio y autolesión, la exposición al peligro físico, la violencia y abuso hacia y por parte de otros y la exposición a situaciones sexuales de riesgo; aumento de peligro de caer en adicciones, ya sean sustancias o comportamentales; de daño físico, patologías somáticas o enfermedades; estrés relacional (por ejemplo, dificultad para mantener relaciones íntimas o de confianza y problemas de parentalidad), así como disrupción social.

Además, muchas personas afectadas experimentan una disminución de su funcionalidad en el trabajo o el ámbito educativo.

Tratamiento

Afortunadamente, el estrés agudo y el estrés postraumático se pueden tratar. Existen dos líneas principales de tratamiento: la psicoterapia y el tratamiento farmacológico. El tratamiento psicológico se ha postulado como el tratamiento de primera línea en algunas guías.

La realidad clínica es que la falta de disponibilidad de medios, la severidad de los síntomas que impiden la realización de una terapia o la asociación con síntomas de depresión o ansiedad al cuadro hacen habitual el tratamiento combinado.

La hospitalización puede ser necesaria cuando los síntomas son particularmente graves o cuando existe riesgo de suicidio u otro tipo de violencia, advierte el experto.

¿Dónde acudir?

El Servicio de Psiquiatría del Hospital de Clínicas de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción ofrece atención a adultos, niños y adolescentes. Este servicio es gratuito y se agendan las consultas llamando al (0992) 782-394, de lunes a viernes, por la mañana. Además, se tiene una línea para contención telefónica de urgencias, llamando al (0962)440-001.

En caso de necesitar atención de urgencia, las mismas se realizan las 24 horas al día, acudiendo a la urgencia de adultos o de pediatría del Hospital. Desde allí se llamará a los médicos psiquiatras de guardia.

Más info: Tweeter @juliotorales

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