María Luisa Ferreira: «Flaubert es moralista»

María Luisa frente al lago Ypacaraí, 25 de diciembre de 2019.
María Luisa frente al lago Ypacaraí, 25 de diciembre de 2019.

«Personajes como Anna Karenina y Madame Bovary son muy valientes en sus acciones pero no superan la culpa en su mente y su corazón. Esta las condena a muerte», afirma la periodista y escritora María Luisa Ferreira. Una entrevista de Lita Pérez Cáceres.

El mundo de María Luisa Ferreira es el mundo de las letras. Vive entre ellas, sueña con ellas y cuando uno cree que la comunicación –en todas sus facetas– ha colmado sus ambiciones, de pronto publica una novela. Y pasa cómodamente del terreno de la información al de la ficción, como si pasara del río Paraguay al Paraná. En su vida, las corrientes de las letras fluyen como las aguas. Autora de Las víctimas del régimen stronista (Intercontinental / Ñanduti Vive / Don Bosco, 1990), Televisión, un acercamiento didáctico (Intercontinental, 1997), Comunicación oral, un enfoque práctico (Servilibro, 2005), En versos y prosas (Servilibro, 2013; mención especial en el Premio Herib Campos Cervera) y Morir en París (Arandurá, 2025), entre otros libros, es, además, jefa de familia, periodista de planta en Radio Nacional, abuela amorosa y dueña, con su marido, de una empresa de televisión.

Como tu marido es hombre de medios, ¿comprende tus horarios? Porque los periodistas suelen llevarse mal con sus parejas por ese problema…

Conocí a mi marido, Víctor Valdés, en el Canal 13 en 1988. Me tocó trabajar con él cuando era reportera de los noticieros. Él acababa de llegar de Campo Grande, Mato Grosso do Sul, donde trabajó como «cinegrafista» en la filial de la Rede Globo. Tenía una visión periodística muy aguda y no se limitaba a grabar vídeos sino que daba su parecer en cada reportaje. Me parecía que su opinión enriquecía mi trabajo periodístico e hicimos un buen equipo laboral. Y nos casamos.

María Luisa Ferreira con Víctor Valdés y Augusto Roa Bastos en el lanzamiento de su libro "Televisión, un acercamiento didáctico", en 1997.
María Luisa Ferreira con Víctor Valdés y Augusto Roa Bastos en el lanzamiento de su libro "Televisión, un acercamiento didáctico", en 1997.

Llevamos 38 años juntos, y tenemos dos hijos y tres nietos. Nos peleamos y discutimos todo el tiempo. Por cualquier cosa y por todo. No siempre coincidimos en nuestras apreciaciones, pero en lo esencial sí. Creo que el secreto de la amistad y el matrimonio no es no pelear nunca, sino reconciliarse enseguida. Nuestras peleas se olvidan al instante. Nunca hemos ido a dormir peleados. Hay un dicho: «Nunca cierres los labios a quién le abriste el corazón». Creo que no nos guardamos nada. Y decirse la verdad siempre es implacable, porque la verdad no está envuelta en seda, sino liada en alambre de púas.

¿En qué medios te sentís más cómoda, en la prensa escrita, radial, televisiva..?

En el periodismo hay una misma esencia: la verdad en el ejercicio del mensaje, en cualquier formato. Pero la televisión es autoestimulante. Trabajar ante la cámara es mirarte en un espejo, y te obliga a peinarte y pararte derecho, como cuando sabés que te miran. Esa década en Canal 13 fue un tiempo que jamás se va a repetir. Eran los tiempos en que los medios eran hegemónicos, ya acaparaban la audiencia, antes de que todo se fragmentara, al final de la era de los grandes canales de TV. Estar en Canal 13 desde 1989 fue ser protagonista y testigo presencial de toda esa transición. Y esa no es una percepción, sino una realidad. Me tocó transmitir en vivo momentos cruciales y entrevistar a grandes. Mi marido me enseñó una frase que hice parte de mi filosofía: «Tu mejor trabajo es aquel que aún no has hecho, el que vas a hacer». Creo que llevé al extremo aquello de no mirar ni presumir del pasado; porque tampoco debemos ser injustos con nosotros mismos. Como dice el cantautor estadounidense Bob Seger, sigo corriendo contra el viento. «Mantente hambriento» aconsejó Steve Jobs en su discurso en la Universidad de Stanford, y yo todavía tengo hambre, tengo fuego y pasión por crear y hacer periodismo.

María Luisa en Madrid en 1995 con Alma María Vaesken y Johny Torales, de Los Tres Sudamericanos
María Luisa en Madrid en 1995 con Alma María Vaesken y Johny Torales, de Los Tres Sudamericanos.

Me gusta la televisión, me siento cómoda en ella. Sueño con hacer un programa cultural. Si Mirtha Legrand tiene 100 y sigue vigente, no pierdo la esperanza. Pero para hacer buena televisión necesitás un gran equipo y que te «banquen», dándote las herramientas. Yo tuve la suerte de que Nicolás Bo, un gran empresario, sin siquiera conocerme personalmente gustara de mi trabajo y me proporcionara los medios para hacerlo. Y recorrí 21 países como reportera. Mis reportajes se emitieron en 1992 en 21 países de habla hispana.

Sigo haciendo reportajes para IP Paraguay, como colaboradora, por el puro placer de visibilizar los valores, lo bello. También hago radio en FM de lunes a viernes, porque me lo permiten, ya que es un paréntesis y un complemento de mis otras funciones. Estar al aire en la radio es como aspirar oxígeno puro. Y escribir es la esencia de todo.

Anna Karenina y Madame Bovary rompieron las leyes no escritas de su sociedad. ¿Cuál es tu opinión de ellas?

Estos personajes son mujeres muy valientes en sus acciones, pero no superan la culpa en su mente y su corazón. Esta las condena a muerte. En los 80 leí mucho. La ausencia de celulares nos permitía leer. Leí Madame Bovary y Ana Karenina antes de cumplir los 20. Era como un imperativo, porque no quería pasar por inculta. También vi las versiones cinematográficas. Flaubert es moralista. Emma sufre y muere como consecuencia de haberse «portado mal». Creo que fue natural lo que pasó con ella, joven, llena de hormonas y ganas de vivir. Fue «forzada» a casarse a la usanza de la época, y su juventud buscó el amor, lastimosamente, en hombres que se aprovecharon de ella. Un marido aburrido, egoísta, y amantes imbéciles que solo buscaron placer momentáneo, sin el amor altruista que pudiera liberarla del yugo. Murió víctima de la extorsión, el desamor y la soledad. Se mató para huir.

María Luisa con Fidel Castro y Juan Carlos Wasmosy
María Luisa con Fidel Castro y Juan Carlos Wasmosy

Anna Karenina tenía más carácter y personalidad. Y al menos su amante la amaba, incluso cuando se volvió histérica y paranoica. Conquistó a una joya varonil. En la versión cinematográfica de 2012, el conde Vronsky, interpretado por Aaron Taylor-Johnson, no puede ser más bello. Pero su final es tan trágico como el de Emma Bovary. Ambas se suicidan. La sociedad opresora no les perdona la libertad.

¿Qué opinás de la literatura paraguaya actual?

Si alguien tamizase la literatura paraguaya y al cernir quitase los globos aerostáticos de la vanidad, el autobombo, la zalamería, las publicaciones sin valor literario, toda la parafernalia acrítica que sofoca la literatura, saldrían del cedazo oro y diamantes. En nuestro país tenemos escritores de alto nivel literario, hombres y mujeres que han sido comprendidos por una minoría que ni siquiera se siente digna de nombrarlos y que son presuntamente leídos por otras personas que los nombran, pero no comprenden un ápice de lo que han leído de ellos. Helio Vera decía que en la «intelectualidad» paraguaya había muchos lectores solapados, que solo habían leído las solapas de los libros. El arte no debería estar contaminado por lobbies e intereses extraliterarios, pero lo está, como cualquier actividad humana susceptible de adulteración. Creo que el único juez confiable es el tiempo.

Y creo que la literatura paraguaya necesita un foro donde exponerse. Existen autores escondidos, invisibilizados, obras inéditas que pueden perderse sin mecenas ni críticos, y obras olvidadas y antiguas, como las de Egidio Bernardier, autor del poema «La danza del verano» (1966).

¿Qué es para vos la literatura?

La literatura para mí es mística. Es más que la filosofía, porque es violenta, no necesita argumentar, se impone, irrumpe como ráfaga. Se alza con su belleza; trasciende, araña la eternidad. Porque sus temas son abstractos, utópicos, no solo inmateriales. Su materia prima son el amor, la gloria, la libertad, la búsqueda, la eternidad. La literatura, para mí, es un don. Es una licencia otorgada por Dios (para los paganos, por sus dioses; para los agnósticos, por el azar…) para internarse en el misterio, para robar el fuego, como Prometeo, que nos permite transformar lo material cotidiano en arte, como el escultor, que funde el grosero hierro y le da movimiento estático en el espacio.

En familia
En familia

*Lita Pérez Cáceres (María Amelia Sabina Pérez de Cabral, Asunción, Paraguay, 1940) es escritora y periodista. Ha trabajado en los diarios Noticias, ABC Color, Hoy y La Nación, entre otros, ha conducido programas de radio en las emisoras Ñandutí y Chaco Boreal y ha publicado María Magdalena María (Intercontinental, 1997), Encaje secreto (Intercontinental, 2002), Mi vida con Herminio Giménez (Servilibro, 2005), Cuentos del 47 y de la dictadura (Criterio, 2008), Cartas de amor y otros cuentos (Fausto, 2010; Premio Roque Gaona de la Sociedad de Escritores del Paraguay), Memorias de Areguá (Criterio, 2015), Circo Desolación (Servilibro, 2012), Sueños a la intemperie (Servilibro, 2016), Mestiza (Servilibro, 2023), Cartas a Fernando (Fausto, 2024) y Locas de amor (Fausto, 2025), entre otros libros.

"Sabemos que la prosa de Lita Pérez Cáceres se distingue por la agilidad, la chispa, la frescura de un ingenio encantador en su desfachatez..."
Lita Pérez Cáceres