La función empresarial es la fuente de creación y distribución de la riqueza

Es muy común creer que la economía es una cuestión supeditada a un área de conocimiento reservada a ciertas personas con criterios de buen manejo de las matemáticas y que, igualmente, no tiene relación con las cuestiones de las libertades.

Víctor Pavón (*)
Víctor Pavón (*)ABC COLOR

La realidad es muy diferente. La economía, tal como lo dijo Ludwig Von Mises (el más grande economista del siglo XX), es la acción humana por la cual la cooperación social que llevan a cabo personas intercambiando sus propiedades y talentos se llevan a cabo dentro de un régimen constitucional de expresa salvaguarda de los derechos individuales a la vida, la libertad y la propiedad.

Una economía medida por el Producto Interno Bruto (PIB), por ejemplo, podrá crecer durante un tiempo determinado, pero si no cuenta con un fundamento sólido de instituciones liberales y republicanas, ese crecimiento se debilitará ocasionando angustias a la gente.

Y no se trata del crecimiento en sí mismo. De lo que se trata es que las libertades políticas y civiles son también parte de la economía de mercado. Si vemos lo que pasa con China Continental, país que logró ciertamente una expansión inusitada en su momento, pues ahora se encuentra con un escenario no precisamente tan halagüeño para continuar creciendo.

Su endeudamiento está provocando señales inciertas que afectan sus finanzas. Tomemos en cuenta que la deuda china ya está por encima del 200 por ciento de su PIB. Ahora bien, también el propio Estados Unidos está en similar situación. Entonces ¿Cuál es la diferencia? Pues precisamente el grado de libertad económica y política que permite a los norteamericanos sortear mejor sus desequilibrios financieros.

Innovación y creatividad

Esto significa que tampoco los EE.UU. está exento de problemas. Su nivel de deuda también es muy alto, diría altísimo. La diferencia está en que el país norteamericano tiene una economía privada de alta innovación y creatividad permanentes como pocos en el mundo y algo sumamente importante: cuenta con instituciones económicas y políticas que salvaguardan la libertad y la propiedad de sus habitantes, situación que no es la que ofrece China debido a que todavía no se ha desprendido de su modelo político de control y centralización.

La creatividad, como sabemos, es la capacidad de crear e idear algo nuevo y original, mientras que la innovación convierte las ideas en productos, procesos y servicios nuevos y mejorados. El mercado desde luego valorará o no esa creatividad e innovación.

Es que ese es el tema de fondo. La creatividad e innovación están en el sector privado. Son los empresarios, gerentes y operadores en general los que mejor conocen y saben lo que el público podría requerir en un momento determinado. El famoso “diferenciador” por el cual se ofrece algo que el competidor no tiene es una fuerza extraordinaria que solo el mercado libre incentiva.

Tanto la creatividad como la innovación son sumamente saludables no solo para una empresa, sino también para las personas individualmente como para el país y de ahí hacia los mercados internacionales. Hacer cosas nuevas y afrontar nuevos retos son cada vez más valorados en el mundo no solo empresarial sino para el país.

Función empresarial

Me dijeron varias veces en que insisto mucho sobre este tema. Y lo hago y seguiré haciendo porque por lo general los problemas del desarrollo han sido planteados en términos macroeconómicos, lo que coloca en un pedestal al Estado.

Se cree con una certeza que llama la atención, que las causas del desarrollo son el crecimiento económico, el aumento del ingreso per cápita, la disminución de la mortalidad infantil, la innovación tecnológica, entre otros.

Sin embargo, dichos factores no son las causas del desarrollo, sino más bien el desarrollo mismo. Este es el motivo – así como otros– de que la causa del desarrollo se encuentra en otra parte, en una en que permanentemente es relegada e incluso dejada a un lado, adrede.

Lo que hoy conocemos como microeconomía, que mejor sería llamarla función empresarial, o lo que es lo mismo para ser todavía más precisos: la función empresarial es la fuente de las transformaciones en el mundo que concitó un avance nunca antes visto en la historia de la humanidad.

Y no ha cambiado dicha fuente. Ocurre que el individuo y la empresa privada son, como dije antes, relegados e incluso dejados de lado por líneas de pensamientos que sostienen la supremacía estatal sobre el individuo, situación que en el presente se ha vuelto casi como una religión a imponer.

A diferencia de los clásicos así como otras escuelas hoy prevalecientes, el estudio económico no puede soslayar la función empresarial, entendida –como bien lo hacen entender Von Mises, Hayek, Huerta de Soto y otros– es coincidente con la acción humana por la cual la palabra empresario tiene la connotación de aquella persona que actúa para modificar el presente y conseguir sus objetivos.

No me refiero a que la función empresarial sea solo una cuestión de negocios o de empresa. Es una tarea a la que nos enfrentamos los seres humanos y que para su ejecución se requiere de creatividad, decisión y esfuerzo; y sobre todo de un ambiente de libertad y de garantía a la propiedad privada.

Política y economía

Tampoco dejaré de insistir en esto. La política y la economía no son compartimientos estancos. Están íntimamente ligadas. La política es la organización de la sociedad que requiere de ideas, recursos y liderazgo de los que ocasionalmente se encuentran en la faena de servidores públicos.

La economía, a su vez, es la que le provee de recursos a la política para lo cual se requiere de libre comercio, tanto interno como externo, respeto a la propiedad privada, bajos impuestos; esto es seguridad y predecibilidad mediante legislaciones que no molesten aquella creatividad e innovación expresadas más arriba.

La razón por la que con insistencia sostengo sobre la teoría está en que la misma nos permite comprender mejor la realidad. La economía y la política merecen ser analizadas desde otra perspectiva. Las mismas son fundamentales para el logro de objetivos a largo plazo, sólidos y hasta inexpugnables para que el populismo no se haga cargo de la vida societaria.

La política como la economía, finalmente, están relacionadas a la función empresarial. La función empresarial es la fuente de creación y distribución de riqueza, de mejores salarios, empleos y oportunidades para todos, mediante el ahorro, las inversiones, la creatividad y la innovación.

Retos

Hacer cosas nuevas y afrontar nuevos retos son cada vez más valorados en el mundo, no solo a nivel empresarial sino para el país.

Riqueza

La función empresarial es fuente de creación y distribución de riqueza, de mejores salarios, empleos para todos, mediante creatividad e innovación.

(*) Catedrático de materias jurídicas y económicas en UniNorte. Autor de los libros “Gobierno, justicia y libre mercado”; “Cartas sobre el liberalismo”; “La acreditación universitaria en Paraguay, sus defectos y virtudes” y otros como el recientemente publicado “Ensayos sobre la Libertad y la República”.

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