En esta entrega recrearemos, imaginación de por medio, un diálogo entre Lula Da Silva y Santi Peña, ocurrida la última semana en Campo Grande, Brasil, por la cuestión del Anexo C de Itaipú. Cualquier coincidencia es mera casualidad, el resto, ficción del escritor.
¡Bon día, Sr. presidente! Me chama Santi somente; y si o señor permite, tamben o chamarei de Lula. ¿Ok? Ok, assim faremos.
Santi: Te extrañé este tiempo, Lula, especialmente en dos ocasiones: en la inauguración del puente Foz de Yguazú – Puerto Presidente Franco, y en la firma del Acuerdo Mercosur – Unión Europea.
Lula: Es que tengo tantos problemas sociales en mi país; es muy grande y complicado. Todavía tenemos muchos pobres. Además, la demanda energética está creciendo cada día, cada mes y año. Y como vos sabés, sin energía no hay desarrollo.
Santi: ¡Claaaro, Lula, qué suerte que tocaste el tema, sobre eso, respetando tu apretada agenda, es lo que quería hablar contigo. Vayamos entonces directo al grano.
Lula: Recuerda que nuestro acuerdo 2024-2026 se termina este año. ¿Cómo pretendes abordar el tema?
Santi: Y tengo varias ideas que pasan por la equidad y el precio justo. Hemos hecho varios cálculos actualizados, históricos y económico financieros de nuestro negocio bilateral.
Lula: Santi, creo que hemos sido muy justos en estos 50 años. Hemos moldeado las tarifas de acuerdo a las necesidades de la ANDE, de acuerdo a tu partido y, creo yo, que les ha dado buenos resultados desde 1973. ¿O me equivoco!
Santi: Este, sí, no, bueno. No nos podemos quejar, estamos en el poder desde 1954 y el 90% del tiempo negociamos con nuestro partido a la cabeza. Pero ya no basta. ¡Nuestro modelo está colapsado!
Lula: Sííí, he visto el lío que tuvieron con la pretendida “reforma fiscal” ¿Qué sugieres, Santi? Soy todo oídos.
Santi: Y bueno, nosotros en Paraguay queremos seguir con una tarifa alta, tal vez inconveniente para la ANDE, pero conveniente para el partido y el gobierno.
Lula: ¿Te referís a los gastos sociales que no quieres someter a tu Congreso?
Santi: Algo parecido, pero con una pequeña rebaja en la tarifa para no despertar sospechas. ¿Acaso a vos también no te convienen los gastos sociales?
Lula: Sí, pero acá ya tengo un impedimento legal con la ANEEL (Agencia Nacional de Energía Eléctrica) y un imperativo del Congreso de no subsidiar más la energía eléctrica. Además, ¿cómo hacemos con el Tratado, que es imperativo en la aplicación de la tarifa a precio de costo?
Santi: Podemos introducir algunas modificaciones en el propio Tratado, o solamente en el Anexo C.
Lula: ¿Estás sugiriendo que la Itaipú venda a un mayor costo y meter la diferencia como gastos sociales en forma vitalicia? Puede ser que en el Paraguay consigas eso, pero acá en el Brasil debo atravesar varios muros políticos y técnicos.
Santi: ¡Pero podremos firmar un anexo C que dure 50 años más!
Lula: No creo, mi apreciado Santi, que eso pueda ser viable. Acá el sector energético, industrial, así como el domiciliario, son muy bravos. Además, tu horizonte de consumo es ¡solo para ocho años más! Entonces, ¿de qué energía excedente me estás hablando?
Santi: Pero ahora podremos invertir en las cuatro máquinas que incluiríamos en la potencia instalada actual; además de los paneles solares en el lago de Itaipú.
Lula: Eso tiene una impronta ambiental y, mi caro amigo, yo siempre llego al poder con un discurso ambientalista y de lucha contra la pobreza. Eso de los paneles solares tiene vida corta. ¡Al contrario, podemos achicar el Directorio, e inclusive el Consejo de Administración! Los técnicos me dicen que la Itaipú, como el resto de las grandes hidroeléctricas del sistema Furnas y Eletrosul, pueden funcionar con la mitad de la cantidad de empleados con la que actualmente cuenta.
Santi: Pero eso no me conviene en la coyuntura actual.
Lula: Mira mi querido Santi, casi te doblo en edad y tengo mucha experiencia en apagar incendios, especialmente los sociales. Escucha mis consejos y te irá bien, por muchos años.
Santi: Te escucho, mi apreciado presidente.
Lula: Bueno, acá en Brasil estábamos peor que en el Paraguay en cuanto a déficit fiscal. Multiplica lo tuyo por un millón y aún tendrás cifras pequeñas.
Santi: ¿Cómo hicieron en el Brasil?
Reforma fiscal en el Brasil
Lula: Nuestra reforma fiscal, te explico con suficientes detalles, se inició así: transformamos el sistema fiscal a través de un proceso escalonado, que comenzó con la simplificación del consumo en el 2023 y finalizó con una reforma progresiva del impuesto a la renta a finales de 2025. Se divide en tres partes:
1) Simplificación del Impuesto al Consumo: Para eliminar un sistema complejo de más de 30 legislaciones diferentes, el Congreso (brasileño) aprobó la unificación de cinco tributos en un “IVA dual”, que comenzará a implementarse en 2026:
a) CBS (Contribución sobre Bienes y Servicios): Unifica los impuestos federales (PIS y Cofins) con una tasa estimada del 8,8%.
b) Impuesto sobre Bienes y Servicios: Unifica los impuestos estatales (ICMS) y municipales (ISS).
Canasta Básica: Se incluyeron productos como la carne con exenciones para reducir el costo de vida.
2) Reforma del Impuesto a la Renta: Comenzamos a predicar sobre “Justicia Tributaria”. A finales de 2025, mi gobierno logró la aprobación de cambios enfocados en la progresividad para reducir la desigualdad. Se alivió a la clase trabajadora; se eximió del Impuesto a la Renta a quienes ganaban hasta 5.000 reales mensuales (aproximadamente 943 dólares).
Beneficiarios: Se estima que 25 millones de trabajadores dejaron de pagar o redujeron su carga tributaria. Compensación vía “superricos”: para equilibrar la pérdida de recaudación, se creó un impuesto mínimo del 10% para quienes ganan más de 1 millón de reales al año (el 0,1% de la población).
3) Implementación Gradual: El nuevo modelo no es inmediato; tiene un cronograma de transición para no desestabilizar las cuentas públicas: 2026: inicio de la transición con las nuevas alícuotas del IVA. 2033: finalización del proceso de sustitución de los antiguos impuestos por el nuevo sistema simplificado.
Santi: En Paraguay no me permitirán hacer esas reformas tan drásticas. Tengo al sector sindical del Estado que maneja 300.000 empleados colorados, aproximadamente. Con sus familiares esto da un voto seguro de 1.200.000 electores; además, los políticos tienen la clientela toda conchabada en el Estado.
Lula: Yo tenía el mismo problema, pero tomé tres o cuatro medidas claves. Al impuesto al consumo, por ejemplo, alcohol y tabaco, le llamé “impuesto al pecado”. De paso me puse bien con la Iglesia. Además, los productores de estos rubros se adaptan rápido; no tienen problema con la moral, con la ética o cualquier cosa abstracta.
Santi: Pero el sistema que rige en Paraguay tiene más de 70 años de vigencia.
Lula: Te digo una cosa, Santi; los empresarios no tienen partido. Si hay algo que aprendí en estos tres o cuatro períodos presidenciales es que los partidos políticos importan muy poco si tienes un buen liderazgo. Acá teníamos un abanico de partidos en la década de los 80; PDS, PDP, PSDP, PT, PSB, PCB. Desde Tancredo Neves y la famosa “Diretas ya” todo cambió. Los partidos hoy se aman, mañana se matan. Nosotros tenemos una música muy jocosa que se llama; “Entre tapas y beijos”. Los partidos son como los gatos; cuando maúllan no sabes si se están amando o matando.
Santi: ja ja ja. ¡Grande, Presidente! Comenzaré a establecer en Paraguay una frase: “Economía de guerra”.
Lula: Pero transforma esa frase en “economía de guerra contra la pobreza y desigualdad”. Tendrás, al comienzo la ojeriza de la UGP, de la UIP, de la Feprinco, Cámara de la Construcción, del cemento, del tabaco, de los vialeros, los puenteros, laboratorios, lavaderos, etc., pero a cambio tendrás al pueblo. Si hacés esto tendrás otros 70 años más en el poder.
Santi: Creo, mi apreciado Lula, que estás muy bien informado del Paraguay; me estás convenciendo de a poco. Pero, mi partido me hará un juicio político a la mitad del período.
Lula: ¡No puedes permitir que un solo sindicato o una decena de diputados te bajen los pantalones o te corran con la vaina! Al sindicato de los maestros ya le calmaron. A ese tal Silvio Piris dale un contrato o una diputación y le metés en el bolsillo. Ese Gabriel Espínola es marxista, será más difícil, pero todos tienen su precio. ¡Así de sencilla es la política, mi apreciado Santi! Recuerda, el diablo sabe más por viejo que por diablo.
Santi: Por último, mi querido Lula, ¿qué le decimos a la prensa?
Lula: Diles que tienes impedimento de agenda, de tiempo, cualquier cosa. Cuando pienses en todo esto, me llamas y hacemos una declaración conjunta.
Imaginación de por medio
En esta entrega recrearemos, imaginación de por medio, un diálogo entre Lula Da Silva y Santi Peña, ocurrida la última semana en Campo Grande.
Reforma fiscal, también
La recreación incluyó también una explicación sobre la reforma fiscal en el sistema brasileño, proceso que en nuestro país tiene dificultades.
(*) Ingeniero Agrónomo, Electricista y Teólogo.