De acuerdo con datos del Banco Central del Paraguay (BCP), la evolución de las remesas muestra una tendencia creciente con ciertos periodos de desaceleración. En 2008 el ingreso de divisas se ubicaba en US$ 213,7 millones. A partir de entonces el flujo mostró una expansión significativa, con un salto relevante entre 2010 y 2012, cuando se pasó de US$ 299,7 millones a US$ 604,9 millones. Este comportamiento estuvo vinculado a la mayor migración laboral y a la consolidación de comunidades paraguayas en el exterior.
Entre 2013 y 2019 el crecimiento continuó, aunque con variaciones anuales. En ese periodo los ingresos oscilaron entre US$ 454,0 millones y US$ 754,6 millones, lo que reflejó cierta estabilidad con tendencia al alza. En 2020 se observó una caída hasta US$ 669,4 millones, en un contexto internacional marcado por restricciones económicas globales. Sin embargo, la recuperación fue rápida: en 2021 y 2022 las remesas volvieron a crecer, alcanzando US$ 730,1 millones y US$ 768,7 millones, respectivamente.

El tramo más reciente muestra un fortalecimiento más marcado. En 2023 los ingresos llegaron a US$ 823,8 millones, mientras que en 2024 alcanzaron US$ 1.005,7 millones, superando por primera vez la barrera de los mil millones de dólares. Este resultado marcó un punto de inflexión en la serie, consolidando a las remesas como un flujo cada vez más significativo dentro de la cuenta corriente.
El dato más destacado se observa en 2025, cuando el ingreso de divisas por remesas familiares se ubicó en US$ 1.350,4 millones. Este nivel implicó un incremento de aproximadamente 34% respecto a 2024, lo que constituye uno de los mayores crecimientos interanuales de toda la serie. El aumento sugiere una combinación de factores: mayor inserción laboral de migrantes paraguayos, recuperación de economías receptoras y posibles mejoras en los canales de envío de dinero.
Al observar los datos por países de origen al cierre de 2025, se evidencia una fuerte dependencia de dos regiones. Europa se posiciona como el principal bloque emisor, con una participación de 60,5% del total. Dentro de este grupo, España lidera ampliamente con US$ 706.328.500, lo que equivale al 52,3% del total de remesas. Este dato confirma el rol central de la comunidad migrante en ese país y su vínculo económico sostenido con Paraguay. Otros aportes relevantes dentro de Europa incluyen Francia, con US$ 33.432.600 (2,5%); Italia, con US$ 14.298.000 (1,1%), y Alemania, con US$ 10.330.900 (0,8%), además de otros países europeos que en conjunto suman US$ 34.770.500 (2,6%).
En América Latina el flujo de remesas presenta una menor concentración, aunque con aportes significativos. Argentina encabeza la región, con US$ 281.706.100, representando el 20,9% del total. Brasil aporta US$ 57.536.500 (4,3%), seguido por Chile, con US$ 21.382.700 (1,6%), y otros países, con US$ 23.717.800 (1,8%).
En conjunto, América Latina responde a cerca del 28,6% de las remesas, lo que refleja tanto la proximidad geográfica como la dinámica migratoria regional.
Por su parte, América del Norte concentra 11,8% del total, impulsado, principalmente, por Estados Unidos, que registra US$ 150.569.400 (11,2%). Este país se mantiene como uno de los principales polos de emigración paraguaya fuera de la región, con un impacto directo en el ingreso de divisas.

En Asia, la participación es marginal. Japón aporta US$ 3.623.300 (0,3%), mientras que otros países suman US$ 2.841.100 (0,2%). El resto del mundo representa apenas US$ 1.965.100 (0,1%), lo que confirma la baja incidencia de estas regiones en la estructura total.
La composición de las remesas refleja patrones migratorios consolidados, donde Europa, y en particular España, ocupa un rol predominante. Esta concentración implica oportunidades, pero también expone a riesgos ante eventuales cambios en las condiciones económicas o laborales en dichos países.
Desde una perspectiva macroeconómica, las remesas cumplen un rol dual. Por un lado, actúan como una fuente de financiamiento externo que no genera obligaciones de pago, a diferencia de la deuda. Por otro lado, sostienen el ingreso disponible de los hogares, con impacto directo en el consumo interno. Este efecto es particularmente relevante en economías donde una parte importante de la población depende de transferencias del exterior.
En términos comparativos, si bien el monto acumulado de US$ 11.578 millones no supera a otros componentes de exportación, como la soja o la energía, sí representa un flujo constante y menos expuesto a la volatilidad de precios internacionales. Esta característica le otorga un valor estratégico dentro del equilibrio externo del país.
En síntesis, el ingreso de divisas por remesas familiares en Paraguay ha mostrado una trayectoria creciente y resiliente. Su acumulación entre 2008 y 2025 equivale a cerca de una cuarta parte del PIB actual, lo que confirma su relevancia como soporte del ingreso nacional y como fuente estable de divisas en el largo plazo.
Flujo en la región
En América Latina, el flujo de remesas presenta una menor concentración, aunque con aportes significativos, encabezada por Argentina, con el 20,9% del total.
Impacto en el consumo
Las remesas sostienen el ingreso disponible de los hogares, con impacto directo en el consumo interno. Actúan como fuente de financiamiento externo.

