El fortalecimiento del posicionamiento financiero de Paraguay en los mercados internacionales ha abierto una nueva etapa para su economía. En noviembre de 2025, Standard & Poor’s Global Ratings otorgó al país su segundo grado de inversión, que se suma al concedido por Moody’s Investors Service en julio de 2024. Este doble reconocimiento refleja la consistencia del marco macroeconómico, con énfasis en la credibilidad de la política monetaria y la disciplina fiscal sostenida en los últimos años.
Este nuevo estatus facilita el acceso a financiamiento externo en mejores condiciones, lo que puede traducirse en menores costos de capital y mayores oportunidades de inversión. Sin embargo, también implica un mayor grado de exposición a los ciclos financieros internacionales. A medida que los flujos de capital se expanden y diversifican, la economía local puede experimentar movimientos cambiarios más rápidos y pronunciados, con efectos directos sobre la dinámica del tipo de cambio nominal.
En este escenario, los instrumentos de cobertura cambiaria adquieren un rol clave, punto analizado en un apartado del Informe de Política Monetaria del Banco Central del Paraguay (BCP). Entre ellos, los contratos forward de divisas se posicionan como una herramienta clave para mitigar la incertidumbre asociada a la volatilidad del tipo de cambio. Su utilización permite a empresas e inversionistas planificar con mayor previsibilidad sus decisiones financieras, productivas y de inversión.

Un contrato forward de divisas consiste en un acuerdo vinculante entre dos partes para intercambiar una moneda por otra en una fecha futura, a un tipo de cambio previamente pactado. A diferencia de las operaciones spot, donde la transacción se liquida de manera inmediata, los forwards difieren el cumplimiento de la operación en el tiempo, con plazos que pueden ir desde una semana hasta varios años.
Estos instrumentos presentan características específicas que explican su uso creciente. En primer lugar, permiten adaptar las condiciones del contrato a las necesidades de las partes, tanto en monto como en plazo. En segundo lugar, se negocian, principalmente, en mercados extrabursátiles, lo que otorga flexibilidad operativa. Además, no generan flujos de caja intermedios, ya que la liquidación ocurre al vencimiento. No obstante, al tratarse de acuerdos bilaterales, implican un riesgo de contraparte vinculado a la posibilidad de incumplimiento.
Existen dos modalidades principales. Los contratos con entrega implican el intercambio efectivo de divisas al vencimiento, mientras que los contratos sin entrega, conocidos como NDF (non-delivery forwards), se liquidan únicamente por la diferencia entre el tipo de cambio pactado y el vigente al momento del vencimiento.
El precio de estos contratos se determina, en teoría, por la paridad cubierta de tasas de interés, que vincula el tipo de cambio forward con el tipo de cambio spot y el diferencial de tasas entre monedas. Este principio establece que no deberían existir oportunidades de arbitraje sin riesgo entre mercados financieros. En términos simples, si la tasa de interés en guaraníes supera a la tasa en dólares, el tipo de cambio forward se ubicará por encima del spot, reflejando el costo relativo del dinero en ambas monedas.
Sin embargo, en la práctica, esta relación no se cumple de manera exacta. Factores como restricciones de liquidez, costos de transacción, regulaciones y riesgo de contraparte generan desviaciones respecto al valor teórico. Desde la crisis financiera global de 2008, estas diferencias se han vuelto más persistentes, incluso en economías desarrolladas, lo que refleja fricciones en los mercados internacionales de financiamiento.
En este contexto, el precio forward no solo incorpora condiciones de arbitraje, sino también expectativas del mercado. Variables como la trayectoria esperada del tipo de cambio, el riesgo país, la liquidez y las perspectivas de política monetaria pasan a influir en su determinación. De esta forma, los forwards se convierten en una fuente adicional de información sobre las expectativas económicas. Un forward por encima del nivel teórico puede interpretarse como señal de depreciación esperada o mayor riesgo, mientras que uno por debajo puede reflejar expectativas de apreciación. Asimismo, la volatilidad de estos precios permite inferir el grado de incertidumbre en el mercado.
Desde el punto de vista microeconómico, los beneficios de estos instrumentos son claros. Su principal aporte radica en transformar un riesgo incierto en un costo conocido. Esto facilita la planificación financiera y mejora la toma de decisiones empresariales.
Principales agentes
Para los exportadores el principal riesgo es que una apreciación del guaraní reduzca el valor en moneda local de sus ingresos en dólares. Mediante un contrato forward, pueden fijar el tipo de cambio futuro y conocer con certeza el monto que recibirán. En el caso de los importadores, el riesgo es inverso: una depreciación del guaraní encarece sus compras externas. La cobertura mediante forwards permite fijar ese costo y evitar sorpresas. En ambos casos, se reduce la incertidumbre en presupuestos, precios y flujos de caja.
Otro beneficio relevante es la protección de márgenes. En sectores con baja rentabilidad, pequeñas variaciones cambiarias pueden alterar significativamente los resultados. El uso de forwards permite aislar el negocio de estas fluctuaciones, concentrando la rentabilidad en la eficiencia operativa.
Asimismo, la cobertura cambiaria mejora la competitividad. Las empresas pueden ofrecer precios más estables sin incorporar primas por riesgo cambiario, lo que fortalece su posicionamiento tanto en mercados externos como en el doméstico.
La disponibilidad de estos instrumentos también resulta relevante para la atracción de inversión extranjera. Los inversionistas que adquieren activos en guaraníes pueden cubrir el riesgo cambiario, reduciendo la incertidumbre sobre sus retornos. Esto favorece la demanda de instrumentos financieros locales y contribuye al desarrollo del mercado de capitales.
En paralelo, una gestión activa del riesgo cambiario mejora el acceso al crédito. Las empresas con flujos más previsibles presentan menor riesgo, lo que se traduce en mejores condiciones de financiamiento. Además, los deudores en moneda extranjera pueden utilizar forwards para alinear sus obligaciones con sus ingresos, reduciendo el riesgo de descalce cambiario.
En Paraguay, el mercado de forwards ha mostrado un crecimiento significativo en los últimos años, de acuerdo con los datos del BCP. El volumen anual negociado pasó de US$ 277 millones en 2011 a US$ 2.576 millones en 2025, lo que implica un aumento superior a nueve veces. A pesar de este avance, su participación dentro del mercado cambiario total se ubicó en torno a 3,6% en 2025, por encima del 0,5% observado a inicios de la década pasada, aunque aún con amplio margen de expansión.
Una característica del mercado local es la asimetría entre ventas y compras de forwards. Las ventas del sistema financiero, asociadas, principalmente, a la cobertura de importadores, han superado a las compras, vinculadas a exportadores. Esta dinámica sugiere un potencial de crecimiento en la participación del sector exportador, lo que contribuiría a mejorar la liquidez del mercado.
Desde una perspectiva macroeconómica, el volumen de operaciones forward en relación al PIB aumentó de menos de 0,8% en 2011 a 5,2% en 2025. En términos del comercio exterior, el ratio pasó de 1,1% a 7,4% en el mismo período. Aunque estos indicadores muestran avances, se mantienen por debajo de economías con mercados más desarrollados, como Chile, donde la cobertura supera el 90% del comercio exterior.
En cuanto a la estructura del mercado, los importadores concentraron el 51% de las operaciones en 2025, seguidos por exportadores con 36%, reflejando un mercado orientado, principalmente, a la cobertura del comercio exterior. Además, las personas jurídicas representaron el 75,8% del volumen total, lo que evidencia el predominio del sector empresarial.
Importantes regulaciones
Ante el escenario descrito y en el contexto del doble grado de inversión, el Banco Central del Paraguay implementó en 2025 una serie de ajustes normativos orientados a fortalecer el mercado forward. Estas medidas buscan aumentar su profundidad, liquidez y flexibilidad, manteniendo criterios prudenciales que resguarden la estabilidad financiera.
El avance del mercado forward forma parte del proceso de integración de Paraguay a los mercados internacionales. Estos instrumentos no solo permiten gestionar el riesgo cambiario, sino que también aportan información relevante para el análisis de las condiciones monetarias y financieras.
En términos prácticos, el forward opera de manera similar a un seguro: las empresas fijan hoy el tipo de cambio de una transacción futura, asumiendo un costo implícito, a cambio de eliminar la incertidumbre. Esto convierte una exposición variable en un flujo previsible, facilitando la planificación y la toma de decisiones.
Si bien el crecimiento del mercado ha sido sostenido, los indicadores muestran que aún existen oportunidades de desarrollo. En particular, se destaca el potencial de mayor participación del sector exportador y de inversionistas no residentes, favorecido por el nuevo contexto financiero y los avances regulatorios.
Desde el Banco Central del Paraguay remarcaron que continuarán promoviendo el desarrollo del mercado forward con el objetivo de consolidar un sistema financiero más profundo, eficiente y estable. Este proceso se vuelve especialmente relevante en un entorno de mayor integración global, donde la gestión del riesgo cambiario adquiere un rol cada vez más determinante para la estabilidad macroeconómica.
Mucho crecimiento
En nuestro país el mercado de forwards ha mostrado un crecimiento significativo en los últimos años, de acuerdo con los datos del Banco Central del Paraguay.
Reducción de ingresos
Para los exportadores, el principal riesgo es que una apreciación del guaraní reduzca el valor en moneda local de sus ingresos en dólares.

