Sobrepeso y salud

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En el Paraguay, el 57% de la población padece de sobrepeso u obesidad, según informes del Programa Nacional de Prevención Cardiovascular del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social. Estos son los efectos del sobrepeso y la obesidad en nuestro organismo.

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es un desequilibrio energético entre calorías consumidas y gastadas. A nivel mundial se ha producido un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos que son ricos en grasa, sal y azúcares pero pobres en vitaminas, minerales y otros micronutrientes, todo ello agravado por un descenso en la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización. En el Paraguay, el 57% de la población padece sobrepeso u obesidad, según informes del Programa Nacional de Prevención Cardiovascular del Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social.

¿Cómo medir el peso ideal?

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define al sobrepeso y la obesidad como una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud. El índice de masa corporal (IMC) es un indicador de la relación entre el peso y la talla que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos. Se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m²). Por ejemplo, si una persona pesa 90 kilos y mide 1,70 m, su IMC será 31,1 kg/m².

Los rangos establecidos por la OMS para medir la composición corporal según este indicador son:

Sobrepeso: IMC igual o superior a 25.

Obesidad: IMC igual o superior a 30.

Es importante mencionar que el IMC proporciona la medida más útil del sobrepeso y la obesidad en la población, puesto que es la misma para ambos sexos y para los adultos de todas las edades. Sin embargo, hay que considerarla a título indicativo porque es posible que no se corresponda con el mismo nivel de grosor en diferentes personas.

Consecuencias

El sobrepeso y la obesidad atacan a la salud y afectan prácticamente todos los órganos y sistemas del cuerpo.

Sistema cardiovascular y aparato respiratorio: El exceso de grasa puede obstruir las arterias e incrementar la presión arterial, así como generar insuficiencia cardíaca, ateroesclerosis, enfermedad coronaria o infartos. La obesidad dificulta la respiración de la persona y causa una sensación de fatiga. Se considera que la obesidad es un factor que aumenta por cinco las probabilidades de desarrollar un problema cardíaco.

Sistema nervioso: Las enfermedades del cerebro y cardiovasculares son la principal causa de muerte en el mundo. La obesidad eleva considerablemente la probabilidad de sufrir problemas de memoria o inestabilidad emocional y supone un incremento del riesgo de demencia en edad avanzada. A nivel psicológico y social ocasiona también problemas como pérdida de autoestima, depresión, ansiedad, apatía y estrés.

Sistema digestivo: Al sobrepeso y a la obesidad se les atribuyen del 7 al 41 % de determinados cánceres, como el de mama, páncreas y colon. Actualmente, el cáncer causa alrededor del 7,5 millones de muertes al año, aunque la previsión de la OMS es de 13,1 millones para el 2030. La disfunción del páncreas en las personas obesas conlleva al desarrollo de diabetes y es responsable del 44 % de los casos mundiales del mismo.

Aparato reproductivo: La obesidad también es un factor de riesgo de infertilidad. Aumenta el riesgo de sufrir cáncer de próstata en los hombres y lesiones benignas y malignas en el útero, en el caso de las mujeres.

Articulaciones y columna vertebral: Recientes investigaciones de la Universidad de Harvard demuestran que la obesidad aumenta los niveles de grasa en la médula ósea y en la sangre, acelerando la degradación de los huesos. La osteoporosis es un mal que, solo en Estados Unidos, provoca 1,5 millones de fracturas al año, causando la muerte en un 20 % de los casos.

Prevención

El sobrepeso y la obesidad pueden evitarse con una alimentación saludable y la realización de actividad física. En el plano de la alimentación, es importante limitar la ingesta energética procedente de la cantidad de grasa total, aumentar el consumo de frutas y verduras, así como de legumbres, cereales integrales y frutos secos. También es recomendable limitar la ingesta de azúcares. El éxito de un plan saludable de alimentación también radica en el tamaño de las raciones. La reducción del volumen de la porción ayudará a lograr el balance entre la energía que se ingiere y la energía que se gasta.

Con respecto a la erradicación del sedentarismo, es crucial limitar el tiempo de permanencia frente a los televisores, computadoras y videojuegos. Los expertos en salud recomiendan dos horas o menos al día frente a la pantalla, sin contar con el tiempo relacionado con el trabajo o las tareas.

Nutricionista. Reg. Prof. 246

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