Viaje a Mendoza y Colchagua (VI)

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Era nuestro segundo día en Chile, ubicados en el centro de Santiago debíamos prepararnos para hacer nuestro check out del hotel, ya que ese día visitaríamos dos bodegas en el valle de Casablanca para después viajar al sur y sumergirnos de pleno en el valle de Colchagua.

El día se presentaba espléndido, sol, temperatura fresca y muchas ganas de visitar las bodegas de Casablanca, una de las zonas vitivinícolas más jóvenes de Chile. Recuerdo que en el año 1998, cuando vivía en Chile, el valle de Casablanca era una región seca sin viñedos. Allí había solo una bodega, Veramonte, y parecía un capricho o una locura de los dueños en ese entonces. El tiempo les dio la razón y hoy en día es una de las zonas donde se producen los mejores vinos Sauvignon Blanc de Chile, además de otras cepas que supieron adaptarse a las peculiaridades del clima específico de ese valle. Las mañanas son frescas y brumosas, las tardes soleadas y calientes, y de tardecita la brisa marina invade el valle bajando drásticamente la temperatura: allí crecen las uvas de forma sana y vigorosa, dando una calidad de vinos muy buena.

¡Manos a la obra!

La primera viña que visitamos fue Viña Indómita, y nos llamó la atención que la bandera paraguaya flameaba al viento desde lo alto de una colina. Llegamos al lugar y –como era época de vendimia– todos trabajaban a pleno, y nosotros debíamos ponernos a tono con la gente. Así que nos pusimos los uniformes y con tijeras de podar, guantes y gorros en mano fuimos al viñedo a cosechar uvas, específicamente del varietal Chardonnay. El trabajo fue arduo y divertido: cosechamos aproximadamente unos 250 kg en una hora. Para el grupo de principiantes, ¡nada mal!

Terminada la primera actividad, nos dirigimos al cuerpo central de la viña, donde el enólogo de la bodega nos esperaba para realizar una cata de los productos que la viña produce. Comenzamos por los vinos que La Caoba (importadora del Paraguay) no trae a nuestro país, como ser el espumante, que les agradó a todos por su acidez, burbujas y frescor, dando ganas de degustar más, pero no era recomendable, ya que teníamos mucho más por delante.

Degustación

Después pasamos al Duette Chardonnay; como siempre, impecable, el Indómita Gran Reserva Carignan, un vino del que pocos conocen su cepa, pero que gusta siempre a todos al probarlo, el mismo está disponible en nuestro mercado desde el año pasado. La cata continuó con el Duette Pinot Noir, una excelente opción de fruta y frescura, el Duette Cabernet-Carmenere, que es un blend bien logrado y equilibrado, para posteriormente terminar la cata de 11 vinos con el Zardoz, su vino premium a base de Cabernet Sauvignon, que tiene un pasaje por barrica de roble francés de 14 meses, convirtiéndolo en un vino más potente, expresivo y, sobre todo, que necesita respirar o ser decantado antes servirlo.

Una vez terminada la cata, hicimos una visita guiada por las instalaciones de la bodega. Allí pudimos observar cómo ingresaba la uva y el proceso de fermentación. El enólogo nos explicó el uso de la barrica de roble, el uso de las duellas de roble y también en qué momento y en qué vinos se utilizaba la madera en chips. Todos quedaron bastante asombrados, ya que algunos en el grupo no conocían las diferentes técnicas de vinificación.

Posteriormente, fuimos al restaurante de la bodega, allí degustamos un delicioso menú de cuatro pasos, haciendo maridaje, y todos los comensales lo pasaron muy, pero muy bien, como siempre sucede con la hospitalidad de la gente de la Viña Indómita.

¡Salud a todos!, hasta el próximo sábado, que les contaré sobre una viña que produce vino tinto de la variedad que más me gusta.

oligayet@hotmail.com