Cabe destacar que, probablemente, esta cosecha 2019 es la mejor de este siglo en Argentina, por su calidad de uvas, su concentración y cómo se comportó el clima hasta el momento de la cosecha. Es lo que en viticultura se llama “un año excepcional” y se presume que dará unos vinos de gran potencial en todos los niveles, desde los más simples hasta los más trabajados y costosos.
Otro punto interesante fue que dentro del grupo había varias personas que tomaron el curso nivel 1 y 2 de sommelier, lo que ayudó mucho a entender mejor el lenguaje de los enólogos, tanto en la explicación de la recepción como en los procesos de elaboración y degustación de los vinos. Pero fuera de todo esto, el grupo quedó unido hasta el día de hoy, organizando asados, degustaciones y cenas maridajes. Rolf, con sus 82 años, es el gran líder del grupo, siempre activo y de buen humor; Rossi y Jessica, quienes vinieron del sur del país, nos dieron su alegría; John y Emi, desde la capital religiosa del país, nos brindaron sabiduría; Arnaldo y Rocío, siempre silenciosos, analizando todo, y José, el abogado del grupo, definiendo lo que estaba bien o mal. Por supuesto que todo siempre estaba mal, pero como buen grupo, jamás infligimos la ley.
En total fueron 11 viñas las que descubrimos en Chile (Valle de Casablanca, Valle de Colchagua, San Fernando, Alto Jahuel) y ocho bodegas más en Mendoza, Argentina; todas ellas en Luján de Cuyo. Como leerán, fueron muchas y descubrimos vinos nuevos que no conocíamos, porque no todos están disponibles en el mercado nacional aún, aunque desde nuestra visita hemos visto algunos desembarcos, como el caso de VIK, que ya fue presentado en la Expo Vino 2019.
Llegando al final
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La última bodega que visitamos fue la de Sottano, muy conocida en el mercado por su vino estrella: Judas. Este lo podemos conseguir en el mercado nacional, importado por Caminos del Vino de CDE. Por supuesto, allí degustamos casi toda la línea de sus vinos, pero resaltamos los Reserva, Reserva de Familia, los Espumantes y las dos etiquetas de Judas; en total fueron 10 etiquetas las que probamos, cada una bien diferente de la otra. El blanco que más me gustó fue el Sottano Reserva Viognier, con un sabor frutal, toques de nueces y cremoso en boca; y el tinto que más me llamó la atención fue el Judas Blend, con una composición de 45 % Cabernet Sauvignon, 40 % Malbec y 15 % Syrah, además de pasar 24 meses en barrica de roble francés… ¡Un verdadero vinazo! Aunque a muchos en el grupo les gustó más el Judas Malbec, pero como decimos siempre: “Sobre gustos hay gustos y gustos”.
Pero tuvimos más sorpresas: la bodega Sottano pertenece al grupo Vincentin Family Wines y, por lo tanto, tuvimos el placer de estar con el enólogo de esta bodega y degustar algunos de sus vinos, como el blanco de Malbec (creo que es el único en la Argentina en este estilo), que me gustó bastante y, después, sus tres vinos íconos: Arrogante, Maldito y Colosso; cada uno de ellos con su estilo bien marcado.
Solo puedo decir que lo pasamos genial; disfrutamos de la gastronomía, los vinos, los paisajes, el clima y la compañía de todos.
Apreciados lectores, ¡salud! y un feliz día a todos los papás.
En total fueron 11 viñas las que descubrimos en Chile (Valle de Casablanca, Valle de Colchagua, San Fernando, Alto Jahuel) y ocho bodegas más en Mendoza, Argentina; todas ellas en Luján de Cuyo.
oligayet@hotmail.com
