La narcopolítica goza de buena salud en Paraguay

El asesinato en Villa Ygatimí del periodista de ABC Color Pablo Medina Velázquez (53), a manos de una temida banda dirigida nada menos que por un intendente municipal ahora prófugo, deja al descubierto que el crimen organizado maneja a placer y a su antojo las zonas fronterizas del Paraguay ante una condicionada y sugestiva pasividad de los organismos de seguridad. Lo peor de todo es que las autoridades nacionales y regionales siguen defendiendo a muerte a los marihuaneros, con lo que la narcopolítica seguirá gozando de buena salud.

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Pablo Medina Velázquez, de 53 años, y Antonia Maribel Almada Chamorro, de 19 años, pasaron a ser otras víctimas del crimen organizado, el mismo que solo en el distrito de Villa Ygatimí ya se cobró 24 vidas en un periodo de tres años, y que además segó varias otras en los departamentos más violentos del país, Alto Paraná, Amambay y Canindeyú.

El cobarde atentado, materializado en la tarde del 16 de octubre pasado, afortunadamente no quedará impune. Una hermana de la joven fallecida, que también viajaba en la camioneta de nuestro corresponsal, sobrevivió a la lluvia de balas y hasta pudo identificar al sicario que remató a Pablo: Wilson Acosta Marques.

Luego de que la testigo reconociera al asesino por medio de fotografías, la Policía y la fiscalía no dudaron en conectar con el caso al hermano del sospechoso, el intendente colorado de Ypejhú Vilmar Acosta Marques.

¿Coincidencia?. No, de ninguna manera. “Neneco”, como también es conocido el jefe comunal, era precisamente uno de los “enemigos” más peligrosos de Pablo, ya que le había amenazado en reiteradas ocasiones e incluso le querelló por una supuesta difamación.

El motivo de la denuncia planteada por “Neneco” contra Pablo tiene su origen en una publicación de nuestro compañero, en la cual se acusaba al intendente de usar vehículos de su municipio para transportar drogas.

Irónicamente, esta “difamación” difundida por Pablo Medina quedó plenamente confirmada hace poco más de una semana, cuando fue allanada la sede de la Municipalidad de Ypejhú, donde, coincidentemente, fueron encontrados dos vehículos robados en Brasil y que eran utilizados por “Neneco” para el transporte de marihuana, tal como lo denunciaba el periodista antes de ser asesinado.

Los abiertos nexos de Vilmar Acosta Marques con el narcotráfico, que fueron publicados casi hasta el hartazgo por Pablo, nunca fueron investigados responsablemente por las autoridades, debido a la presunta presión que ejercían sus “padrinos” políticos, como la diputada María Cristina Villalba y el mismo gobernador Alfonso Noria Duarte, con quien “Neneco” se dejó fotografiar en varios animados encuentros.

Recién tras crimen reaccionaron

Aparentemente, recién después de la muerte de nuestro compañero se emitió la orden definitiva de investigar y perseguir a Acosta Marques. La Policía entonces no tardó ni siquiera 10 días en localizar el complejo narco de “Neneco”, donde se producían aproximadamente tres toneladas de marihuana por semana, en un monte ubicado a solo 1.500 metros de la entrada a su estancia “Dos Naciones”. Pero, lastimosamente, Pablo ya no estaba para publicarlo.

Esta hacienda, justamente, fue escenario del origen de las publicaciones de Pablo Medina sobre el “clan” Acosta Marques, después del hallazgo de restos óseos de dos hombres asesinados y enterrados en el mencionado predio.

Varias otras fechorías cometidas por los Acosta Marques, que fueron descubiertas y publicadas por Pablo, finalmente terminaron costándole la vida a nuestro compañero.

Ahora solo queda un profundo vacío en su familia y entre sus compañeros. La captura de los responsables y el castigo a sus protectores políticos, entonces, será la única forma de que el Gobierno demuestre una voluntad verdadera de acabar con la narcopolítica, que mientras tanto parece seguirá más vigente que nunca en Paraguay.

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