Agenda de sangre

El grupo criminal Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) perpetró seis ataques durante el año 2020 y lleva 11 atentados en la era presidencial de Mario Abdo Benítez. El secuestro del exvicepresidente de la República, Óscar Denis, fue su golpe más importante. Sin embargo, la banda terrorista sufrió ocho bajas en el mismo periodo y sufrió la captura de quien se confirmó, era la encargada de reclutar niños, que terminan siendo víctimas de esta lucha sin sentido.

Foto tomada a los tres abatidos tras el enfrentamiento con la FTC.
Foto tomada a los tres abatidos tras el enfrentamiento con la FTC.ABC COLOR

La primera aparición de los terroristas en el año 2020 fue el 8 de mayo, cuando sorprendieron a un grupo de trabajadores que estaban operando maquinarias en un sector boscoso de la estancia Yukerí, que queda en la jurisdicción del municipio de Yby Yaú, en el departamento de Concepción, pero a solo 4.500 metros del cauce del río Ypané, que representa el límite natural con el departamento de Amambay.

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Los miembros del EPP juntaron a los trabajadores y los obligaron a colocar los cuatro tractores uno al lado de otro, para después quemarlos.

Al día siguiente, el 9 de mayo, el mismo grupo de delincuentes marchó 26 kilómetros para su siguiente atentado, esta vez en la estancia Jaguary, que se sitúa ya en jurisdicción de Pedro Juan Caballero, departamento de Amambay.

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Como es habitual en cada acción ofensiva de la banda armada, sus integrantes quemaron la estructura edilicia, los vehículos estacionados en el lugar y dejaron amenazas. Esta hacienda pertenece al exgobernador de Amambay, Paublino Antonio Mendoza Espínola (85).

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La tercera vez que el Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) fue noticia este año fue el 2 de setiembre, cuando los terroristas se resistieron a deponer las armas luego de que el Comando de Operaciones de Defensa Interna (CODI) localizara su guarida en una zona de serranías en el predio de la estancia Paraíso, en territorio de Yby Yaú, departamento de Concepción, a solo 13 kilómetros de la estancia Jaguary donde habían aparecido cuatro meses antes. En aquel enfrentamiento, murieron dos niñas de 11 años, hijas de los cabecillas del grupo criminal.

El primer informe que se dio sobre el hecho, mencionaba que dos mujeres integrantes del EPP fueron abatidas en un enfrentamiento con la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC). Se mencionaba que ambas serían familiares de los cabecillas y vinieron hace unos meses de Argentina, aunque aun no se las había identificado.

El presidente de la República, Mario Abdo Benítez había viajado hasta la zona del enfrentamiento para informarse de los hechos y realizar el anuncio oficial por parte del Gobierno. En el lugar, Abdo “destacó” la labor de la Fuerza de Tarea Conjunta (FTC) para dar de baja a dos criminales del grupo. “Yo quiero también aprovechar este espacio de pedirle al resto del grupo de los integrantes del EPP que se pueden entregar de forma pacífica. Ojalá que podamos resolver esto de manera pacífica sin que se llegue a la violencia. Aprovecho este espacio para exhortarles a que se haga una entrega pacífica y enfrenten la justicia”, había apelado.

En una lamentable anécdota, tras la autopsia a las caídas, la cual se manejó inicialmente con mucho sigilo, se confirmó que los restos no se trataban de líderes del EPP, sino de menores de edad, dos niñas cuya edad se dio a conocer luego: tenían solo 11 años.

El hecho fue duramente cuestionado por la ciudadanía y organizaciones sociales. Se pidió un informe detallado sobre dicho operativo de la FTC. Incluso la ONU exigió esclarecer la muerte de las niñas en el operativo contra el EPP.

En medio de las críticas, el comandante de la FTC, Óscar Chamorro, manifestó que siempre manejaron “la probabilidad” de que los miembros del EPP podrían reclutar a menores pero no tenían la “certeza” ni el dato de que niños se encontraban en el campamento donde se produjo el enfrentamiento.

“Cuando nosotros entramos vemos siluetas humanas y esas siluetas humanas disparan y ahí no hay otra que hacer lo que corresponde dentro de los términos de la ley ante esa amenaza”, detalló el comandante de la FTC sobre el procedimiento que terminó con dos niñas abatidas.

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La indignación de la ciudadanía llevó a que un grupo de personas llegara hasta el Panteón Nacional de los Héroes para pronunciarse sobre el caso de las niñas muertas en Yby Yaú, y terminó quemando una bandera y pintando los muros del patrimonio.

Solo 24 horas después de la muerte de las dos niñas en Yby Yaú, el 3 de setiembre, el EPP atacó el retiro Aquidabán de la estancia Overá, a orillas del río Aquidabán, en zona de Yby Yaú, departamento de Concepción, pero en el límite con el municipio de Bella Vista Norte, departamento de Amambay.

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La célula que cometió este hecho quemó el retiro en lo que aparentemente era una especie de golpe de prueba antes de la misión principal que tenían asignada en la misma zona: el secuestro del exvicepresidente Óscar Denis.

Efectivamente, la célula del EPP que quemó el retiro Aquidabán se desplazó solo ocho kilómetros y secuestró el 9 de setiembre al exvicepresidente de la República Amancio Óscar Denis Sánchez (74), al capturarlo junto a su peón indígena Adelio Mendoza Benítez (25) cuando transitaban en una camioneta por un camino interno de la estancia Tranquerita, situada en jurisdicción de Bella Vista Norte, departamento de Amambay. Adelio fue liberado al cabo de cinco días, pero el veterano político liberal sigue desaparecido hasta hoy.

Las hijas de Denis cumplieron con los pedidos de los captores para la supuesta liberación de su padre, pero esto no sucedio hasta hoy.

Lorena, una de las hijas de Denis, había comentado que la “memory card” que les llegó tenía el pedido del grupo criminal, que solicitaba la entrega de víveres, el video que mostraba la ideología de ellos y la exigencia de liberación de dos de sus líderes. “La firma de papá no es considerada una prueba de vida (...) Lo que dijo Adelio que le vio puede ser considerado una prueba de vida. Ellos en ningún momento nos mandaron una prueba de vida; sin embargo, cumplimos con el pedido con mucho sacrificio. Pudimos cumplir, llegar a 40 comunidades en tiempo récord”, manifestó.

La salud de Denis era otro punto preocupante para la familia, por lo que dejaron una bolsa de remedios en la zona del secuestro para que los captores la retirasen. Eso tampoco pasó.

Con el paso de los meses, las hijas de Óscar Denis empezaron a cuestionar los casi nulos resultados de las supuestas investigaciones realizadas por el Gobierno para encontrar a su padre. En nu momento hablaron de que están “aplazados por no demostrar resultados”.

En varias conferencias de prensas, las hijas lamentaron la situación y no pudieron contener el llanto ante la preocupación por la salud y la seguridad de su padre, pidieron a los miembros del EPP pruebas de vida.

En octubre pasado, en una de las conferencias de prensa, emitieron un comunicado en el que solicitaron al Gobierno que vuelvan los tres secuestrados actualmente por el grupo criminal. Los familiares de Edelio Morínigo, Félix Urbieta y Óscar Denis rogaron a toda la ciudadanía que apoye una campaña denominada “Que vuelvan los tres”. Exhortaron nuevamente al Gobierno a que haga su trabajo y demuestre resultados concretos para recuperarlos. “Tenerlos cautivos y lejos de su familia ya no aporta nada a nadie, a ninguna causa. Solo provoca dolor y tristeza”, lamentaron.

Como una forma de llegar a su padre, las hermanas Denis iniciaron un programa de radio al que llamaron “Charlando unos minutos con papá”, por medio del cual envían mensajes a su padre, además de informarle sobre los días, las fechas, el clima y otros puntos.

A inicios de diciembre, al cumplirse 100 días del secuestro de Óscar Denis, Beatriz Denis, una de las hijas del exvicepresidente, dijo que la Cruz Roja espera solo el pedido del Gobierno paraguayo para mediar en el secuestro de su padre, de Edelio Morínigo y de Félix Urbieta. Volvió a exigir información y resultados al Estado y, en una carta al presidente Mario Abdo, los familiares lamentaron su falta de compromiso y respuesta.

Más tarde, volvieron a dirigirse al EPP y solicitaron la liberación de su padre para las fiestas. “Que papá vuelva sería el mejor regalo de cumpleaños y de Navidad”, había manifestado Beatriz, pero su pedido no fue respondido.

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El último crimen perpetrado por el EPP sucedió el 1 de octubre, cuando el peón Daniel Benítez Acosta (51) resultó ultimado a garrotazos mientras recorría en caballo los límites de la estancia Nelly Victoria de Bella Vista Norte, departamento de Amambay. Se supo luego, el trabajador se cruzó con los terroristas a orillas del río Aquidabán, mientras estos últimos estaban en plena retirada luego del secuestro de Óscar Denis, ejecutado a 34 kilómetros de distancia. Los delincuentes no usaron armas para no delatar su posición, ya que estaban cerca de la Ruta PY05.

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<b>Las bajas del EPP</b>

Este 2020, también, fue el año de la detención más relevante en toda la historia de la lucha contra el EPP, o al menos en los últimos 15 años.

La captura de Laura Mariana Villalba Ayala, de 36 años, ocurrida el 23 de diciembre en Cerro Guasu, Amambay, sirvió para confirmar que fue ella quien introducía a niños al campamento de la banda terrorista, dos de las cuales murieron en un tiroteo del 2 de setiembre.

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De hecho, una de esas niñas fue inscripta en Argentina como hija de Laura, pese a que en realidad era hija biológica de Osvaldo Villalba y Magna Meza, los cabecillas del brazo armado.

Laura, es una de los siete hermanos Villalba Ayala oriundos del barrio San Francisco de Concepción que sostienen desde hace una década y media al EPP, tanto como militantes como proveyendo a sus propios hijos o sobrinos para integrar el grupo terrorista.

La captura de Laura es hasta el momento, el más reciente reporte que tiene que ver con la banda criminal autodenominada EPP, de la cual nada más se supo desde los últimos ataques. A solo días de que termine el año, crece la incertidumbre que envuelve a este mal.

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