La travesía de buscar vida silvestre en un Pantanal azorado por las llamas

Desde diciembre del año pasado, un grupo de biólogos españoles proyectaba un emocionante viaje al Pantanal Sudamericano, como parte de un proyecto de la Universidad de las Islas Baleares. Decidieron visitar la Reserva Tres Gigantes en busca de escarabajos, mariposas, saltamontes y libélulas. Sin embargo, semanas antes de partir, la noticia del gran incendio cambió todas sus expectativas con respecto a lo que iban a encontrar.

En busca de las mariposas en el Chaco.
En busca de las mariposas en el Chaco.ABC Color

7:00. El primer recorrido por los senderos empezó a tempranas horas de ese viernes. Equipados con camisas mangas largas y sombreros para soportar el intenso calor del territorio chaqueño, los biólogos extranjeros parten por los caminos con lo que la gente ajena al ámbito podría conocer como redes para atrapar mariposas. Al respecto, Francisco Truyols Henares cuenta que el nombre real es “mangas entomológicas”.

Francisco es integrante de una delegación de biólogos y estudiantes de biología que viajaron hasta el Pantanal Paraguayo como parte de un proyecto denominado Biodibal, financiado por la Universidad de las Islas Baleares y Red Eléctrica, de España, apoyados por Guyrá Paraguay. En ese contexto, habla la iniciativa en la que trabajan y del motivo que los trajo a las tierras chaqueñas.

“Intentamos responder a la pregunta de: ¿Qué hay en las Islas Baleares, centrándonos en todos los seres vivos. Ese mismo proyecto quisimos instalarlo en otra zona, en un determinado territorio. No se conoce muy bien la biodiversidad que tenéis aquí y también intentar ayudaros a (obtener) los métodos y todo lo que implica un estudio”, cuenta.

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Investigadores españoles en el Pantanal paraguayo.

Es así que en el mes de agosto llegaron hasta nuestro país y partieron en una travesía increíble para todos ellos: cuatro días de viaje en el Barco Aquidabán. “Fue una gran aventura. Vivimos muchas experiencias en un plazo muy corto de tiempo, pero tuvimos suerte de tener un camarote y hamacas para poder descansar”, señala Francisco.

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11:11. Una suave brisa rodea el Mirador del Ciervo de los Pantanos y el sol anuncia el intenso calor que se va a sentir en el transcurso de ese día en la ecoreserva. Los cinco jóvenes que integran la delegación descansan observando el paisaje y maravillándose con cada ser vivo que aparece. Una muy diminuta ave amarilla se posa en un árbol cercano y todos se asoman. “¡Volvió!”, celebran. Nadie sabe de qué especie es y su paso es tan fugaz que hasta impide tomarle fotos, pero durante esos segundos, todos se deleitaron con su belleza.

“Admiración por lo nuevo y exótico, es una biodiversidad y un lugar tan diferente al que estamos acostumbrados”, describe Francisco sobre la experiencia durante los primeros días en la Estación Tres Gigantes.

La comitiva estuvo integrada por el estudiante Francisco Truyolos, los biólogos María Febrer Serra, Albert Fuster Prohens, Nil Lassnig, Esperança Perelló y el jefe y creador de BiodiBal, Samuel Pinya.

Una de las bellas mariposas chaqueñas se posa en las flores.

Tristeza y asombro

La visita ya la tenían planeada desde el año pasado y mientras más se acercaba la fecha, más visitaban los diarios nacionales, fue así como llegó a ellos la noticia de que el Chaco se estaba incendiando. “Nosotros nos preparamos para el viaje con una idea y los incendios nos hicieron cambiarla con completo. Veníamos con la idea de que todo sería verde y encontraríamos muchos más seres vivos y no ha sido así y no por ser así ha sido menos importante”, destaca el especialista.

El siniestro modificó sus planes y enfoques iniciales, pero eso no significa que su visita al Pantanal no haya sido totalmente fructífera. “(Sentimos) mucho dolor por todo esto que ha sucedido. Es muy triste. Sobre todo cuando giras y ves todo lo que se ha comido el fuego. Pero también es un contraste muy grande con todo lo que no se ha quemado, por ver todo lo que sigue bien”, resalta.

Volviendo al asunto que les hizo viajar por varios días, los investigadores cuentan que encontraron variadas especies de mariposas, saltamontes, libélulas y escarabajos.

“Nos ha sido difícil, hemos encontrado muchas especies de cada grupo. Hemos encontrado muchas más mariposas, ya que usamos dos métodos de captura: La trampa de luz para las mariposas nocturnas que son atraídas por la luz y también de día, con la manga entomológica las recolectamos una a una, a mano”, cuenta Francisco.

Los investigadores, frente a la trampa de luz con la cual observaban a las especies.

Durante el día, muchas especies no aparecen pero por las noches se activan, lo cual les hace presumir que la mayoría de las mariposas que habitan allí tienen el comportamiento nocturno. Las más “rebeldes” fueron las libélulas, por su rapidez y mimetismo logran camuflarse y luego huir, agrega.

“La densidad, pensamos que, es menor de las que esperábamos por causa del incendio”, indica pero a la vez resalta que celebran el hecho de que los insectos se caracterizan por reproducirse rápidamente; uno solo puede tener una gran cantidad de hijos y lograr repoblar la especie.

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¿Puede regenerarse en un año?

La respuesta es afirmativa, según sostuvieron los miembros del equipo español. El ecosistema que rodea al Pantanal podría sobrevivir y renovarse en un plazo de un año, aunque se debe estudiar el comportamiento del suelo durante todo este tiempo para poder tener una predicción más certera ante otro caso similar.

“Hay muchos hábitats que están asociados al fuego. No necesitan pero sí es beneficioso que haya fuego hasta cierto punto. Ahora estamos en época seca, pero es muy posible que en un año podamos ver el paisaje verde. Algunas ramas pudieron haber muerto, algunos árboles no resistieron todo el calor pero sí es muy posible que se regenere pronto”, evalúa Truyols Henares.

Los investigadores llegaron solo unas semanas después del mayor incendio en la última década y ya pudieron observar numerosos brotes y seres vivos, que les brindaron la esperanza de que todo podrá mejorar.

Un puma, gran variedad de mamíferos, distintas especies de monos, koatís, osos hormigueros, cocodrilos, el ciervo de los pantanos, venados y todo tipo de aves alegraron su estadía en el Pantanal Paraguayo. El canto de las cotorras, el corretear de los animales silvestres y los nuevos brotes verdes que se contrastan con el negro de las cenizas, arrojaron luz de esperanza para los investigadores, quienes comprendieron que pese al siniestro, la biodiversidad chaqueña tiene el poder de resurgir y sobrevivir.

Los extranjeros realizaban recorridos en los senderos azorados por el fuego.

Esta publicación participa de la tercera edición del Premio Pablo Medina de Periodismo Ambiental que organizan el Foro de Periodistas Paraguayos (FOPEP) y el Instituto de Derecho y Economía Ambiental (IDEA) en el marco del proyecto Pantanal-Chaco (PaCha), con el apoyo de The International Union for Conservation of Nature (IUCN). Las fotos fueron captadas entre el 12 y 15 de agosto.

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