Crianza: cómo soltar la culpa y abrazar la “maternidad suficientemente buena”

Concepto de maternidad.
Concepto de maternidad.Shutterstock

La culpa materna no siempre señala un error: a veces es el eco de expectativas imposibles (propias, ajenas o de Instagram). La idea de ser “suficientemente buena” no invita a rendirse, sino a criar con más realidad y menos desgaste.

La “madre perfecta” es un personaje de ficción con agenda apretada: cocina sano, juega con paciencia zen, trabaja como si no tuviera hijos y cuida como si no trabajara. En la vida real, en cambio, hay mochilas que se olvidan, cenas improvisadas y días en los que el mejor plan es que todos sobrevivan a la tarde sin dramas… incluidos los adultos.

Concepto de maternidad.
Concepto de maternidad.

Parte del mito se alimenta de un truco viejo: confundir amor con rendimiento. Si el niño está triste, si hay berrinche o si aparece una pantalla, muchas madres traducen el momento como “lo estoy haciendo mal”. Pero la crianza no es un examen con nota final: es un vínculo que se ajusta, repara y vuelve a intentar.

La idea clave: “suficientemente buena” no es “más o menos”

El concepto de “madre suficientemente buena” viene del pediatra y psicoanalista Donald Winnicott. Su propuesta, muy citada en psicología del desarrollo, es casi un alivio doméstico: no hace falta acertar siempre.

Concepto de maternidad.
Concepto de maternidad.

Hace falta estar disponible la mayor parte del tiempo y, cuando uno se equivoca, poder reparar. Esa reparación —pedir perdón, explicar, volver a conectar— también enseña.

En términos simples: los niños no necesitan una madre perfecta; necesitan una relación confiable, con afecto y límites razonables. Y sí, eso incluye días torpes.

Tres señales de que la culpa no es una brújula fiable

La culpa útil empuja a corregir algo concreto (“me excedí, voy a hablarlo”). La culpa tóxica es difusa y agotadora.

Concepto de maternidad.
Concepto de maternidad.

Suele aparecer cuando:

  • te comparás con un ideal imposible (“una buena madre jamás…”),
  • tomás un mal día como prueba de identidad (“soy un desastre”),
  • confundís la emoción del niño con tu responsabilidad total (“si llora, fallé”).

Un “hack” de 60 segundos para contrarrestar la culpa

Antes de castigarte mentalmente, probá este filtro rápido:

  1. ¿Qué hecho exacto pasó? (sin adjetivos: “grité”, “llegué tarde”).
  2. ¿Qué parte controlo ahora? (una acción pequeña: “pido disculpas”, “pongo un límite claro”).
  3. ¿Qué expectativa estaba operando? (¿realista o de superhéroe?)

Si solo podés responder la 3), probablemente no era un problema práctico: era una vara demasiado alta.

Bajar el listón sin bajar el cuidado

La “maternidad suficientemente buena” se construye con acuerdos simples: tener dos o tres cenas salvavidas aceptables, definir “mínimos viables” para días caóticos (baño rápido, cuento corto, abrazo largo) y asumir que el orden perfecto no siempre es sinónimo de bienestar.

Concepto de maternidad.
Concepto de maternidad.

También ayuda revisar el “mapa de carga mental”: si todo vive en tu cabeza —turnos médicos, cumpleaños, tareas, pañales, grupos de WhatsApp— el cansancio se transforma en irritabilidad y la irritabilidad en culpa. Delegar no es un premio: es mantenimiento del sistema.

Y cuando el día sale mal, una reparación breve suele valer más que una explicación eterna: “Hoy estuve desbordada. No estuvo bien gritar. Te quiero y mañana lo intentamos de nuevo”. Esa frase, repetida en distintas edades, es crianza en estado puro.