Enfermedades crónicas no transmisibles: seis factores que aumentan el riesgo de desarrollarlas

La telemedicina y el monitoreo remoto, impulsados por avances tecnológicos, se consolidan como herramientas clave en Latinoamérica para transformar la gestión y el cuidado de pacientes con enfermedades crónicas, mejorando el acceso y la calidad de la atención.
Foto de archivo. Imagen de referencia.rawpixel.com / Busbus

Una alimentación poco saludable, la actividad física insuficiente, pasar mucho tiempo sentado y el consumo de tabaco y alcohol aumentan el riesgo de desarrollar enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, obesidad y algunos tipos de cáncer y otras enfermedades crónicas. Desde el Ministerio de Salud Pública (MSP) dieron a conocer seis factores de riesgo que aumentan el desarrollo de estas enfermedades crónicas no transmisibles.

Los factores de riesgo son condiciones o comportamientos que aumentan la posibilidad de contraer una enfermedad crónica no transmisible, aunque desde el MSP aclaran que tenerlos no significa que una enfermedad aparecerá necesariamente.

Insisten en que la buena noticia es que con pequeños cambios se pueden reducir ese riesgo de manera significativa, como adoptar hábitos más saludables, contar con entornos que faciliten el cuidado y acceder a una atención de salud oportuna.

Desde la cartera de Salud, dieron a conocer los seis factores de riesgo que debemos controlar para evitar desarrollar estas enfermedades.

Los seis factores de riesgo

  • Alimentos pocos saludables

El consumo de alimentos con exceso de sal, azúcar y grasas no saludables, sumado a un bajo consumo de frutas y verduras, aumentan la probabilidad de enfermar.

Señalan que lo que debemos hacer es priorizar alimentos frescos, legumbres, frutas y vegetales; elegir agua antes que bebidas azucaradas; y dejar de lado frituras, golosinas y los productos ultraprocesados, como snacks, galletitas, papas fritas, entre otros.

  • Presión alta, niveles de grasas y azúcar elevados y exceso de peso 

La presión arterial elevada, altos niveles de azúcar, colesterol y triglicéridos en sangre, así como el sobrepeso y la obesidad, sobre todo cuando se acumula grasa en el abdomen, aumentan el riesgo cardiovascular.

Recomiendan que estas condiciones requieren una evaluación urgente y seguimiento por profesionales en un establecimiento de salud.

  • Consumo de alcohol

El consumo de alcohol puede reducir el autocontrol, los reflejos y la capacidad de procesar información, lo que aumenta el riesgo de accidentes. Además, puede causar trastornos cardiovasculares y otras complicaciones graves.

Indican que cuanto menos alcohol se consume, el riesgo es menor.

  • Consumo de tabaco y exposición al humo

Fumar o respirar el humo de tabaco de otras personas aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares, respiratorias crónicas y cáncer.

Insisten en que dejar de fumar y mantener los hogares, lugares de trabajo y espacios compartidos libres de humo protege la salud de todos.

  • Actividad física insuficiente 

No alcanzar los niveles de actividad física recomendados para cada edad aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades crónicas y afecta la salud y el bienestar.

Recomiendan que en adultos, al menos 150 minutos semanales de actividad física moderada (caminar, correr, ejercicio o deporte, andar en bicicleta o bailar)

En niños y adolescentes (5 a 17 años): mínimo 60 minutos al día, mediante juegos activos, deportes u otras actividades de movimiento.

  • Pasar mucho tiempo sentado

El comportamiento sedentario no es lo mismo que la falta de actividad física: es pasar mucho tiempo sentado, acostado o en reposo mientras estamos despiertos durante el día. Ambos hábitos se suman y multiplican el riesgo.

Lo que debemos hacer en estos casos, según el MSP, es el movimiento con pausas activas, menos tiempo de pantalla y más pasos al día. “¡Cada movimiento cuenta para cuidar tu salud!“, destacan.

Más recomendaciones a tener en cuenta

Agregan que cuidar la salud no depende solo de la voluntad individual, ya que también necesitamos entornos que lo hagan posible, como alimentos saludables al alcance de todos, espacios al aire libre seguros para movernos y servicios de salud accesibles.

Ante esto, resaltan que los cambios pueden comenzar con pequeños pasos, incorporar un hábito saludable, sostenerlo y sumar otro es una forma de avanzar.

Junto con los controles de salud periódicos, estas acciones ayudan a prevenir enfermedades y complicaciones, y a mejorar nuestra calidad de vida, concluyen.