Tartas rápidas que podés improvisar con lo que tenés en el frutero

En las cocinas del verano, el frutero se llena rápido: mangos maduros, bananas que se pasan en un día, mburucuyás que perfuman la casa. Convertir todo eso en un postre digno de restaurante en apenas 15 minutos es posible si se adopta el espíritu de la tarta rústica: poco molde, cero perfeccionismo y máximo sabor.

Tarta de frutas.
Tarta de frutas.Shutterstock

La base exprés: masa comprada y sartén

La clave para llegar a los 15 minutos está en no arrancar desde cero. Una masa de tarta comprada —hojaldrada o quebrada— resuelve el problema y permite improvisar.

Tarta de frutas.
Tarta de frutas.

Se puede hornear estirada directamente sobre una placa bien caliente o, si el calor del horno intimida en pleno enero, dorarla en una sartén antiadherente a fuego medio, pinchada con tenedor para que no levante demasiado.

Otra opción son las bases “rápidas”: galletitas trituradas con un poco de manteca derretida, apenas presionadas en un molde bajo y enfriadas unos minutos en la heladera mientras se preparan las frutas.

Mangos, bananas y mburucuyá: aliados del verano

El mango es ideal para tartas exprés: se corta en láminas o cubos y se usa crudo, apenas mezclado con jugo de limón y azúcar. La banana funciona como “relleno cremoso”: se pisa groseramente con un tenedor y se combina con un poco de crema, yogur espeso o queso crema endulzado.

Tarta de frutas.
Tarta de frutas.

El mburucuyá aporta acidez y perfume. Sus pulpas con semillas pueden volverse una salsa rápida: se calientan dos o tres minutos con azúcar hasta que espesen levemente. Esta mezcla, volcada sobre una base de banana o de crema batida, transforma una tarta simple en un postre veraniego sofisticado.

Tarta de frutas.
Tarta de frutas.

En los mercados también abundan duraznos, ciruelas, piñas y mamones: cualquiera de estas frutas, cortada fina y apenas salteada con azúcar y un toque de manteca, sirve para coronar una base ya lista.

Consejos para sobrevivir al calor

En verano conviene minimizar el uso del horno: un golpe fuerte de calor inicial (horno bien precalentado, pocos minutos) y dejar que la masa termine de llegar a punto con el calor residual.

Tarta de frutas.
Tarta de frutas.

Otra estrategia es servir las tartas a temperatura ambiente, con un contraste frío: una bocha de helado, yogur helado o crema recién salida de la heladera.

Tarta de frutas.
Tarta de frutas.

No hace falta brillo perfecto ni bordes prolijos: en la lógica de la tarta rústica, los dobleces irregulares y las frutas desbordadas hablan de temporada, de improvisación feliz y de aprovechar, sin culpa ni complicaciones, todo lo que el frutero tiene para ofrecer en pleno verano.