Qué hacen (y qué no) las mantas refrigerantes
Las mantas refrigerantes suelen operar de dos maneras. Unas contienen geles o materiales de cambio de fase que absorben calor del cuerpo y ofrecen una sensación inmediata de frescor.

Otras son de tejido “autorrefrigerante” y dependen más del flujo de aire y de que la mascota no esté sobre una superficie que ya está caliente.
En condiciones normales de casa, sí pueden ayudar a que el animal esté más cómodo, sobre todo en suelos que acumulan temperatura o en razas con mucha capa de pelo.
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La clave es entender su límite: no bajan la temperatura de una habitación ni sustituyen sombra, agua y ventilación. Además, con el uso se “cargan” de calor; cuando eso ocurre, la colchoneta deja de enfriar hasta que se ventila o se vuelve a enfriar.
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Otro punto crítico es la seguridad. En mascotas mordedoras, un gel perforado puede causar irritación digestiva o atragantamiento; conviene elegir fundas resistentes, supervisar el uso y retirar el producto si el animal lo rompe.
Ventiladores: alivio, pero no magia
Los ventiladores para mascotas (de suelo o para transportín/jaula) mejoran el confort porque aumentan la convección: mueven el aire y facilitan la pérdida de calor.

Sin embargo, su eficacia cae si el ambiente es muy caluroso y húmedo: en esas condiciones, el “aire caliente en movimiento” puede resultar insuficiente, especialmente en perros braquicéfalos (bulldog, pug), animales mayores o con problemas cardiacos/respiratorios.
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En transportines, un ventilador puede ser un apoyo, pero no convierte un coche al sol en un entorno seguro. Las principales recomendaciones de bienestar animal siguen insistiendo en evitar dejar animales en vehículos estacionados, aunque haya ventilación.
Cuándo merecen la pena
Estos accesorios funcionan mejor como complemento en días calurosos moderados: para mejorar el descanso, reducir jadeo por incomodidad y ofrecer un punto fresco constante.
No son un “salvavidas” frente al golpe de calor.
Si hay signos de alarma —jadeo extremo, debilidad, encías muy rojas o pálidas, vómitos, desorientación— la prioridad es enfriar de forma gradual (agua fresca, paños húmedos, sombra) y acudir al veterinario.
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En resumen: sí, pueden ayudar; pero el “cool” no reemplaza lo básico: hidratación, sombra, horarios prudentes de paseo y una casa bien ventilada.
