El frío no se mide solo en grados. El viento, la lluvia y la humedad aumentan la pérdida de calor, y el tipo de pelaje marca la diferencia. Un perro con doble manto (como huskies o pastores) retiene aire caliente cerca de la piel; uno de pelo corto y poco subpelo (galgos, pinschers) se enfría antes. En gatos, el pelaje suele ser buen aislante, pero muchos viven en interiores, y el riesgo aparece sobre todo si salen, si están enfermos o si se mojan.

La talla también importa: los animales pequeños pierden calor más rápido por su mayor relación superficie/volumen. Y la grasa corporal no es “un abrigo” recomendable: el sobrepeso trae otros problemas.
Lea más: ¿Por qué mi gato duerme sobre mi pecho? Mucho más que calor corporal
Cuándo el abrigo sí puede ser una buena idea
Suele ser útil en paseos cortos o en esperas quietas (paradas, terrazas, traslados) para:

- cachorros y animales mayores;
- perros de pelo corto, sin subpelo o con poca masa muscular;
- animales con enfermedades crónicas, artrosis o bajo peso (según indicación veterinaria);
- perros recién bañados o que se mojan con lluvia fina y viento.
En gatos, el abrigo se reserva casi siempre para situaciones puntuales y supervisadas (por ejemplo, un traslado en invierno o un gato sin pelo), porque muchas prendas aumentan el estrés y pueden limitar el movimiento.

Lea más: Suplementos de Omega-3 y 6: cuándo empezar a dárselos a tu perro
Cuándo puede ser innecesario o un problema
Si el animal corre, juega o hace caminatas largas, puede calentarse rápido. El exceso de ropa favorece el sobrecalentamiento y la humedad atrapada cerca de la piel, con riesgo de irritaciones.

También puede interferir con la comunicación corporal: un gato que no puede arquear el lomo o un perro que no mueve bien los hombros se expresa peor y puede incomodarse.
En casa, si hay calefacción y el animal descansa cómodo, suele ser preferible una manta seca, una cama elevada del piso y evitar corrientes de aire antes que vestirlo.
Cómo elegir un abrigo seguro y cómo usarlo
Un buen abrigo debe permitir movimiento natural (especialmente en hombros y codos), cubrir pecho y lomo sin apretar cuello ni axilas y no tener cordones sueltos.
Priorizá materiales que abriguen sin asfixiar: capa exterior corta-viento y, si hace falta, interior térmico. Si el clima es húmedo, lo impermeable ayuda, pero al volver conviene quitarlo para que la piel respire.
Lea más: ¿Tu perro muestra la panza? Descubrí qué significa realmente
Pautas simples: prenda seca, puesta solo el tiempo necesario, y siempre con supervisión. En gatos, más aún: si se “congelan”, se esconden o intentan zafarse con insistencia, la prenda está estorbando.
Señales de que sienten mucho frío
Frío: temblores, buscar refugio, caminar rígido, levantar patas, orejas muy frías, apatía.
Exceso de calor con el abrigo puesto: jadeo, inquietud, enrojecimiento, letargo.
Ante debilidad marcada, desorientación o temblores persistentes, la recomendación es veterinaria: la hipotermia no siempre se ve venir, y no se resuelve solo con “una camperita”.
