En la mayoría de los casos, las lombrices en cachorros no aparecen por “falta de higiene” del cuidador, sino porque el contagio ocurre muy temprano. Parásitos intestinales como Toxocara canis (ascáridos) y, según la región, Ancylostoma (anquilostomas) pueden transmitirse de la madre a las crías: por vía transplacentaria (antes de nacer) y/o lactógena (a través de la leche).

En parasitología veterinaria esto está bien documentado: las larvas pueden “dormir” en tejidos de la perra y reactivarse con la gestación, lo que explica por qué camadas enteras se parasitan aunque vivan en ambientes cuidados.

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Por qué son tan frecuentes: un ciclo pensado para sobrevivir
Los huevos de algunos nematodos son notablemente resistentes en el ambiente. Una vez eliminados en las heces, pueden volverse infectivos en semanas (dependiendo de humedad y temperatura) y permanecer viables por largos períodos.

En un cachorro que explora con la boca, olfatea y lame el suelo, el riesgo sube. A esto se suma la inmadurez del sistema inmune y el rápido crecimiento: el parásito compite por nutrientes y puede impactar más que en un adulto.
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Señales que suelen confundir (y cuándo preocuparse)
Hay cachorros parasitados sin síntomas visibles. Cuando aparecen, lo típico es abdomen distendido, diarrea, vómitos (a veces con gusanos), pobre aumento de peso, pelo opaco o tos (por migración larvaria). Un mito común: “si no se ven lombrices, no tiene”.

En realidad, muchas infecciones se detectan recién con coproparasitológico.
Cómo combatirlas de forma eficaz
El control funciona mejor si corta la transmisión “de cuna” y el reinfectado ambiental. En la práctica veterinaria se suele indicar desparasitación temprana y repetida en cachorros (por ejemplo, alrededor de las 2, 4, 6 y 8 semanas, y luego mensual hasta los 6 meses, ajustado por el profesional y el producto).
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También es clave tratar a la madre en gestación/lactancia cuando el veterinario lo considera, porque allí se origina gran parte del problema.
La medida doméstica más efectiva es simple: levantar las heces todos los días para que los huevos no lleguen a madurar en el ambiente.
Sumá higiene de patios, evitar que el cachorro coma tierra o heces y, si hay pulgas, controlarlas: sin eso, puede persistir la tenia Dipylidium caninum, que se transmite al ingerir pulgas.
Un dato de salud pública que importa
Algunos parásitos caninos, en especial Toxocara, pueden afectar a personas (larva migrans visceral/ocular).
Por eso, además de proteger al cachorro, un plan de desparasitación y limpieza reduce riesgos en hogares con niñas y niños.
Qué pedir en la veterinaria para no quedarse corto
Consultá por un esquema según edad, peso, zona y estilo de vida, y por la conveniencia de un análisis de materia fecal de control.
Ese combo —tratamiento correcto + tiempos correctos + higiene— es lo que suele “ganarle” a los parásitos de cuna.
