En la mayoría de los casos, un pastor alemán de 8 años (ya considerado adulto mayor en razas grandes) se beneficia de 60 a 90 minutos de ejercicio al día, divididos en 2 o 3 salidas. Un esquema frecuente y bien tolerado es: dos caminatas de 25–35 minutos más 10–15 minutos de juego tranquilo u olfato.

La intensidad ideal es moderada: que pueda trotar algunos tramos cortos, pero sin quedar jadeando de forma persistente. Si hace calor, ese tiempo debe bajar.
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Por qué a los 8 años cambia la “dosis” (y no es solo energía)
A esta edad, muchos pastores alemanes empiezan a mostrar cambios fisiológicos previsibles: pérdida de masa muscular, recuperación más lenta y mayor probabilidad de dolor articular (cadera, rodillas, columna).

La evidencia veterinaria sobre artrosis canina indica que la actividad regular, de bajo impacto y bien dosificada ayuda a preservar la movilidad y controlar el peso. A su vez, el exceso de peso aumenta la carga sobre las articulaciones.
Qué ejercicio suma más (y cuál conviene limitar)
Lo que más suele ayudar:

- Caminatas en terreno parejo, con pausas para olfatear.
- Juegos de búsqueda a baja altura y trabajo de nariz (esconder comida o un juguete).
- Natación o hidroterapia, si le gusta y está supervisado: suele ser un gran aliado por su bajo impacto.
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Lo que conviene moderar, sobre todo si hay rigidez o antecedentes de displasia:
- Saltos repetidos, frenadas bruscas y lanzamientos largos de pelota que disparan sprints.
- Subidas intensas por escaleras o superficies resbaladizas.
Señales de que es demasiado (o demasiado poco)
Reducí la carga si aparece cojera, rigidez al levantarse, jadeo que no cede en minutos, rechazo a salir al día siguiente o cambios de humor al tocarle caderas o lomo.
En cambio, si hay aumento de peso, inquietud en casa o conductas destructivas por aburrimiento, suele faltar estimulación mental más que kilómetros.
Cuándo ajustar con el veterinario (y cómo hacerlo de forma segura)
Si tu perro ya tiene diagnóstico (o sospecha) de displasia, artrosis o enfermedad cardíaca, o toma antiinflamatorios, la cantidad exacta de ejercicio debería definirse con su veterinario.
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Pequeños cambios, como hacer más pausas, reducir el impacto o mantener la duración con menor intensidad, pueden mejorar mucho la tolerancia.
Una regla práctica y segura es aumentar o reducir el tiempo semanal en no más del 10–15%, y priorizar la constancia por encima de los picos de ejercicio de los fines de semana.
