Caso “Ronaldinho”: “Gestores” rompen el silencio y apuntan a altas autoridades

Dos de los presuntos gestores que consiguieron los documentos originales de contenido falsificado para Ronaldinho Gaúcho, su hermano Roberto Assis y el empresario Wilmondes Sousa denunciaron que los fiscales que investigan el caso no apuntan hacia las autoridades que sabían sobre el hecho dos días antes de la llegada del exfutbolista a Paraguay. Además, narraron con detalles cómo fue que un funcionario de Migraciones les cobró US$ 18.000 por las cédulas y los pasaportes. Ambos están con arresto domiciliario. Dalia López, la empresaria que gestionó la venida del exfutbolista, sigue prófuga desde el pasado 7 de marzo.

Sebastián Medina, en el momento de llegar a la Fiscalía Epecializada contra el Crimen Organizado.
Sebastián Medina, uno de los que reconocieron haber tramitado los documentos para Ronaldinho como intermediario de su amigo Iván Ocampos. Aseguró que en todo momento buscó actuar de forma legal.Archivo, ABC Color

Iván Ocampos y Sebastián Medina son dos jóvenes que reconocieron haber trabajado a pedido de la empresaria Dalia López para poder conseguir documentación paraguaya para Ronaldo de Assis Moreira, conocido como “Ronaldinho”, su hermano Roberto Assis y el empresario Wilmondes Sousa, todos detenidos por el caso. Sin embargo, no se reconocen como “gestores”. ¿Qué buscaban? Según ellos, la emoción de poder compartir con el exfutbolista de la selección brasileña cuando estuviera en Paraguay.

Estas dos personas, ahora con arresto domiciliario, conversaron este martes con ABC para romper el silencio sobre cómo —según ellos— sucedieron las cosas. Ambos apuntaron directamente al ministro del Interior, Euclides Acevedo, y al exdirector de Migraciones Alexis Penayo, que renunció tras el escándalo. Aseguran haber avisado tanto a Acevedo como a Penayo dos días antes de la llegada de Ronaldinho a Paraguay. Las autoridades, dijeron, nada hicieron para detener el ingreso; es más, el brasileño y su comitiva fueron recibidos con custodia policial y militar.

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La historia narrada en su gran parte por Sebastián Medina asegura que su amigo Iván Ojeda es cercano a la familia de Dalia López. El año pasado, la empresaria buscaba una persona que le pueda ayudar a gestionar los documentos de su amiga Paula Oliveira, esposa de Wilmondes Sousa.

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Ojeda reconoció que compartía espacios sociales con Dalia López y que ella pidió el favor porque no sabía cómo se hacía ese trámite.

Medina le dijo a su amigo Iván que tenía otro amigo, llamado Wilson Arellano, quien tenía a su padre, Bernardo Arellano, trabajando en Migraciones y que su familia podía ayudarle en conseguir el documento para Paula. La transacción funcionó y el precio del documento fue de US$ 3.000, según el relato de ambos.

Como el negocio funcionó, Dalia volvió a pedir a Iván -y, en consecuencia, a Sebastián Medina- que averigüe cuánto saldrían los documentos con nacionalización incluida para Ronaldinho, su hermano y el empresario Wilmondes Sousa.

Luego de las gestiones de Sebastián, el precio total llegó: US$ 18.000 por las tres personas. La promesa, de acuerdo a lo dicho por Sebastián, era que todo iba a ser hecho dentro del marco de la legalidad; tal es así que presuntamente el señor Bernardo Arellano pidió que depositen US$ 5.000 más en una cuenta del Banco Nacional de Fomento para la correcta legalización de los papeles.

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Aquí cabe hacer un apartado: tanto Medina como Ocampos contaron que en el caso de Paula ella sí debía presentarse en Identificaciones y que hizo los trámites correspondientes. Diferente situación se dio con “Dinho”, su hermano y el empresario Wilmondes, en donde supuestamente Bernardo Arellano le dijo que “no se preocupe” por ese paso, ya que él tenía contactos en instituciones del Estado que podrían facilitar esto.

“Arellano lo único que me pidió fue la foto de la cédula por WhatsApp. Él supuestamente tenía contactos en el Brasil, antecedentes, contactos en Interpol.”, recordó Sebastián.

Pasó el tiempo y la llegada del exfutbolista no se concretaba. Todo esto sucedió entre noviembre y diciembre del año pasado, según los narradores. Los pagos se concretaron y, en un determinado momento, Sebastián dijo que se percató del engaño por varias evasiones de Bernardo Arellano.

La denuncia

Ronaldinho llegó a Paraguay el miércoles 4 de marzo para la inauguración de un casino en Lambaré. Dalia López, la empresaria, se enarboló con la bandera de su llegada para el anuncio de la presentación de un libro (que no existía) y para participar de obras benéficas para su fundación Fraternidad Angelical, que ya no existe desde mediados de marzo, tras el escándalo.

Sebastián Medina recordó que cuando se percató de que los documentos que iba a recibir no eran legales (tenía una carpeta que avalaba la presunta gestión de Arellano) acudió el lunes 2 de marzo hasta la sede del Ministerio del Interior, en donde pidió entrevistarse con Anastasio Ojeda, asesor del ministro Euclides Acevedo.

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Medina dijo que Ojeda los recibió a él y a Iván Ocampos y contó que, al ver los papeles, el funcionario del Ministerio del Interior le respondió que “le jodieron”.

“Me dice: ‘Te jodieron’. Fueron las palabras que usó el doctor Ojeda. ‘Esto es grave’, me dijo. Le llamó al director de Migraciones (en ese entonces Alexis Penayo) y le dijo: ‘Mirá, acá hay algunos documentos’. Después me dice: ‘Andá nomás ya junto a él’. Fui solo. Iván me acompañó a Interior, pero allí, en Migraciones, entré solo”, señaló Sebastián.

Medina recordó que ese mismo lunes 2 fue recibido por Penayo, de quien dijo que lo maltrató verbalmente. El entonces director de Migraciones hizo llamar al funcionario Arellano y le preguntó por qué había hecho esa gestión. Arellano le respondió a Penayo (siempre según el denunciante) que lo había hecho “por codicia”.

Sebastián relató que lo único que Penayo hizo fue exigir a Arellano que devuelva el dinero que cobró por la gestión ilegal, nada más. Allí también Penayo confirmó que todos los documentos eran originales, pero que iban a estar insertos en cédulas y pasaportes falsos.

Como no obtuvo respuesta, Medina regresó al día siguiente al Ministerio del Interior. Allí, el ministro Euclides Acevedo le dijo supuestamente a Anastasio Ojeda que “solucione” el tema. También estaba ahí Alexis Penayo, quien le dijo que fuera con él a su despacho. “Me hace esperar 40 minutos. No me hacía caso y después de unos 40 minutos me dice: ‘Pasá’. Me saca el celular. Me saca la carpeta”, dijo Sebastián. En esa ocasión ya no estaba Iván Ocampos.

Sebastián dijo que si se verifican los videos del circuito cerrado de seguridad de estas oficinas, tanto de Interior como de Migraciones, se corroborará su versión. Ese día, el martes 3 de marzo, tampoco recibió respuesta. El resto es historia conocida.

La versión de los implicados

El caso de Dalia López y Ronaldinho quedó en segundo plano por la emergencia sanitaria días después de haber sucedido. Casi una semana después del escándalo, el Gobierno declaraba emergencia sanitaria y luego ya las conocidas etapas de la cuarentena.

Euclides Acevedo ya no fue consultado acerca del caso. Pero días antes había negado haber conocido sobre la existencia de esos documentos falsificados. Echó la culpa al director de Migraciones, quien renunció días después alegando que tampoco sabía del hecho y que le era muy difícil trabajar con el ministro del Interior.

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En el caso también están imputados Wilson y Bernardo Arellano. Dalia López, con oscuros antecedentes e investigada por presunta evasión de impuestos y lavado de dinero, además de por este caso, está prófuga desde el sábado 7 de abril.

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Tanto Sebastián Medina como Iván Ocampos denunciaron que los agentes que investigan el caso -Federico Delfino, Alicia Sapriza, Manuel Doldán, Marcelo Pecci y Omar Legal- hacen caso omiso a los pedidos de informes que hacen a través de sus abogados y ni siquiera atinan a investigar a Acevedo o a Penayo.

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