Mujeres Maskoy, ejemplo de honradez y sacrificio

Mujeres Maskoy de la comunidad Riacho Mosquito, del distrito de Puerto Casado en el Alto Paraguay, de manera diaria deben cruzan el río Paraguay para llevar sus productos a la localidad de Vallemí para poder ganarse el sustento de manera digna. Estas sufridas mujeres deben sortear el inhóspito terreno chaqueño para vender sus artesanías de karanda’y (palmas) y así asegurar el alimento para sus hijos.

Las mujeres sortean miles de inconvenientes para el sustento diario de sus familias.
Las mujeres sortean miles de inconvenientes para el sustento diario de sus familias.Carlos Almirón Zárate, corresponsal

Hoy, que se conmemora la valentía de la Mujer Paraguaya, es digno mencionar la labor de estas sacrificadas mujeres, sostiene el sacerdote polaco Zislao Ksiazek, quien desde hace décadas trabaja en esta región.

Con dignidad estas heroicas mujeres cada día demuestran su lucha cotidiana por llevar de manera honrada el pan diario a sus hogares, con el sudor de su frente y con las manos limpias de cualquier tipo de corrupción, refiere el popular pa’i Zislao.

Por algo el papa Francisco catálogo a la mujer paraguaya como la más gloriosa de América, sostiene el religioso.

Sus esposos e hijos, que además se dedican a la labor de la caza, se encargan de recoger las hojas del karanda’y para que luego estas mujeres procedan a confeccionar las escobas u otras artesanías como las pantallas, sombreros y recipientes de mesas, que luego son comercializadas en la otra orilla del río, en la población de Vallemí.

Según el cura párroco, el pueblo Maskoy logró recuperar parte de sus territorios con la expropiación de unas 30.000 hectáreas de la antigua empresa taninera Carlos Casado en el año 1987.

Es realmente digno observar cómo estas mujeres, que son líderes dentro de sus propias comunidades y hogares, trabajan de manera organizada y, por sobre todo, con mucha honradez, dijo finalmente el pa’i Zislao.

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