Transformación Educativa no será posible sin despolitización, según ex viceministra

Renovar los acuerdos en el marco del proyecto de Transformación Educativa (TE) es un buen primer paso, pero nada será posible sin una clara apuesta por la “despolitización” y el saneamiento del sector educativo, afirma la ex viceministra de Educación Escolar Básica, María del Carmen Giménez Sivulcec.

No se puede pedir milagros a la escuela y los maestros si persiste una corrupción generalizada en la ejecución de políticas públicas, según la ex viceministra de educación María Del Carmen Giménez.
No se puede pedir milagros a la escuela y los maestros si persiste una corrupción generalizada en la ejecución de políticas públicas, según la ex viceministra de educación María Del Carmen Giménez.

Si bien el proyecto de transformación educativa representa una hoja de ruta para el gobierno actual, nada será posible sin una clara apuesta por la “despolitización” y saneamiento del sistema educativo, comentó la ex viceministra de Educación Escolar Básica, María del Carmen Giménez Sivulec.

“El hecho de renovar los acuerdos respecto de las políticas centrales que se requieren en educación me parece un buen primer paso. Pero el problema es serio y se requieren de decisiones y liderazgos serios”, refirió.

A criterio Giménez Sivulec, es prioritario llevar adelante correctivos, desde el nombramiento de improvisados titulares al frente del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) y sus habituales modos de desplazar al capital técnico de la institución en detrimento del mérito, la igualdad de oportunidades y el esfuerzo personal.

La especialista en política educativa y planificación refirió que no se puede pedir milagros a la escuela y los maestros si persisten vicios como nombramientos y concursos que no llegan a institucionalizarse; cambios frecuentes en la conducción política, atados a las coyunturas de gobiernos de turno, además de la corrupción generalizada con los recursos destinados al sector.

Según la profesional, esta situación no hace más que precarizar las respuestas desde el Estado, lo que a su vez “erosiona la confianza en la clase política y debilita la ya raleada institucionalidad, exacerbándose las tensiones y confrontaciones, minando las esperanzas de la ciudadanía”, expresó.

Líneas estratégicas para una reforma educativa

Para Giménez Sivulec, la reforma del sector docente es de absoluta prioridad, lo que significa, según ella, una nueva carrera magisterial.

“A esto debemos sumarle una decidida actuación para reordenar administrativamente el sector, mejorando la calidad del gasto, y programar un aumento sostenido y sostenible de la inversión. Se requiere una política de infraestructura, hoy ausente, que, en base a una optimización de la oferta educativa, reordene, priorice e invierta en construcciones y equipamiento escolar, incluyendo el mantenimiento y reposición oportunos”, agregó.

Otras medidas, según la ex viceministra, son: movilizar fuertemente la oferta en función de la demanda de formación para el trabajo, en diálogo con el sector productivo; innovar sustancialmente la organización de la escuela, los tiempos y espacios escolares, la didáctica y la evaluación, sin descuidar la línea de evaluaciones externas que permitan monitorear los avances.

Giménez enfatizó que talento y experiencias sobran, tanto en el Ministerio de Educación y Ciencias como en otros sectores.

“Hay gente valiosa que se ha formado sólidamente y honra su compromiso de liderazgo, como servidor público y educador. La sociedad debe velar por los avances, pero también debemos, como familia y escuela, apoyarnos y respetarnos desde nuestros respectivos roles. Necesitamos trabajar más y mejor, y juntos”, destacó.

Presupuesto insuficiente

Varios gremios docentes recordaban días atrás que el Estado destina solo el 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB) a educación, lo que es insuficiente a criterio de Giménez Sivulec, pero “el desorden en la gestión y en el uso de los recursos públicos es un escenario que anula cualquier posibilidad de discutir un aumento de la inversión”, dijo.

Para quien fuera parte de la cartera educativa, el despilfarro en salarios y bonificaciones, incluyendo las binacionales, la inequidad salarial y laboral, la discrecionalidad en la asignación presupuestaria y la impunidad en su ejecución, son desalentadores. “El presupuesto da saltos cuantitativos, pero sin impacto en la calidad”, remarcó.

La experta reflexionó sobre la necesidad de reformas legales, una ley de financiamiento que blinde efectivamente los recursos, una revisión de las asignaciones al sector educativo y a los demás sectores, y un plan de inversión a mediano plazo con recursos genuinos. “Hoy sabemos cuánto se requiere para mejorar en cada aspecto de la educación”, indicó.

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