La Empresa de Servicios Sanitarios del Paraguay (Essap) confirmó este viernes que no pagó y ya no pagará a sus funcionarios la bonificación de G. 1 millón que su presidente, Luis Fernando “Luifer” Bernal (ANR-cartista), pretendía al cierre del año 2025. La decisión, dijeron, obedeció a la necesidad de proteger la sostenibilidad financiera de la institución, frente a deudas millonarias.
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La versión contradice las declaraciones del propio Bernal, quien el miércoles había dicho a ABC que tenía intención de abonar la gratificación a los 2.000 funcionarios de Essap, pese a la crisis financiera que esta atraviesa y mientras invita a sus usuarios no “ahogarse” en sus deudas. Bernal intentó, además, condicionar el pago, al señalar que “dependía” de que ABC no lo publique.

Fuentes anónimas de la Essap habían dicho a este medio que Bernal se encontraba bajo una fuerte presión de parte de los funcionarios, sobre todo operativos, para el desembolso. Al mismo tiempo, señalaron que se pretendió mantener la intención en secreto, por temor a que llegue a la opinión pública.
Prioridad financiera, alegan
Anuar Gossen, gerente comercial de la Essap, explicó hoy que la institución decidió dar prioridad absoluta a la inversión en servicios e infraestructura y apostar a proyectos “impostergables”, como la renovación de más de 500 kilómetros de tuberías y la construcción de nuevas plantas de tratamiento de agua potable para mejorar el servicio a los usuarios.
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Otro factor determinante para la suspensión del “plus”, dijo, fue la necesidad de honrar una deuda histórica de más de 15 años con la Administración Nacional de Electricidad (ANDE). La Essap enfrenta una deuda total con la ANDE que asciende a casi US$ 32 millones, situación que ya provocó cortes de energía en noviembre pasado, afectando el suministro de agua en Asunción y Central.

Gossen subrayó que, aunque el pago extra, bajo la figura del “subsidio familiar”, es un derecho previsto en los reglamentos y en el presupuesto de gastos de la institución, su ejecución está estrictamente sujeta a la disponibilidad financiera. Ante los enormes compromisos asumidos en 2025, el directorio concluyó que no era factible realizar el pago sin poner en riesgo la estabilidad de la empresa.
Deudas “absorbieron” recursos, dicen
Al comparar con el ejercicio anterior, se recordó que en 2024 sí se pagó una gratificación de G. 2 millones a cada funcionario. Gossen resaltó que en aquel año, la empresa logró un récord histórico de recaudación que permitió dicho desembolso.

A pesar de que dijo que en 2025 la recaudación fue 10% más que en 2024, el gerente comercial explicó que el escenario financiero presentó desafíos mucho mayores que absorbieron los recursos disponibles. Remarcó que los fondos adicionales fueron redireccionados íntegramente a fondear las inversiones en infraestructura y el pago de deudas.
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Gossen intentó justificar la supuesta legalidad del plus señalando que tiene un fin social, destinado a aliviar gastos de alimentación, salud y vivienda de los funcionarios con hijos. Pese a que es su obligación, enfatizó que la empresa cumplió con el pago de salarios, bonificaciones legales y horas extras.
El gerente comercial dijo que la Essap trabaja activamente en la recuperación de sus propios activos para mejorar su flujo de caja. Actualmente, se gestiona el cobro de una deuda histórica de más de G. 300.000 millones que diversos entes públicos mantienen con la aguatera estatal, lo que permitiría equilibrar las cuentas en el futuro.
