En el barrio Cristóbal Colón, Juan Carlos Ávila indicó que la ubicación de discotecas en zonas residenciales afecta muchísimo la salud mental de los vecinos. “Nosotros no podemos descansar los fines de semana; viernes y sábado. Niños, nuestros padres, adultos mayores. Estas discotecas abren hasta las seis y media o siete de la mañana, y el ruido empieza a subir en decibeles a partir de las dos de la mañana y se vuelve insostenible. En realidad, nos vibran los vidrios; no se puede descansar”, expresó el ciudadano.
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Mencionó que cuando compraron sus propiedades no suponían que se verían afectados por estas discotecas. “Cuando el año pasado se instaló Papaya, nos habían dicho que era solamente por un año”, dijo.
Lo padecimos los vecinos porque, pese a nuestra insistencia y nuestras quejas, nunca tuvimos respuesta de las autoridades. Lastimosamente, este año volvieron a instalarse. Y, bueno, no solamente Papaya este año, sino también, a 700 metros, se sumó en Granja Villazar, en una zona residencial, pegada a un barrio cerrado que es Villa Martina, otra discoteca, de nombre Mambo, que también tiene música a altísimos decibeles, dijo Juan Carlos Ávila.
“Nosotros no queremos estar los fines de semana en nuestra casa en San Bernardino; eso es lo que está pasando. Somos ciudadanos que venimos a disfrutar; durante todo el año pagamos nuestros impuestos y venimos a descansar, porque esta es una ciudad de descanso. No estamos en contra de la movida nocturna, de que la gente se divierta, de que haya discotecas y boliches, pero que sea en una zona habilitada por la municipalidad y que no afecte a los vecinos”, expresó.
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Dijo que el traslado de discotecas del anfiteatro José Asunción Flores fue arbitrario. Indicó que es una infraestructura planificada para eso en su momento.
“Tenemos una infraestructura como el anfiteatro que tiene cuarenta años. Cuando eso se planificó en ese lugar, no había nadie ahí, no era residencial. O sea, todos los vecinos que compraron propiedad alrededor del anfiteatro sabían que estaba el anfiteatro y que era una zona de discotecas y conciertos, preparados para ese efecto”, señaló.
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Mencionó que, en su opinión, es extremadamente raro que el intendente haya tomado la decisión de declarar residencial la zona el 27 de diciembre de 2025 de forma unilateral. También que haya habilitado solamente bares y restaurantes en el anfiteatro y haya esparcido las discotecas en zonas realmente pobladas o residenciales.
Para la gente que está en la urbanización Sadi I, donde fueron habilitados dos discotecas y para los vecinos de Colón, que tiene dos discotecas también, la situación es insostenible, enfatizó.
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“Nosotros, realmente, no queremos venir en enero a San Bernardino ni en febrero. Esto es algo que atenta contra nuestra salud mental y la salud de nuestra familia, sobre todo nosotros que tenemos niños. Hicimos una denuncia en la comisaría por polución sonora, y estamos organizados los vecinos de barrio Cristóbal Colón, de Villa Martina y Villa Mercedes. Vamos a presentar una nota a la Junta Municipal, porque sabemos que el intendente no está dando respuesta a la ciudadanía; estamos solicitando que se haga una asamblea extraordinaria en la que decidan poner fin a esto”, exclamó.
“Si no se consigue ahora, por lo menos que el próximo año estas discotecas se trasladen. Este año queremos que, por lo menos, regulen los decibeles, que respeten a los vecinos y que, por favor, desde la Intendencia y desde la Junta, el año que viene dispongan que se ubiquen en un lugar que fue pensado para este tipo de eventos”, insistió.
Nuestros vidrios tiemblan
Marcelo Méndez, también del barrio Cristóbal Colón, dijo que es imposible que la Municipalidad fiscalice y regule los decibeles que emiten desde las discotecas instaladas en las llamadas zonas mixtas, que en realidad son residenciales.
“Nosotros hemos presentado nuestra queja y nuestra denuncia a la Municipalidad de San Bernardino. Específicamente dimos ingresos por la comisaría, que es el órgano administrativo para hacer estos controles. Ahí nos informaron que no cuentan con decibelímetros, entonces es una falta que está teniendo la Municipalidad: no tener los instrumentos necesarios para poder fiscalizar estos lugares que habilitaron en forma irregular”, expresó Méndez.
Están en un barrio residencial, pegado a un barrio cerrado —Villa Martina, Villa Las Mercedes— donde diez familias sufren los ruidos generados por las discotecas Papaya y Mambo específicamente, explicó.
“Sufriendo es la palabra con la que describimos esta situación, porque nosotros no podemos dormir; nuestros vidrios tiemblan, y el sonido es hasta las seis y media de la mañana. El sonido fuerte se inicia aproximadamente a la 01:00 y se extiende hasta las 06:30. Al ser discotecas que funcionan a cielo abierto, el sonido se esparce por todo el vecindario. Entonces tenemos que cerrar puertas y ventanas y ponernos tapones en los oídos para poder dormir. Lo peor de todo es que jamás se pensó en ningún vecino al tomar esta decisión. Evidentemente, la Municipalidad nunca tuvo en cuenta que son zonas residenciales al momento de sacarlas del anfiteatro”, lamentó.
El municipio trasladó su problema del anfiteatro al centro de la de la ciudad, porque hoy día Papaya está sobre una ruta asfaltada, que es la que une Altos con San Bernardino, y no hay ni siquiera vereda en esa zona, explicó.
Esperan que denuncias sean atendidas
Nosotros estamos esperando que el municipio haga caso a nuestra denuncia y reglamente el tema de la emisión de los decibeles para estas discotecas. También que revise si, efectivamente, cumplen con todas las normas de seguridad para estar funcionando como tales. Asimismo, que sean reubicadas nuevamente en un lugar adecuado, dijo Méndez.
Nosotros entendemos que es una ciudad veraniega y que, justamente, la diversión nocturna es parte de la ciudad veraniega, pero la Intendencia y la Junta deberían reglamentar en qué zonas están permitidas ese tipo de actividades. Además, tienen que tener en cuenta el tema de la seguridad. Acá no existe en este momento seguridad a la salida de las discotecas.
Walter Jara, miembro del consejo directivo de la Cámara de Comercio y Turismo de San Bernardino, anunció que presentaron ante la Junta Municipal de San Bernardino una nota de rechazo a la habilitación de locales nocturnos en áreas residenciales, que la Intendencia denomina “zonas mixtas”. Estas zonificaciones fueron creadas por el intendente Emigdio Ruiz Díaz (ANR-HC) que el año pasado se negó a renovar el contrato con los propietarios de locales nocturnos (bares y discotecas) en el Anfiteatro José Asunción Flores, donde funcionaron durante 12 años en la temporada de verano.
Sin embargo, debido a que la Junta Municipal se encuentra en receso, solicitaron una reunión extraordinaria para que trate el veto parcial del intendente a una ordenanza para declarar residencial la zona del anfiteatro, a fin de avalar su arbitraria postura, indicó.
“Como gremio queremos que San Bernardino realmente sea una ciudad ordenada, armónica y que también toda la gente que quiera invertir en esta ciudad tenga seguridad y que se respeten las ordenanzas y las leyes”, explicó.
El anfiteatro se encuentra en una zona que, desde el año 2010 hasta el 2022, era denominada mixta rural por ordenanza, alejada del casco urbano de la ciudad. En aquella época ya se había llevado la discoteca para que funcione en ese predio, que tiene diez hectáreas.
La nota fue recibida en la secretaría de la Junta Municipal y esperemos que esta semana puedan reunirse, a pesar de que están en receso, y den un corte ya definitivo a esta situación.
“Es un despropósito que todas las discotecas tengan que rebuscarse por zonas mixtas, y sabemos que las zonas mixtas en San Bernardino están rodeadas de viviendas de hace muchísimo tiempo. Hay gente que incluso ya nació en San Bernardino; ya son segunda y tercera generación”, enfatizó.
Hoy, las discotecas, tratando de darle continuidad al entretenimiento que caracteriza a San Bernardino durante las noches de verano, están instaladas en zonas mixtas. Ahí, como ya se sabe, reciben las quejas de los vecinos, porque funcionan alrededor de muchísimas viviendas.
Decisión arbitraria

La Intendencia decidió trasladar a “zonas mixtas” las discotecas que, desde hacía 12 años, funcionaban en el Anfiteatro “José Asunción Flores” durante la temporada veraniega y, en el sitio, permitió solo la instalación de un restaurante y una lomitería. Ante las denuncias de la Cámara de Comercio y Turismo de San Bernardino contra su arbitraria decisión, el intendente Emigdio Ruiz Díaz (colorado cartista), el 27 de diciembre de 2025, remitió a la Junta Municipal un veto parcial a una ordenanza para declarar zona residencial el anfiteatro.