En la semana que pasó, Paraguay recibió una invitación formal del Departamento de Estado de los Estados Unidos para participar en la primera reunión ministerial sobre minerales críticos que se celebrará el próximo 4 de febrero en Washington.
Este encuentro, que contará con la presencia del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, pone a Paraguay en una posición inédita dentro de la estrategia de “friend-shoring” de la administración Trump, que busca diversificar sus suministros frente al dominio de China.
Sin embargo, detrás del entusiasmo oficial por este “resurgir del gigante”, asoma una realidad crítica: la legislación actual es vista como una traba para la inversión de alto riesgo que supone la explotación de las tierras raras.Y aunque hay indicios documentados, no existe un mapa al detalle de las potencialidades reales del suelo paraguayo.
Inventario subterráneo, lo que se sabe
De acuerdo con publicaciones del Viceministerio de Minas y Energía (VMME) y estudios de prospectiva del Conacyt (Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología), Paraguay posee indicios de minerales que hoy son el “pulmón” de la alta tecnología global.
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Tierras raras (Niobio y Neodimio): Se localizan principalmente en complejos de carbonatitas en el departamento de Amambay (específicamente en Cerro Sarambí y Chirigüelo), extendiéndose hacia Canindeyú y San Pedro.
Estos elementos son conocidos como las “semillas de la tecnología” por ser vitales en la fabricación de imanes permanentes para vehículos eléctricos, turbinas eólicas y sistemas de defensa avanzada.
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Titanio: Con depósitos masivos detectados en los suelos rojos de Alto Paraná, Paraguay podría convertirse en un líder global, estimándose inversiones iniciales superiores a los USD 1.500 millones.
Uranio: Certificado en los proyectos Yuty (Caazapá), con 4.800 toneladas estimadas, y Coronel Oviedo (Caaguazú), cuyo potencial podría incluso duplicar al anterior.
Litio: Presenta manifestaciones en aguas subterráneas saladas del Chaco paraguayo, en el vértice fronterizo con Argentina y Bolivia.
Pese a este mapa, el aporte minero al PIB nacional es un raquítico 0,087%, y el país ocupa el puesto 189 de 205 en el índice de contribución minera global.
El desafío ambiental
La explotación de estos recursos no está exenta de riesgos. El abogado Ezequiel Santagada, especialista en derecho ambiental, advierte que si bien la etapa de prospección no tiene impactos significativos, estos se vuelven intensos durante la explotación.
Santagada señala una debilidad crítica: “La magnitud de estos impactos no puede ser resuelta por el actual marco jurídico de evaluación de impacto ambiental, que aplica las mismas normas para una estación de servicio que para una explotación minera a gran escala”.
El jurista propone la adopción de una “evaluación ambiental estratégica” que analice los impactos acumulativos y evite conflictos como el caso “La Oroya vs. Perú”, donde la falta de protección a la salud derivó en graves condenas internacionales.
Necesidades jurídicas
Para atraer a los grandes capitales, Paraguay debe modernizar su legislación, actualmente considerada una “traba”, sostiene Santagada y en la misma línea se encuentra la Cámara Paraguaya de Minería (Capami).
Según había declarado el año pasado Víctor Fernández Crosa, presidente de Capami, el país necesita adoptar modelos como el de Perú, que ofrezca estabilidad jurídica, fiscal y plazos realistas para inversiones de alto riesgo que tardan entre 8 y 10 años en madurar.
El dominio de estos minerales corresponde constitucionalmente al Estado, que puede otorgar concesiones limitadas en el tiempo.
El éxito de este nuevo impulso dependerá de la capacidad del Gobierno para crear un Servicio Geológico Nacional (Segemip) plenamente operativo, capaz de generar información confiable y sistemática del subsuelo, garantizando que el “oro invisible” de las tierras raras no sea solo una promesa, sino una realidad sostenible para el desarrollo paraguayo.
Laberinto normativo y espejo regional
El Viceministro de Minas y Energía, Mauricio Bejarano, informó en noviembre pasado que se avanza en un nuevo código minero que busca modernizar la Ley N° 3.180/07, centrándose en los minerales críticos.
Pero el sector privado, representado por la Cámara Paraguaya de Minería (Capami), considera que reglamentaciones como el Decreto 8699/2018 son un retroceso que “traba la inversión”.
Mientras Paraguay todavía “prepara el camino”, sus vecinos ya están en plena carrera. Brasil posee 21 millones de toneladas en reservas y ya recibió USD 465 millones de la Corporación Financiera de Desarrollo de EE. UU. (DFC) para el proyecto Serra Verde, que ya inició producción comercial.
Argentina ha identificado recursos de tierras raras por 190.000 toneladas y atrae capitales mediante el régimen RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones).
Bolivia concentra las mayores reservas de litio del mundo, aunque su producción comercial es aún incipiente (0,05% global) debido a barreras técnicas y de gobernanza.
