Clientelismo, política y crimen organizado: la advertencia de Marcello Lachi

El politólogo Marcello Lachi desarrolló un trabajo que pone foco en el sistema clientelar que sustenta a los partidos de poder. Para el investigador, esta forma de hacer política ha permitido que las personas omitan la corrupción y terminen eligiendo a quienes “les solucionen” los problemas más urgentes, como el acceso a servicios básicos.

En entrevista con ABC Cardinal, Marcello Lachi, politólogo e investigador, indicó que para entender la relación entre el crimen organizado y la política, primero hay que entender cómo funciona la política en nuestro país. En ese sentido, explicó que el clientelismo es esencial; pero entendido más allá de la compra de cédulas o votos.

Lachi afirma que el verdadero clientelismo se basa en la asistencia que presta el partido a su elector cuando el Estado está ausente. “Lo que el Estado no resuelve, el político lo puede resolver”.

Para sustentar esta afirmación, citó una de las encuestas realizadas en el marco de un trabajo de investigación y según la cual una mayoría espera que el partido gobernante resuelva los problemas de sus afiliados; esto sin importar el estrato social.

Esta ausencia del Estado profundiza las necesidades de la gente, que, sin acceso a servicios básicos o sin el sustento garantizado, termina dando su voto al primero que le resuelva esas cuestiones urgentes. De este modo, la corrupción pasa a un plano totalmente irrelevante. “La reputación del político se construye resolviendo los problemas”, aseveró.

Todos los beneficios, en un solo lugar Descubrí donde te conviene comprar hoy

¿En qué momento entra el crimen organizado?

Lachi afirma que “en el sistema clientelar, el que tenga más plata, gana”. Y es en este punto que se abren las puertas para la entrada de dinero de origen ilícito a través de asociaciones con grupos criminales dedicados especialmente al tráfico internacional de drogas, un rubro que resulta sumamente rentable teniendo en cuenta el valor de la cocaína en Europa.

Pero lo más grave, señala Lachi, es cómo se ha normalizado la convivencia con estos grupos criminales, cuyos líderes se sirven de la impunidad del sistema y quienes antes actuaban desde las sombras, se animan cada vez más a participar activamente de la vida social y política de las comunidades.

De esta manera, existen regiones empobrecidas, donde el Estado está siendo sustituido por narcotraficantes que dan trabajo a los pobladores o directamente les entregan dinero para solucionar sus problemas más urgentes y hasta les brinda seguridad. “El crimen organizado protege la ciudad del crimen”.

Lo que nos espera a futuro

El crimen organizado está expandiendo su dominio en todos los espacios, dice Lachi, con la anuencia de un Estado que no está reaccionando frente al problema. En ese contexto, considera que en 10 años más el copamiento narco alcanzará todos los aspectos de la sociedad.