“Draco”, el perro guardián que murió defendiendo su hogar durante un asalto

“Draco”: el perro guardián que perdió la vida defendiendo su hogar durante un asalto en Coronel Bogado
“Draco”: el perro guardián que perdió la vida defendiendo su hogar durante un asalto en Coronel Bogado.gentileza

Una de las víctimas colaterales del violento atraco a la empresa agroindustrial Algisa, cometido la madrugada de este martes, fue el perro “Draco”, un dogo argentino de color blanco que estaba en la empresa como perro guardián. El animal fue acribillado cuando intentó defender a los guardias que estaban sometidos ante los asaltantes.

La calurosa madrugada de este martes, el descrito como cariñoso, noble y atento perro llamado “Draco” cumplía su función dentro de las instalaciones de las oficinas administrativas de la empresa agroindustrial Algisa, en Coronel Bogado, Itapúa.

Era un perro guardián y acompañaba a los funcionarios de seguridad para defender el sitio que era su hogar.

Los propietarios de la empresa lo consideraban parte de la gran familia. Los funcionarios lo describían como un perro amoroso, leal y celoso custodio de los trabajadores del sitio.

Además, el hijo del propietario de la empresa, Jhonatan Giles, manifestó que se trata de uno de los perros de su padre, a quien tenían mucho aprecio. Es un animal entrenado para fungir como guardián.

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Draco era de la raza “dogo argentino”, de impresionante presencia, resultado de una mezcla única entre la fuerza y la agilidad de un cazador.

Defendió su hogar

Cerca de las 1:00 de la madrugada, un grupo tipo comando, fuertemente armado, llegó a las instalaciones de la empresa. Dos guardias que estaban en la entrada fueron reducidos y maniatados; se presume que los asaltantes eran más de 8 personas.

Cuando intentaron ingresar, Draco intentó defender a los guardias, por lo que se lanzó contra uno de los atracadores. Fue acribillado en el lugar, alcanzado por dos proyectiles en el abdomen, que segaron su noble vida.

Los maleantes explosionaron las oficinas mientras el cuerpo del dogo argentino yacía moribundo en el acceso de aquel sitio que consideraba su hogar. Los atracadores huyeron del lugar sin llevarse nada, pero dejando un profundo dolor y vacío en la familia corporativa, que va más allá de la pérdida material.