La obra de desagüe pluvial de Santo Domingo, que debería culminar en marzo próximo, se encuentra estancada, denuncian vecinos de Nuestra Señora del Carmen y Capitán Maciel, donde los trabajos están parados. El proyecto fue prometido por el exintendente de Asunción Óscar “Nenecho” Rodríguez (ANR-cartista), con parte de los bonos G8 (2020), pero el dinero fue desviado a gastos corrientes, en su mayoría salarios.
Un equipo de ABC Color estuvo en el lugar a las 07:00 de este jueves y no se encontraban personas trabajando. “Esta cuadra es una salida del centro hacia la avenida Primer Presidente, hacia los centros comerciales de la zona. No se hizo nada en un año, ni siquiera en las calles adyacentes”, comentó uno de los vecinos afectados.
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La palada inicial “simbólica”, según el propio exintendente Rodríguez se dio el 27 de marzo de 2025. A casi 11 meses, los vecinos no ven avances, ni tienen perspectiva de que la obra finalice.

Rodríguez adjudicó el proyecto al Consorcio Pluvial Santos (Chaves Construcciones y Covipa), representado, entre otros, por Óscar Antonio Rubiani. El costo total es de G. 72.389 millones, un anticipo de G. 14.030 millones y un plazo de un año. A fines de diciembre del año pasado, el director de Obras Municipales, Antoliano Benítez, reportó un avance del 20%.
Obreros no aparecen
Vecinos de la zona reportaron además que los trabajos no se realizan con la regularidad que esperan, sobre todo, por falta de personal. “Hay días que nosotros no les vemos o vienen y están un rato y después se van”, refirió Rocío Espósito, vecina del sitio.
Aseguró que, en el mejor de los casos, acuden 20 obreros, a veces 15, pero hay días en los que no aparece ninguno en todo el día. “Nos afecta porque es una obra que se ejecuta de forma muy lenta y la preocupación de muchos vecinos y de quienes circulan por esta zona es que quede en la nada”, agregó.
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La falta de señalización hacen que prácticamente todos los días haya vehículos que atropellan las vallas, por desconocimiento y por falta de iluminación.

“Todos los días vienen vehículos hasta acá, a veces llevan todos los carteles por delante. De noche es todavía peor. Hay veces que escuchamos frenadas de vehículos”, relató.
Barrio “fantasma”
Los pocos vecinos que aún quedan en el lugar cuentan que la mayoría ya puso en venta su casa, debido a la imposibilidad de acceder a sus domicilios, desde hace casi un año y de quedar con las veredas completamente destruidas. En medio de la cuadra se encuentra una escuela de arte que disminuyó la cantidad de alumnos, ante la falta de calle en condiciones para ingresar hasta la institución, comentó una trabajadora.
A fines de enero, vecinos de la zona habían reportado el inminente riesgo de derrumbe de algunas viviendas, ante la erosión provocada por las lluvias, sobre todo en la esquina de Juan XXIII y Soldado Desconocido.
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Al encierro en el que viven los vecinos, sin poder transitar de forma normal por su barrio se suman falta de provisión constante de servicios básicos como agua y electricidad y la inseguridad que aumenta por la noche, producto de la escasa vigilancia y la falta de iluminación.

El impacto económico para el barrio es importante. Los barrios de Santo Domingo y Manorá, afectados por las obras, pagan los tributos más caros de la capital, hasta el doble que en el Centro Histórico.
Desvío e intervención
El desagüe de Santo Domingo es una de las 8 obras de infraestructura que el exintendente Rodríguez prometió con la emisión de bonos G8 (2020), de G. 360.000 millones. Apenas empezó 4 y no terminó ninguna.
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Carlos Pereira, interventor de la gestión de Nenecho, reportó en su informe final que, mediante “terribles prácticas ilegales”, como la utilización de una “cuenta única”, el exintendente desvió G. 512.000 millones de esos fondos que eran para obras, a gastos corrientes, en su mayoría salarios.
Pereira reportó además un sobrecosto de US$ 8 millones en esas obras iniciadas. El gabinete de Bello, su sucesor, confirmó que el dinero para construirlas ya no existe y las obras deberán pagarse con recursos propios, es decir con lo recaudado en tributos.
Rodríguez renunció en agosto, ante la inminencia de su destitución y de la presentación del informe final de la intervención a su gestión. Sobre su administración pesan al menos 8 causas penales. En una de ellas, conocida como “detergentes de oro”, Nenecho está acusado por lesión de confianza y asociación criminal.
