El 21 de septiembre en la compañía Santa Cruz de Concepción, fue el día en que una tormenta devastó su institución educativa, la Escuela Básica N° 1.776 y Colegio Nacional Padre Bernardino Alvarenga. Hoy, casi cinco meses después y con el calendario escolar encima, la realidad es desoladora, asegura la docente Catalina Galeano.
“Escombros, aulas inutilizables y un predio despojado de toda sombra”, es la descripción que realiza Galeano.
A pesar de que los daños ocurrieron en septiembre del año pasado, las autoridades del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) recién se hicieron presente en el sitio el pasado 21 de enero.
Según relatan los padres de familia, técnicos de la Dirección de Infraestructura y representantes de la contratista “Corporación Lemuria S.A.” verificaron los daños, pero la ayuda no pasa de los papeles.
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“Nos dieron un plazo de 15 a 22 días para iniciar los trabajos y esta semana se cumple el tiempo. Seguimos esperando respuestas mientras las clases están a la puerta”, lamenta.
La institución alberga a estudiantes desde el nivel inicial hasta la educación media (colegio), sumando más de 100 alumnos que hoy no tienen un espacio seguro donde estudiar.

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Resalta que el fenómeno climático fue tan severo que ni siquiera quedaron árboles en pie. Los pocos que sobrevivieron están “pelados”, eliminando cualquier posibilidad de dar clases bajo la sombra como alternativa paliativa ante el calor extremo de la zona, manifestó.
Por su parte, la Municipalidad de Belén alegó falta de presupuesto para una obra de tal magnitud, derivando la responsabilidad total al Gobierno Central.
“Pedimos que se apuren. Ya estamos a días de empezar y en estas condiciones los chicos no pueden estudiar”, sentenció.
