Karen Leguizamón, presidenta de la Asociación de Importadores y Comerciantes Frutihortícolas, reveló que la situación que atraviesa el sector, donde la prohibición de importaciones legales de tomate no responde a una autosuficiencia real, es una estrategia política para ocultar el déficit productivo.
Mientras el Gobierno sostiene que la producción nacional abastece el 90% del consumo interno, Leguizamón manifiesta que el mercado paraguayo demanda unos 200.000 kilos diarios.
Asegura que el déficit del tomate está siendo sostenido operativamente por el ingreso masivo e ilegal de productos desde Argentina.
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El esquema del “recajonado”
La representante del gremio explicó que el desabastecimiento es tan evidente que el contrabando ya no se oculta, sino que se mimetiza.
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Denunció la práctica del “recajonado”, donde tomates argentinos son transferidos a cajas con etiquetas de producción paraguaya para ser vendidos en mercados y supermercados.
“Lo que hoy abastece el consumo del país es producción nacional en menor cantidad, y la mayor parte de la necesidad la cubre el contrabando”, afirmó.
Agregó que hubo operativos donde se incautaron de cientos de cajas de procedencia argentina en las inmediaciones del Mercado de Abasto.
Leguizamón sostiene que las autoridades se basan en informes de oficina mientras que, en la frontera con Clorinda, el flujo de camiones con tomate es incesante.
También indicó que algunos productores locales estarían participando en el esquema de mezcla de productos para cubrir sus cupos de venta.
Consultada sobre qué pasaría si se frena efectivamente el contrabando por apenas 48 horas, la respuesta fue: “El precio de la caja dispararía a G. 300.000 en dos días”.
