En la misa de Miércoles de Ceniza en la Catedral Metropolitana, el cardenal Adalberto Martínez realizó un profundo diagnóstico sobre el estado actual del “cuerpo social” paraguayo. Instó a los fieles a aprovechar la Cuaresma para buscar una transformación colectiva real. “Nuestra comunidad forma parte de un cuerpo social y ese cuerpo necesita revisión y diagnóstico”, advirtió.
En su homilía, el arzobispo enfatizó que la honestidad en el trabajo y la justicia en las instituciones son el verdadero ayuno que agrada a Dios. “Cuando en la sociedad suben la violencia, la mentira, la corrupción, la indiferencia y bajan los rangos de solidaridad, de justicia, de verdad y decompasión, significa que los valores del cuerpo social están alterados y que el cuerpo de la sociedad se debilita”, dijo.
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Martínez invitó a la feligresía a presentarse ante Dios con sinceridad y sin usar “máscaras” ni “tapa grietas”, asegurando que es tiempo de reconocer las debilidades para iniciar la sanación.

Como “remedios”, Martínez propuso tres herramientas para la Cuaresma: el ayuno, para “purificar el corazón”; la limosna, para abrir las manos al hermano; y la oración, para recuperar la fe cansada y la esperanza debilitada, permitiendo que la “llama del corazón” vuelva a alumbrar a la comunidad.
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Pidió por la familia de Tobías
El cardenal recordó con pesar la tragedia del pequeño Tobías Suárez y se unió al dolor de la familia. El niño fue arrastrado por raudales en San Lorenzo, evidenciando las carencias en las obras de infraestructura urbana.

Martínez señaló que el “respeto irrestricto a los niños”, a “los pequeños”, y el ”cuidado a los ancianos”, son requisitos fundamentales para esa “sanación.
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Sostuvo que la conversión social es producto del cambio individual. “Cuando un corazón se convierte, cambia la familia, cambia el barrio, cambia la sociedad. La conversión social es la suma de corazones convertidos” remarcó.
El arzobispo llamó a que la “llama del corazón” vuelva a alumbrar con fuerza a la comunidad. Animó a los presentes a no dejarse vencer por el sarcasmo o la indiferencia actuales. Con la mirada en la Pascua, instó a tomar decisiones que nos sumerjan en la compasión.
