Cada año, en la ciudad de San Lorenzo, la realidad educativa vuelve a dejar en evidencia las falencias estructurales que involucran al Ministerio de Educación y Ciencias (MEC). Mientras se ejecutan millonarias obras adjudicadas por la vía de la excepción, los estudiantes inician el ciclo lectivo sin infraestructura básica, sin sanitarios en condiciones y, en numerosos casos, sin acceso a agua potable, un requisito elemental para el desarrollo digno de las actividades escolares.
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Esta situación obliga a directivos y docentes a reorganizar las clases en condiciones provisorias y, en muchos casos, los expone a situaciones incómodas frente a padres y alumnos, quienes reclaman respuestas ante la falta de infraestructura adecuada.
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En la ciudad de San Lorenzo la Municipalidad de San Lorenzo, bajo la gestión del intendente Felipe Salomón (ANR -busca su reelección-) se ejecutan actualmente cuatro intervenciones que comenzaron a mediados de diciembre, pero cuyo avance resulta insuficiente a víspera del inicio de clases. Según denuncias de varios padres, las constructoras no habrían destinado la cantidad necesaria de obreros para concluir los trabajos en tiempo y forma.

En la Escuela Básica Gral. de Div. Francisco Caballero Álvarez interviene la Constructora Pereira Thalmann S.R.L., representada por Enrique Javier Pereira Thalmann y Juan José Pereira Thalmann. La refacción es integral y afecta aulas del Nivel Inicial, Primer, Segundo y Tercer Ciclo. Allí, unos 756 alumnos de los turnos mañana y tarde deberán desarrollar clases exclusivamente en modalidad virtual debido al desmantelamiento total del edificio.
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En tanto, la Escuela Nº 0394 Carolina Romero y el Colegio Nacional Barcequillo están a cargo de la Constructora GFEN, representada por Giovanni Frabrizio Elizaur Nicolicchia.

En el Colegio Nacional Barcequillo, unos 300 estudiantes distribuidos en los turnos mañana, tarde y noche tendrán clases bajo un sistema escalonado y virtual, ya que solo se dispone de dos aulas operativas.
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Por su parte, en la Escuela Carolina Romero -con 270 alumnos matriculados-, las clases se desarrollarán de manera presencial en dos carpas de campaña proveídas por el Ministerio de Defensa. En cada turno deberán compartir el espacio tres grados distintos, lo que plantea un desafío organizativo y pedagógico para los docentes.
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Por último, se ejecuta una obra en el salón de actos de la Franklin Delano Roosevelt que, si bien no es de menor relevancia, resulta cuestionable frente a las urgentes necesidades de otras instituciones. En el lugar se lleva adelante la refacción del techo —considerado patrimonio histórico, ya que data de 1952—, en medio de un contexto en el que numerosas escuelas aún carecen de infraestructura básica.
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Los predios de las instituciones están en medio del caos; con escombros, pupitres, mesas, sillas y escritorios esparcidos, y materiales que se utilizan para las nuevas refacciones.
Obras millonarias, soluciones precarias
Las intervenciones incluyen desmantelamiento e instalación de techos, renovación de revoques y mampostería, mejoras en el sistema eléctrico, pintura general y renovación de pisos, puertas y ventanas.
El monto adjudicado a la Constructora Pereira Thalmann S.R.L. asciende a G 2.291.154.200, mientras que la Constructora GFEN percibe G 2.734.859.017. En total, las obras representan una inversión municipal de G 5.150.000.000,mediante contratos por la vía de la excepción.

La encargada del Fonacide de la Municipalidad de San Lorenzo, profesora Celia González, explicó que las obras estaban previstas para ejecutarse en un plazo de tres meses, y que los atrasos se deben, en muchos casos, a las inclemencias del tiempo. Mencionó, que por eso las obras se estarían habilitando a finales de abril.
MEC no tiene nada
Asimismo, cuestionó la falta de previsión del MEC. "El Ministerio de Educación, a través de su departamento de Bienestar Estudiantil, no cuenta con carpas ni aulas móviles. No tiene nada para ayudar en estos casos. Es por eso que gestionamos opciones y logramos conseguir dos tiendas de campaña con aire acondicionado al menos para la escuela Carolina Romero. Las demás instituciones organizaron el inicio de clases con sus supervisores y el director departamental", afirmó.
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Más allá de las explicaciones oficiales, lo cierto es que cientos de estudiantes comenzarán el año en condiciones que distan de ser óptimas para el aprendizaje. La falta de infraestructura adecuada, servicios básicos y planificación oportuna compromete la calidad educativa y expone una vez más la fragilidad del sistema.
