Tradición y sabor: chiperos de Caacupé apuestan a una Semana Santa con buenas ventas

María Bogado, del barrio San Francisco de Caacupé, tiene su puesto de chipa frente a la basílica y recibe con una sonrisa a los visitantes.
María Bogado, del barrio San Francisco de Caacupé, tiene su puesto de chipa frente a la basílica y recibe con una sonrisa a los visitantes.Faustina Agüero

Con el aroma de la chipa recién elaborada y el constante vaivén de fieles, los chiperos de Caacupé se preparan para la Semana Santa. A pesar del aumento en los costos de los ingredientes, muchos mantienen sus precios para que la tradición siga intacta.

Saturnina Ramírez, del barrio Daniel Azcurra, es una de las referentes de este rubro. Hace 45 años elabora chipa de manera artesanal y la vende frente a la Basílica de Caacupé, donde ha visto pasar generaciones enteras de visitantes.

Para ella, la Semana Santa representa una oportunidad clave para mejorar las ventas, aunque reconoce que el contexto económico actual no es fácil.

“Hoy en día todo está caro: el queso, la grasa, la harina de maíz, pero igual tratamos de mantener el precio para poder vender”, expresó.

Señaló que, si bien durante los fines de semana suele registrar mayor movimiento, en estos días santos espera un repunte significativo gracias a la llegada de turistas.

En su puesto, la chipa grande cuesta G. 10.000 y la mediana G. 5.000. También ofrece tres unidades de butifarra por G. 10.000 y cocido a G. 5.000. Comentó que también trabaja por pedido, a G. 3.000 por unidad, y agregó que no cuenta con teléfono, por lo que quienes deseen pueden acercarse directamente a su puesto para adquirir los productos frescos.

La señora Saturnina Ramírez, de Caacupé, atiende su puesto frente a la basílica y recibe amablemente a la gente.
Saturnina Ramírez, de Caacupé, atiende su puesto frente a la Basílica y recibe amablemente a los visitantes.

Al igual que doña Saturnina, María Bogado, del barrio San Francisco, forma parte del grupo de chiperas tradicionales que sostienen este oficio con esfuerzo diario. Coincidió en que los costos de los ingredientes aumentaron considerablemente, pero aseguró que decidió no trasladar esa suba al cliente.

“Está todo caro, pero igual mantenemos el precio. La gente ya sabe cuánto cuesta y tratamos de no cambiar”, indicó.

En su caso, también ofrece la chipa grande a G. 10.000 y la mediana a G. 5.000, además de cocido y jugo de naranja a precios similares.

Quienes quieran hacer pedidos especiales pueden acercarse a su puesto.

María Bogado, quien desde hace años vende la tradicional chipa junto a su madre, que también se llama María, señaló que los fines de semana hay más ventas y espera que estas mejoren durante la Semana Santa.
María Bogado, quien desde hace años vende la tradicional chipa junto con su madre, también llamada María, señaló que los fines de semana registra más ventas y espera que estas aumenten durante la Semana Santa.

Entre los numerosos chiperos que ya se alistan para atender la alta demanda de la clientela, también se encuentra Cristian Colmán, vecino del barrio General Díaz de Caacupé. A diferencia de otros vendedores, Cristian no cuenta con un puesto fijo, por lo que recorre distintos puntos de la ciudad ofreciendo sus productos.

Resaltó que, como cada año, se prepara para recibir pedidos de chipa almidón y de maní, las variedades más solicitadas por los clientes.

“Esperamos que los pedidos sean como en años anteriores, porque esta vez necesitamos vender más para poder quedarnos con alguna ganancia”, expresó.

Asimismo, añadió que también pondrá a disposición masa preparada para quienes prefieren cocinar en sus casas. Por el momento, el precio de la chipa se mantiene en G. 5.000 la unidad. Para realizar pedidos, los interesados pueden comunicarse al 0972 643 622.

Expresión cultural

Cristian Colmán, chipero del barrio General Díaz de la ciudad de Caacupé.
Cristian Colmán es chipero del barrio General Díaz de la ciudad de Caacupé.

Más allá de las dificultades, estos trabajadores destacan que la elaboración de chipa no es solo una actividad económica, sino también una expresión cultural profundamente arraigada en la identidad de Caacupé.

Durante la Semana Santa, esta tradición cobra aún más fuerza, convirtiéndose en un punto de encuentro entre la fe, la costumbre y el sustento diario.

Con la mirada puesta en los próximos días, los chiperos confían en que el movimiento de personas será mayor y que las ventas acompañarán el esfuerzo que realizan a diario, manteniendo viva una de las tradiciones más representativas del país.

Cada fin de semana, en los alrededores de la basílica, se observa una importante concurrencia.
Cada fin de semana, en los alrededores de la Basílica, se observa una importante concurrencia.