Festejos y memoria: Año del centenario de la tragedia del Tornado de Encarnación

Devastada ciudad de Encarnación tras el tornado, en 1926.
Devastada ciudad de Encarnación tras el tornado, en 1926.

Un 20 de septiembre de 1926, un “terrorífico” tornado con vientos de hasta 250 km/h abatió la ciudad de Encarnación, capital del departamento de Itapúa, llevándose unas 300 víctimas mortales y la destrucción total de gran parte de “La Perla del Paraguay”. Este año se recordará el centenario de esta tragedia que marcó la historia de la ciudad.

En el marco de los festejos por el aniversario 411ª de la ciudad de Encarnación, que se celebran este 25 de marzo, este año 2026 se recordará el centenario de la presencia de un tornado que marcó la historia de la ciudad de Encarnación, que significó 300 personas fallecidas y cientos de viviendas completamente destruidas. Tanto la sociedad paraguaya como países vecinos se unieron en solidaridad para ayudar a la reconstrucción de la ciudad y asistir a los damnificados.

Ocurrió una víspera de primavera de 1926. El tornado llegó luego de varios días de lluvia que no lograban aplacar el sofocante calor, según indican publicaciones de la época. A las 18:30, la ciudad se oscureció, la lluvia avanzaba con vientos huracanados del sureste y, sobre el río, hubo como un fogonazo que fue el inicio de lo que se denominó “el infierno en la ciudad”.

Toda la Zona Baja de Encarnación, como se la conocía, quedó prácticamente en ruinas; solo seis viviendas permanecieron en pie, pero con severos daños.

El ferrocarril marcó un tiempo récord, llegando a Encarnación en 7 horas desde Asunción, llevando médicos, medicamentos, víveres y otros insumos, mientras las autoridades locales y la población en general asistían a las víctimas de la tragedia.

La ciudad prácticamente desapareció.
La ciudad prácticamente desapareció.

Solidaridad y hermandad

El marinero alemán Jorge Memmel, quien llegó desde su país a bordo de un barco como ayudante práctico y se quedó en Encarnación, donde se desempeñaba como baqueano en el río Paraná. Aquella noche trágica, junto con el canoero Daniel Rodríguez Genez, quien vivía en el desaparecido barrio Riacho, acompañaron al cura párroco Padre José Kreusser, también alemán, cruzando a remo el río Paraná a bordo de una canoa para buscar ayuda en la ciudad de Posadas (Argentina).

La asistencia del país vecino marcó uno de los tantos episodios de contacto y hermandad con la ciudad espejo al otro lado del río Paraná, cuya historia está conectada desde la fundación de la misión jesuita del joven religioso Roque González de Santa Cruz.

En la actualidad no existen rastros de la antigua zona baja, que quedó inundada bajo el embalse generado por la Central Hidroeléctrica Yacyretá. Pero la tragedia de este evento natural marcó una historia de resiliencia y reconstrucción de la comunidad encarnacena.