Tras 20 días del derrumbe, alumnos siguen a la intemperie y el MEC no da respuestas

Alumnos de la Escuela Básica Nº 1653 María Auxiliadora de Caaguazú dan clases bajo los arboles del predio de la institución.
Alumnos de la Escuela Básica Nº 1653 María Auxiliadora de Caaguazú dan clases bajo los arboles del predio de la institución. Victor Barrera

CAAGUAZÚ. Luego de 20 días del derrumbe del techo del aula del preescolar y del quinto grado de la Escuela Básica Nº 1653 María Auxiliadora, ubicada en la zona conocida como Calle 25 Tayaó de este distrito, el MEC sigue sin proveer las aulas móviles que había prometido para garantizar la continuidad de las clases. El colapso de la estructura no solo afectó al aula del preescolar, sino que dejó inutilizable todo un pabellón compuesto por tres salas, donde también funcionan el segundo y quinto grado, así como el séptimo y noveno grado en turnos diferenciados

La escuela María Auxiliadora cuenta con unos 120 estudiantes desde el nivel inicial hasta el noveno grado, muchos de los cuales provienen de comunidades alejadas, por lo que resulta inviable la implementación de clases virtuales debido a la falta de conectividad en la zona. Esta situación obliga a que los estudiantes sean reubicados en pasillos e incluso bajo árboles, donde reciben sus lecciones en condiciones totalmente precarias.

Mientras tanto, directivos, docentes y padres de familia deben ingeniárselas para reubicar a los alumnos en los espacios disponibles, utilizando pasillos y sectores abiertos. Varios de los niños reciben clases bajo árboles y en condiciones totalmente precarias.

La directora de la escuela María Auxiliadora, Celsa Iriarte, señala el sector dañado del pabellón clausurado.
La directora de la escuela María Auxiliadora, Celsa Iriarte, señala el sector dañado del pabellón clausurado.

Según los responsables de la institución, hasta el momento no existe una respuesta definitiva por parte del Ministerio de Educación y Ciencias (MEC) tras el derrumbe, ni tampoco una fecha estimada para la entrega de las aulas móviles, lo que agrava la incertidumbre en la comunidad educativa.

Los estudiantes deben soportar altas temperaturas, lluvias ocasionales y la exposición permanente a la intemperie, situación que genera aún mayor preocupación ante la proximidad de la temporada de invierno.

La docente de grado, Carmen Acuña, señaló que urge la provisión de aulas móviles para resguardar a los alumnos y garantizar mínimas condiciones de seguridad y aprendizaje. Indicó que la preocupación crece con el cambio de clima, dado que los niños continúan desarrollando clases sin ningún tipo de protección.

Otros maestros remarcaron que no es viable implementar clases virtuales debido a que la institución se encuentra en una zona alejada del casco urbano, con serias limitaciones de señal de Internet. Además, la mayoría de los alumnos proviene de familias de escasos recursos que no cuentan con acceso al servicio.

La directora, Celsa Iriarte de Jiménez, manifestó que la institución también enfrenta un grave déficit de mobiliario, lo que obliga a improvisar soluciones con los pocos recursos disponibles para que los estudiantes puedan sentarse y recibir las clases.

Sin respuesta de autoridades

Al respecto, el director departamental del MEC, Lic. Ariel López, indicó que la gestión depende de autoridades centrales del MEC y afirmó que toda la situación presentada fue comunicado al nivel ministerial. Según se le infirmó, solicitaron a la Secretaría de Emergencia Nacional (SEN) la provisión de una carpa aula móvil con el fin de que los chicos se resguarden en temporadas de lluvias.

Remarcó que las gestiones correspondientes a la dirección departamental se cumplieron totalmente.

Comunidad exige intervención urgente

La comunidad educativa solicita con urgencia la intervención del MEC, de la Municipalidad y la Gobernación de Caaguazú, para la provisión de aulas móviles e insumos básicos. Lamentaron que los alumnos continúan estudiando en condiciones indignas, pese a haber transcurrido casi tres semanas del derrumbe.