Marciano Silva se dedica desde hace aproximadamente siete años a la cosecha de miel de abejas. Indicó que se inició en esta actividad gracias a un amigo, excompañero de la escuela primaria, quien actualmente reside en Buenos Aires, capital de la Argentina.
Este contacto fue clave para dar los primeros pasos en el emprendimiento. A partir de esa relación, pudo acceder a conocimientos básicos del rubro apícola. También recibió orientación sobre el manejo adecuado de las colmenas y de esta manera logró consolidar su proyecto productivo.
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El productor cuenta con un espacio en la compañía Co‘eyu 1, no muy distante del casco urbano ayolense, donde instaló su apiario o colmenar para el desarrollo de la actividad. En el lugar trabaja junto a otras tres personas.
El entorno natural favorece el trabajo de las abejas. Asimismo, se garantiza una producción más limpia y natural. Esto influye directamente en la calidad final de la miel, destacó.

En ese sitio, las abejas trabajan de manera tranquila en la producción de miel. En algunos casos, la captura de enjambres se realiza en coordinación con los Bomberos Voluntarios de Ayolas, quienes reciben reportes de ciudadanos sobre la presencia de abejas en viviendas o zonas cercanas.
Este trabajo conjunto permite rescatar colonias sin dañarlas y, de paso, guardar de peligro de picaduras de enjambres a las personas. Posteriormente, las abejas son trasladadas al apiario.
Allí se inicia el proceso de adaptación al nuevo entorno y se aprovechan los enjambres para fortalecer la producción.
El productor explicó que el ciclo de producción es de aproximadamente un año, siendo la primavera la principal época de cosecha. Dependiendo de la floración, se puede lograr incluso una segunda recolección durante la temporada.
Esta segunda cosecha puede darse entre noviembre y diciembre. Posteriormente, se registra otro periodo entre febrero y marzo. Todo esto ocurre antes del inicio del otoño. La variación depende principalmente de las condiciones climáticas.
Una buena floración permite aumentar considerablemente la producción. Este año, con unas 20 cajas, logró cosechar 250 kilos. La comunidad ayolense es su principal mercado.
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El productor destacó además que la miel está siendo cada vez más recomendada por profesionales médicos, especialmente para personas mayores. Esto generó un aumento en la demanda del producto.
El consumo se da tanto por sus propiedades alimenticias como medicinales. Son características que amplían las oportunidades de comercialización.
La miel es valorada por sus beneficios naturales y es por ello que el interés de los consumidores en Ayolas sigue en aumento. Asimismo, fortalece la importancia del rubro en la economía familiar, resaltó Marciano Silva.

Finalmente, Silva destacó que, durante el periodo de producción y cría, las abejas pueden volverse más agresivas, por lo que se deben extremar cuidados. Indicó que es importante respetar los tiempos de las colonias.
Sin embargo, aclaró que cuando migran de un lugar a otro no presentan comportamiento agresivo. En ese proceso solo buscan un sitio donde establecerse. En esos momentos pueden ser manipuladas con mayor facilidad y permite su traslado sin mayores riesgos, siempre que se realice con conocimiento y precaución.
La apicultura también contribuye al cuidado del medio ambiente mediante la polinización. Por ello, cada vez más personas se interesan en incursionar en este rubro productivo.
En la actualidad existen comités de productores de miel en la Isla Yasyretá, con aproximadamente 12 integrantes, y también en la compañía Mbocaya Poty, con 10 miembros. En otros puntos de la comunidad ayolense existen productores que trabajan de manera individual o como emprendimiento familiar en la producción de miel.

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