Tuberculosis: solo el 20% de los reclusos continúa su tratamiento al salir de prisión

La tuberculosis en las prisiones es un problema de Salud Pública.
Un recluso se realiza un test de tuberculosis en la prisión. Gentileza

La doctora Sara Aguirre, responsable del Programa de Tuberculosis del Ministerio de Salud, advirtió que apenas el 20% de los internos con tuberculosis continúa su tratamiento al salir de prisión. Pese a la gratuidad del servicio, el abandono terapéutico y el hacinamiento carcelario dificultan el control de la enfermedad, que este año ya suma 159 casos en penales. En 2025, se registraron 1.629 casos.

El sistema penitenciario paraguayo enfrenta un enemigo silencioso que se alimenta del hacinamiento en las penitenciarias paraguayas. La doctora Sara Aguirre, titular del Programa de Tuberculosis del Ministerio de Salud Pública (MSPBS), expuso una realidad crítica en el país, afirmando que tras recuperar la libertad, el paciente no garantiza la curación.

A pesar de que el tratamiento es 100% gratuito y financiado por el Estado, Aguirre señaló que existe una brecha alarmante en el seguimiento de los pacientes ambulatorios.

“En prisiones, el problema es que una vez que salen en libertad, nos cuesta mucho encontrarlos. Solo logramos localizar a un 20% o 30% de los que salen; el resto nos da direcciones inexistentes y perdemos el contacto", explicó la profesional, asegurando que de ese modo, la enfermedad se propaga a la comunidad.

Tuberculosis: el peligro de la reincidencia y la falta de condena

Este fenómeno se ve agravado por la situación procesal de los internos, indicó Aguirre. Mencionó que al haber una alta tasa de personas sin condena firme, el flujo de entrada y salida de los penales es constante.

Furgón blanco con la inscripción 'Traslado de Internos' estacionado en la entrada de la penitenciaría, sin personas visibles.
La Peninciaría Regional de Concepción fue cerrada la semana pasada debido a un brote de tuberculosis.

La directora del Programa de Tuberculosis afirmó que muchos pacientes inician el tratamiento —que dura un mínimo de seis meses— pero lo interrumpen al salir, para luego reingresar meses después, con lesiones pulmonares más graves.

“Por lo general, el recluso tiene dos o tres inicios de tratamientos que no terminan, lo que agrava su estado general y puede llevarlo a la muerte”, advirtió Aguirre.

Estadísticas actuales: un descenso relativo

La doctora Aguirre explicó a ABC que al cierre de abril de 2026, las cifras muestran una tendencia ligeramente menor en comparación con el año anterior. Aseveró, sin embargo, que se mantiene la vigilancia activa.

A nivel nacional, en lo que va del año se registran 1.250 casos, frente a los 5.589 detectados en todo el 2025. En el sistema penitenciario se han reportado 159 casos en este 2026, mientras que en 2025, el sistema carcelario cerró con un total de 1.629 afectados.

Datos clave de la tuberculosis

La doctora Aguirre explicó que por lo general, una persona con tuberculosis puede infectar a uno de diez individuos. Entre los principales síntomas, mencionó la tos y catarro por más de 15 días, fiebre, pérdida de peso y dificultad respiratoria.

“De cada 10 contactos estrechos con un enfermo, estadísticamente solo uno desarrolla la enfermedad, dependiendo directamente de la fortaleza de su sistema inmunológico”, afirmó Aguirre.

El hacinamiento en las presiones es el principal motor de la tuberculosis, afirman especialistas.
El hacinamiento en las presiones es el principal motor de la tuberculosis, afirman especialistas.

En relación al diagnóstico, la directora del Programa Tuberculosis indicó que se realiza mediante equipos de biología molecular y baciloscopía en laboratorios regionales.

Datos del Ministerio de Salud indican que la población de mayor riesgo en Paraguay son las personas privadas de libertad, que representan el 31% de los casos totales del país. Le sigue la población indígena, que concentra aproximadamente el 8,6% de los diagnósticos y las personas con VIH con un 8-9% de los casos al presentan coinfección TB/VIH.

Las autoridades sanitarias enfatizan que la tuberculosis es curable si se detecta a tiempo y, que el desafío actual es reducir la brecha de diagnóstico tardío, que es la principal causa de mortalidad.