“Curitas en una herida profunda”: Sequera critica el abordaje de la tuberculosis en las prisiones

Furgón blanco con la inscripción 'Traslado de Internos' estacionado en la entrada de la penitenciaría, sin personas visibles.
Anuncian evaluación médica a población penitenciaria en Concepción para detectar casos de tuberculosis.Aldo Rojas

Tras la detección de 28 casos de tuberculosis en la cárcel de Concepción, el epidemiólogo Guillermo Sequera advierte que las prisiones actúan como el principal motor de la epidemia en Paraguay. El experto señala que el hacinamiento y las precarias condiciones de salud están provocando un “derrame” de contagios hacia la comunidad, convirtiendo una crisis penitenciaria es un grave problema de salud pública nacional.

La confirmación de 28 casos positivos de tuberculosis en la Penitenciaría de Concepción en lo que va del 2026, de los que cuatro fallecieron en las últimas semanas, ha puesto nuevamente sobre la mesa una crisis que trasciende las murallas de las prisiones. El doctor Guillermo Sequera, epidemiólogo y exdirector de Vigilancia de la Salud del Ministerio de Salud Pública (MSPBS), advierte que lo que ocurre en las cárceles es el principal combustible de la enfermedad a nivel nacional.

El epidemiólogo confirma que tras la pandemia del Covid-19, los números de tuberculosis en Paraguay saltaron de un promedio de 3.000 a más de 5.000 casos anuales. Según explica Sequera, esto no se debe únicamente a un aumento de contagios, sino a un “quiebre en el diagnóstico”. Aseguró que la implementación del GeneXpert, una técnica de PCR que se expandió durante la crisis del Covid-19, ha permitido detectar casos que antes eran invisibles.

Doctor Guillermo Sequera, durante su ponencia en la "Cumbre Regional de los Frentes Parlamentarios de Tuberculosis de las Américas y el Caribe".
Doctor Guillermo Sequera, durante su ponencia en la "Cumbre Regional de los Frentes Parlamentarios de Tuberculosis de las Américas y el Caribe".

“De 100 casos reales, la técnica clásica detectaba 60; el resto quedaba fuera. Con el GeneXpert detectamos 98”, señaló el doctor. No obstante, reconoce que el periodo de confinamiento durante pandemia generó una “carga acumulada” de personas contagiadas que no buscaron atención y que hoy están manifestando la enfermedad.

La cárcel como foco de “derrame” comunitario

Uno de los puntos más críticos señalados por Sequera es el riesgo de contagio hacia la población general. Sus investigaciones genómicas han demostrado que existe un derrame epidemiológico; y aseguró se han detectado cepas de tuberculosis “carcelarias” en personas que nunca estuvieron presas ni visitaron una penitenciaría.

“Aproximadamente el 40% o 50% de los casos en la comunidad están asociados a la prisión”, afirma Sequera. El estudio revela una dinámica alarmante: la mitad de los internos se enferma dentro del penal debido al hacinamiento extremo, pero la otra mitad manifiesta la enfermedad poco después de recuperar su libertad, llevando la bacteria a sus barrios y familias.

Un problema de pobreza y desatención estatal

Para el epidemiólogo, la tuberculosis en Concepción y otros penales es la “expresión de una situación crítica”. Afirma que no se trata solo de un fallo en los protocolos de salud, sino de una crisis estructural donde convergen la desnutrición, la falta de luz solar, la nula rotación de aire y el uso excesivo de la prisión preventiva.

La tuberculosis en las prisiones es un problema de Salud Pública.
Un recluso se realiza una toma de muestras de tuberculosis en la prisión.

“La tuberculosis aparece cuando hay extrema pobreza, periodos de guerra o hambruna. Todos esos problemas los estás concentrando en las prisiones. El Ministerio de Salud apenas aporta con el programa de tuberculosis, es como poner curitas a una herida profunda, cuando lo que tenés que evitar es lesionarte”, sentencia Sequera.

La vacuna y la realidad infantil

Ante la consulta sobre si la baja cobertura de la vacuna BCG influye en estos brotes, Sequera aclaró que esta vacuna evita las formas graves y mortales en la infancia, como la meningitis tuberculosa, pero no impide que un adulto desarrolle la enfermedad más adelante.

El médico aseveró que el problema actual es social y ambiental. Mientras el sistema penitenciario siga operando con niveles de hacinamiento del 200% o 300% y con una población mayoritariamente sin condena, las cárceles seguirán siendo el motor que mantiene viva la epidemia en todo el Paraguay, sostuvo.

Extremo hacinamiento en las prisiones.
Extremo hacinamiento en las prisiones.

Los datos más recientes del Programa Nacional de Control de la Tuberculosis, al cierre del año 2025 indican que se diagnosticaron un total de 5.593 nuevos casos de tuberculosis en Paraguay. Del total, se registraron 505 fallecimientos a causa de la enfermedad.

En cuanto a la poblaciones vulnerables el programa TB indica que la mayor incidencia se mantiene en las personas privadas de libertad, que representan el 31% del total de casos detectados, siguido de las comunidades indígenas y personas en situación de calle.