Aneaes advierte: carreras que eluden la acreditación “están al margen de la ley”

La ANEAES cumple 23 años consolidando la cultura de la calidad en la Educación Superior.
Sede de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes)

El presidente de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes) señaló que muchas instituciones eluden sistemáticamente los procesos de evaluación y remarcó que existen carreras específicas que, según la ley, deben estar acreditadas y no solamente habilitadas.

José Fernando Duarte Penayo, presidente de la Agencia Nacional de Evaluación y Acreditación de la Educación Superior (Aneaes), volvió a poner el foco en una confusión frecuente en el sistema universitario: que una carrera esté “habilitada” no significa que haya demostrado estándares de calidad.

En entrevista con ABC Cardinal, explicó que la habilitación es un acto administrativo a cargo del Consejo Nacional de Educación Superior (Cones). En esa etapa se revisan requisitos mínimos, como condiciones básicas de infraestructura y la presentación de un proyecto académico “a futuro”.

La acreditación, en cambio, es el proceso mediante el cual la Aneaes verifica si esa promesa se materializó: calidad docente, diseño y ejecución del programa, mecanismos de evaluación, retroalimentación con estudiantes y otros parámetros del modelo nacional de calidad.

¿Cuáles son las carreras con acreditación obligatoria?

Duarte señaló que en varias áreas la acreditación no es un trámite voluntario ni un “sello opcional”. La obligatoriedad surge del artículo 2 de la Ley 2072/2003, que crea la Aneaes y entre las carreras sujetas a acreditación cita a derecho, medicina, odontología, ingeniería e ingeniería agronómica, entre otras.

El alcance se amplía al señalar que también deben acreditarse aquellas que puedan “poner en riesgo la integridad y el patrimonio de las personas”. Por esa razón las carreras de salud, como fisioterapia y enfermería, quedan igualmente obligadas a pasar por evaluación con fines de acreditación.

A este marco se suma la Ley de Educación Superior 4995/2013, que incorpora los procesos de la Aneaes y establece que, para registrar títulos, debe cumplirse con las obligaciones legales de la titulación. En el caso de las carreras mencionadas por la Ley 2072, esa obligación incluye la acreditación.

José Duarte Penayo
José Duarte Penayo

Un llamado de atención al Cones

Duarte recalcó que la Aneaes no tiene atribución directa para intervenir carreras; por eso solicitó al Cones “medidas claras y contundentes” frente a programas que no se presentan de manera reiterada a evaluación.

En ese punto, remarcó que “intervención” no equivale automáticamente a un cierre y puede traducirse en reencauzar el funcionamiento, ordenar procesos y exigir planes de mejora. El cierre es una posibilidad, pero no la única, dijo.

“El Cones tiene los resortes legales suficientes para tomar cartas en el asunto. Si esta decisión dependiera de la Aneaes, ya estaríamos interviniendo con el brazo, con la columna vertebral que tiene la Aneaes, que es su registro nacional de pares, conformado por los académicos evaluadores más respetados y que fueron formados en evaluación por la agencia, más aún ahora con nuestra escuela de la calidad” manifestó.

El peso de la acreditación en la empleabilidad

El titular de Aneaes informó que mediante relevamientos que se llevan a cabo con grandes empleadores como hospitales, bancos y multinacionales, se observa que entre el 65 y el 80 por ciento de los planteles proviene de carreras acreditadas.

Asimismo, la acreditación se vuelve un requisito explícito cuando una persona desea continuar estudios en el exterior, acceder a posgrados o becas; procesos de matriculación profesional como en el caso de los bioquímicos y el examen de la Comisión Nacional de Residencias Médicas (Conarem).

En esa misma línea, informó que tras una reunión reciente con la Corte Suprema de Justicia, próximamente podría comenzar a implementarse un examen para egresados de carreras no acreditadas, y que la acreditación pasaría a ser condición para la matriculación, instancia que depende de este máximo tribunal.

Finalmente, Duarte instó a las universidades a “sincerarse” y concentrar sus recursos en las carreras donde realmente puedan ofrecer calidad antes del 2028, fecha límite marcada por el Ministerio de Educación para que todos los títulos registrados provengan de procesos de acreditación vigentes.