En la compañía Cabañas de la ciudad de Caacupé, Laura Martínez relató que el pasado viernes permanecieron más de 24 horas sin electricidad junto a otras familias de la zona, situación que generó múltiples inconvenientes. Comentó que durante todo ese tiempo perdieron alimentos que ya no pudieron conservar por la falta de energía.
La usuaria pidió que la Administración Nacional de Electricidad (ANDE) mejore la atención a los clientes y brinde respuestas más rápidas ante los reclamos.
“Fue muy difícil porque nadie nos daba una respuesta concreta. Llamábamos para reclamar y solamente nos decían que había muchos reportes. Acá hay criaturas y personas mayores que realmente sufren cuando pasan tantas horas sin luz”, expresó.
La mujer lamentó, además, que cada temporal termine dejando a la comunidad prácticamente aislada y sostuvo que los cortes prolongados ya se volvieron frecuentes en el sector.
En la ciudad de Altos, Julio César Rodríguez aseguró que el sábado numerosos sectores permanecieron hasta 48 horas sin energía eléctrica, pese a encontrarse relativamente cerca de una subestación.
El ciudadano cuestionó la precariedad del servicio y afirmó que la situación genera cada vez más indignación entre los pobladores. También pidió que la institución fortalezca la comunicación con los usuarios durante las emergencias.
“Lo que más molesta es que esto se repite siempre. Apenas cae una tormenta fuerte, ya sabemos que vamos a quedar sin luz por muchísimo tiempo. Hay comerciantes que tuvieron pérdidas y familias que quedaron totalmente a oscuras durante dos días”, manifestó. Agregó, además, que muchos usuarios reclamaron constantemente sin recibir información clara sobre cuándo sería restablecido el suministro eléctrico.
La situación afectó a familias enteras, comerciantes, trabajadores independientes y pequeños emprendedores que dependen de la electricidad para conservar productos, trabajar o desarrollar actividades cotidianas.
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Respuesta regional
El jefe regional de la ANDE en Cordillera, Luis Rodríguez, admitió que con cada tormenta suelen ingresar alrededor de 1.500 reclamos a nivel departamental.
“Hacemos lo humanamente posible para responder a todos los reclamos”, expresó el funcionario al referirse a la situación generada tras el último temporal.
Sin embargo, las declaraciones no lograron disminuir la indignación de los usuarios, quienes consideran insuficientes las respuestas brindadas por la institución. La ciudadanía cuestiona que, pese a los reiterados reclamos y a la existencia de subestaciones en ciudades como Altos y Valenzuela, el servicio eléctrico continúe colapsando ante cada fenómeno climático.
Para muchos pobladores, el problema ya no puede atribuirse únicamente a las tormentas, sino también a la falta de inversión sostenida en mantenimiento, modernización de líneas y fortalecimiento del sistema de distribución eléctrica en el departamento. Los inconvenientes se repiten prácticamente en cada temporal y las soluciones aplicadas terminan siendo apenas paliativas, sin resolver el problema de fondo.
